Al menos dos
imputados por el secuestro y desaparición de los 43 estudiantes normalistas de
Ayotzinapa presentan lesiones físicas compatibles con casos de tortura, entre
ellos Felipe Rodríguez Salgado, alias “El Cepillo”, el principal testigo de la
Procuraduría General de la República (PGR) para sostener la llamada “verdad
histórica”.
Sin embargo, los exámenes psicológicos no arrojaron
resultados concluyentes, informó la propia PGR a través de un comunicado.
El reporte oficial de
la dependencia señala que “El Cepillo” presenta lesiones que corresponden con
maniobras o acciones de tortura física, sin que se haya concluido el estudio
para evaluar las afectaciones psicológicas que sufrió derivado de dichas
lesiones y maniobras.
Lo anterior se deriva de la aplicación del Protocolo de
Estambul al imputado, autor principal de la versión construida por la PGR para
tratar de acreditar que los 43 estudiantes normalistas fueron privados de la
vida y posteriormente incinerados en el basurero de Cocula.
No obstante, el Protocolo de Estambul no se pudo aplicar
completo a Rodríguez Salgado, puesto que el imputado se opuso a la evaluación
psicológica como lo establece ese mecanismo avalado por Naciones Unidas para
acreditar la tortura al 100 por ciento en personas detenidas.
“Respecto a la evaluación Científico Médica realizada al C.
Felipe Rodríguez Salgado, presenta algunas lesiones que pudieran tener
correspondencia con ciertas maniobras o acciones de tortura física, sin
embargo, se resalta que él mismo se negó a que se le realizará la evaluación
psicológica obligatoria, tal y como como lo establece el Protocolo de
Estambul”, señala el comunicado de la PGR.
El segundo caso con
indicios de tortura es el del policía municipal de Iguala, Edgar Vieyra
Pereyda, cuyo análisis científico médico arrojó “algunas lesiones que pudieran
tener correspondencia con ciertas maniobras o acciones de tortura física”.
No obstante, la evaluación psicológica que se le práctico
también determinó que no presenta comportamientos ni reacciones psicológicas
compatibles con los indicios de tortura que presenta, de acuerdo con la
aplicación del Protocolo de Estambul.
La PGR agregó que en otros seis casos se descartaron los
indicios de tortura que han alegado sus defensores legales, puesto que la aplicación
del Protocolo de Estambul no acreditó lesiones físicas ni resultados
psicológicos en ese sentido.
“Los Servicios
Periciales, adscritos a la Agencia de Investigación Criminal de la PGR
integraron los Dictámenes correspondientes a cada una de ellas, determinando
mediante análisis Científico-Técnico, que seis personas no presentan lesiones
que pudieran ser compatibles con posibles maniobras de tortura física;
asimismo, no presentan datos ni manifestaciones que pudieran corresponder con
tortura psicológica”, explicó en el comunicado.
Los nombres de los imputados a quienes se descartó la
tortura corresponden a seis policías municipales de Iguala detenidos tras los
ataques del 26 de septiembre del 2014 contra los estudiantes normalistas:
Alberto Aceves Serrano, Darío Morales Sánchez, Edgar Magdaleno Navarro Cruz,
Leodan Pineda Fuentes, Oscar Augusto Pérez Carreto y Verónica Bahena Cruz.
La aplicación del
Protocolo de Estambul a los imputados por el caso Iguala es una exigencia de
los padres de los normalistas desaparecidos y del Grupo Interdisciplinario de
Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH) para esclarecer las irregularidades dentro de la indagatoria, ya
que 17 detenidos por este caso han alegado tortura en sus procesos penales.
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