México empieza a
negociar hoy en Washington cuando el Tratado de Libre Comercio del Atlántico
Norte (TLCAN) ya está prácticamente muerto a sus 23 años y tanto Estados Unidos
como Canadá han mandado señales de que nuestro país no está invitado a sus
futuras negociaciones bilaterales. Así lo afirman declaraciones de
funcionarios reproducidas por la prensa de ambas naciones.
Chris Collins,
republicano y enlace entre el Congreso y el equipo de transición del Presidente
estadounidense Donald Trump, enfatizó que México y Canadá “no deben mezclarse”.
“Los canadienses
pagan los mismos salarios. Tratan a sus trabajadores con respeto. Ellos
respetan el medio ambiente… Debemos tener una relación bilateral con Canadá.
Ahora hablemos de nuestra relación con México… México y Canadá no tienen nada similar cuando se habla de cómo los
tratan [a los trabajadores]”, declaró a la cadena estadounidense CNN y The
Canadian Press lo reprodujo.
Fuentes del gobierno canadiense, citados por la agencia
Reuters, aseguraron que “México está
siendo colgado de sus pies desde la ventana de un rascacielos”, dijo uno.
“Amamos a nuestros amigos mexicanos, pero nuestros intereses nacionales están
primero y la amistad viene después”, afirmó otro.
“México está en una
grave crisis estratégica en la industria y exportaciones. Lo más sofisticado
para la actual administración era el TPP y durante 23 años se negó la
posibilidad de una evaluación pública del TLCAN porque hay ganadores y
perdedores; jugueteros, muebleros y textileros desaparecieron”, dijo
Enrique Dussel Peters, Director del Centro de Estudios China-México (CECHIMEX).
“Esta semana, ¿qué van hacer los negociadores si Trump les
pregunta sus propuestas? No tienen una evaluación acompañada de académicos o
empresarios, más que ocurrencias de personajes. Es muy serio porque la
propuesta era el TPP, pero no voló y aguas, porque tampoco va a volar el
TLCAN”, expuso el economista.
23 años después, cada
uno de esos tres países están negociando por su lado y velando por sus propios
intereses.
Más de dos décadas
después de aquel encuentro entre Salinas, Bush y Mulroney, Estados Unidos y
Canadá marcan su distancia con México.
El republicano Chris Collins sentenció en la entrevista con
la cadena CNN: “Nuestra relación con
Canadá no tiene nada que ver con nuestra relación con México”.
Por su parte, Derek Burney, quien participó en la
negociación del TLCAN durante el mandato del entonces Primer Ministro
canadiense Brian Mulroney, declaró a la cadena de televisión CTV que “Canadá tiene relaciones muy diferentes con
Estados Unidos que México”.
“La noción que Canadá
y México juntos van a negociar contra Estados Unidos, no me lo creo”,
agregó.
Glenn Hamer, presidente y director ejecutivo de la Cámara de
Comercio de Arizona, dijo a la agencia
EFE que los pequeños negocios son la base principal de la economía
estadounidense, pero si se ponen “obstáculos” para que las compañías
estadounidenses manufacturaren en México, estimó Gantz, “realmente no hay mucho
que renegociar; se tendría que eliminar”.
Postura De Estados Unidos.
Desde su campaña, Donald Trump calificó al TLCAN como el
“peor tratado comercial de la historia” de Estados Unidos y criticó duramente
al ex Presidente Bill Clinton por haberlo firmado, y a su esposa Hillary
Clinton, su entonces rival demócrata, por apoyarlo. Lo ha seguido reiterando
como presidente electo y ahora como Presidente.
En contraste, este
martes el dueño de la Torre Trump dio luz verde a la construcción de los
oleoductos Keystone XL, que favorecerá a Canadá, y Dakota Access.
El entonces Presidente Barack Obama vetó Keystone XL a fines
de 2015 porque socavaría los intentos de lograr un acuerdo sobre cambio
climático que era una piedra angular de su legado en materia ambiental. Pero Trump, que no cree en el cambio
climático, ha dicho que “el ecologismo está fuera de control”.
El magnate mobiliario adelantó durante su carrera a la
presidencia que si lograba llegar a la Casa Blanca (ya lo hizo), tratará
primero de renegociar las condiciones del TLC con ambos países “para conseguir
un mejor trato” para los trabajadores estadounidenses.
Pero Jon Barela, director ejecutivo de Borderplex Alliance,
expuso a EFE que millones y millones de empleos de trabajadores estadounidenses
están directamente relacionados con tratados comerciales con México. “Sería un
grave error asumir que un trabajo creado en México, significa que un trabajo se
pierde en Estados Unidos”, indicó.
Además, el comercio
internacional representó tan solo 13 por ciento de la pérdida de empleos de
manufactura en Estados Unidos, de acuerdo a un estudio realizado en 2015 por el
Centro de Investigación Comercial y Económica de la Universidad Ball State. La
mayoría de ese declive se debió a la automatización.
De no conseguir “un mejor trato”, Trump invocará “el
artículo 2205 del TLCAN” por el que el principal socio comercial de México
“notificará que tiene la intención de retirarse del acuerdo”.
El artículo mencionado expone que alguna parte podrá
abandonar el acuerdo seis meses después de anunciar por escrito a los demás
socios su intención. Necesita el respaldo del Congreso estadounidense, en
mayoría compuesto por republicanos.
En interpretación de Anthony Scaramucci, consejero principal
del entonces equipo de transición presidencial, Trump busca “corregir” y “hacer más justo” el TLC, reportó el diario
estadounidense The Hill en diciembre.
Postura De Canadá.
David MacNaughton,
embajador de Canadá ante Estados Unidos, declaró que no cree que Donald Trump
busca alterar la relación con Canadá y que siempre son posibles los acuerdos
bilaterales al margen del TLC. Recordó que Canadá es el principal socio
comercial de 35 de los 50 estados de Estados Unidos.
“No puedo hablar por
los mexicanos. Cooperaremos en asuntos trilaterales cuando sea de nuestro
interés y buscaremos hacer cosas que también sirvan a nuestros intereses de
manera bilateral. Algunas de ellas estarán dentro del TLC, otras quizás no”,
dijo a la prensa después de la reunión del Primer Ministro, Justin Tradeu, y
equipo de Trump.
La Canciller canadiense, Chrystia Freeland, afirmó por su
parte que aunque están “muy contentos”
en el TLC, su relación con EU es “principalmente bilateral”.
Un asesor del
Presidente estadounidense Donald Trump previó que “deberá irle bien a Canadá”
si se logra renegociar el Tratado de Libre Comercio, ya que Canadá tiene una
relación comercial equilibrada con Estados Unidos.
De acuerdo con cifras
de International Trade Administration, Estados Unidos se beneficia más de
Canadá que de México en cuanto a exportaciones y generación de empleos. En
tanto, la economía canadiense depende de las exportaciones y el 78 por ciento
de ellas van a Estados Unidos. Por su parte, el 60 por ciento de las
exportaciones mexicanas van a Estados Unidos.
En 2015, Estados
Unidos exportó a México bienes por valor de 235 mil 700 millones de dólares
(principalmente gasolina y maíz), las cuales generaron 968 mil 053 puestos de
trabajo en territorio estadounidense.
En una entrevista con este sitio, Valeria Moy, directora de
México, ¿Cómo vamos?, destacó que “gracias al TLC los estadounidenses tienen
acceso a pantallas de televisión producidas en México y más baratas; y tienen
acceso a una enorme cantidad de productos agrícolas”.
En contraste, Estados
Unidos exportó a Canadá en 2015 bienes por valor de 280 mil 600 millones de
dólares y crearon un millón 237 mil 649
puestos de trabajo en territorio estadounidense en 2015.
Respecto a exportación de servicios, Estados Unidos generó
con México un valor de 31 mil 500 millones de dólares y soportaron 201 mil 130
puestos de trabajo en territorio estadounidense en 2015. Pero con Canadá su
envío de servicios le dio un valor por 56 mil 400 millones de dólares y se
crearon 360 mil 245 puestos de trabajo.
Stephen Schwarzman, magnate de Wall Street que encabeza la
comisión asesora de economía para Trump, se reunió con el Primer Ministro
Justin Trudeau. Destacó que Canadá goza
de un “status especial” y está bien posicionado para las negociaciones.
“No creo que deba
estar demasiado preocupado. Canadá es un país de alto nivel. Hay un comercio
equilibrado entre Estados Unidos y esa no es una situación como para
preocuparse”.
“Los vínculos
comerciales, culturales con Canadá son tan fuertes que mucha gente cree que es
parte de Estados Unidos”, añadió. “Yo sé que la gente aquí no aprecia eso,
pero hay un sentimiento profundo de conexión”.
Y El Adiós Al Tpp
El lunes, a primera hora y como parte de una de sus promesas
de campaña, con una sola firma el Presidente Donald Trump hizo que la primera
potencia mundial se saliera del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), que
aún no ve la luz hasta que lo ratifiquen los congresos de sus países miembros,
entre ellos, México.
“Hemos estado hablando sobre esto durante mucho tiempo […]
es una gran cosa para los trabajadores estadounidenses”, dijo Trump tras firmar
la orden ante la presencia del Vicepresidente Mike Pence; su jefe de gabinete,
Reince Priebus; y dos de sus asesores más cercanos, Steve Bannon y su yerno
Jared Kushner.
El TPP fue negociado por el Gobierno del ex Presidente
Barack Obama, que hizo de ese acuerdo una de sus prioridades en materia
comercial y dentro de su estrategia para profundizar los lazos con la región de
Asia-Pacífico.
Japón y Australia,
las dos mayores economías del TPP después de EU, buscan alternativas para
salvar el acuerdo y ven opciones en China e Indonesia, no incluidos en el
pacto.
El viceportavoz del
Ejecutivo japonés, Koichi Hagiuda, calificó de “sinsentido” un eventual acuerdo
sin Washington “porque se desequilibra la balanza entre intereses
fundamentales”.
“Ciertamente existe
un potencial para que China se una al TPP“, afirmó el Primer Ministro.
El gigante asiático y
mayor exportador mundial ha emprendido esfuerzos paralelos para aumentar su
presencia económica y comercial en la región a través de la Asociación
Económica Regional (RCEP) y la zona de libre comercio en Asia-Pacífico (FTAAP)
y podría estar ante el escenario ideal para ocupar el vacío dejado por
Washington.
Para la entrada en vigor del acuerdo es necesario que sea
ratificado por países que representen al menos el 85 de la economía del bloque,
en el que EEUU por sí solo supone el 60 por ciento del PIB combinado de los 12
estados firmantes.
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