Aunque se niega a
reconocerlo, el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, dejará al menos 47
mil millones de pesos en compromisos financieros.
Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) efectuó
una verificación (fact-checking) de las afirmaciones de Moreno Valle en torno a
los pasivos que su administración dejará a las siguientes administraciones y
halló que es “cuestionable la aseveración
del mandatario en el sentido de que diversas obras de su gobierno se hicieron
sin recurrir a deuda”.
Los mencionados 24 mil 655 millones se componen de la
siguiente manera: 93.7 millones por deuda de corto plazo, 5 mil 522.3 millones
por deuda de largo plazo y 19 mil 039.2 millones por otros pasivos.
El domingo pasado, Moreno Valle insistió en que su administración (2011-2017) no endeudó al estado,
pero “eso no quiere decir que no haya encontrado maneras de comprometer los
ingresos estatales a futuro”, señala el MCCI en un estudio dirigido por
Dulce Ramos.
Con el título “Rafael
Moreno Valle esconde una deuda pública multimillonaria que los poblanos deberán
pagar”, el MCCI difundió el siguiente texto:
Rafael Moreno Valle
esconde una deuda pública multimillonaria que los poblanos deberán pagar.
Dulce Ramos.
Rafael Moreno Valle asegura que no endeudó al estado que
dejará de gobernar el 1º de febrero; sin
embargo las siguientes generaciones de poblanos tendrán que pagar al menos 47
mil millones de pesos en compromisos financieros que el saliente mandatario de
Puebla no reconoce como deuda, pero que sí heredará a sus todavía gobernados.
“Durante mi gestión no pedimos un solo peso prestado”, dijo
este domingo en su mensaje con motivo de su sexto y último informe de gobierno.
Con esas palabras Moreno Valle insistió en que su administración (2011-2017) no
endeudó al estado, pero eso no quiere decir que no haya encontrado maneras de
comprometer los ingresos estatales a futuro.
Con motivo del sexto informe de gobierno del mandatario
panista, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) decidió hacer una
verificación (fact-checking) de las afirmaciones de Moreno Valle en torno a los
pasivos que su administración dejará a las siguientes administraciones.
MCCI encontró que es
más que cuestionable la aseveración del mandatario en el sentido de que
diversas obras de su gobierno se hicieron sin recurrir a deuda.
En primer lugar,
porque el gobernador toma como fuente solo a la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público (SHCP), a la que reportó, al cierre de 2015, una deuda de 8 mil
608 millones de pesos. Moreno Valle, como cualquier otro gobernador, solo
está obligado a inscribir en Hacienda la deuda que se debe pagar con
aportaciones de la Federación, por tanto queda fuera de ese registro todo tipo
de pasivo adquirido bajo cualquier otra modalidad. Es ahí donde Moreno Valle manipula la verdad.
Para empezar, porque en el documento de la Auditoría
Superior de la Federación titulado Análisis del Informe de Avance de Gestión
Financiera 2016, publicado en agosto del año pasado, el órgano encargado de
revisar el gasto del dinero público hizo un ejercicio revelador: comparó las
cifras que los estados reportan en sus cuentas públicas con lo que informan de
manera trimestral a la Secretaría de Hacienda. Al cierre de 2015, la Auditoría detectó que, en la cuenta
pública, Puebla reportó una deuda de 24 mil 655 millones, es decir, 16 mil
millones más de lo que el gobierno de Moreno Valle le reportó a Hacienda.
Esos 24 mil 655
millones se componen de la siguiente manera:
– 93.7 millones por
deuda de corto plazo,
– 5 mil 522.3
millones por deuda de largo plazo y
– 19 mil 039.2 millones
por otros pasivos.
Sin embargo, el
acumulado no termina ahí. Medios de comunicación, analistas y académicos han
denunciado en diversas ocasiones y distintos foros que en los últimos años
Puebla contrajo otras obligaciones financieras.
Por ejemplo las que señala el Centro de Estudios Económicos
Espinosa Yglesias. De acuerdo con ese think tank, los ingresos del estado
también están comprometidos por el mecanismo que se utilizó para la
construcción del Centro Integral de Servicios (CIS), con el cual se contrajeron
pasivos por 4,500 millones de pesos pagaderos a 25 años; igualmente, por la
edificación del Museo Internacional del Barroco, que significó pasivos por
7,176 millones de pesos pagaderos a 23 años, y por los pasivos para financiar
el apoyo a la instalación de la planta armadora de automóviles Audi, que
ascienden a 10,800 millones de pesos pagaderos a 15 años.
Esas tres obras, que
suman pasivos por 22 mil 476 millones de pesos, se financiaron bajo el
fideicomiso 0144 firmado con la empresa Evercore (del exsecretario de Hacienda,
Pedro Aspe). El objeto del fideicomiso 0144 es pagar a proveedores y
contratistas del estado, mediante Proyectos de Prestación de Servicios (PPS) o
Proyectos de Inversión (PI).
En febrero del año
pasado, el jefe de la oficina del gobernador, Roberto Moya, aseguró que las
únicas obras que Puebla ha construido bajo los esquemas que estipula el
fideicomiso 0144 son el CIS, la planta de Audi y el Museo Internacional del
Barroco.
De acuerdo con el
contrato del fideicomiso, del cual el periódico Reforma obtuvo copia en febrero
de 2016, la empresa recibirá todos los ingresos que Puebla obtenga por el
impuesto sobre nómina por los próximos 50 años; sin embargo, en el momento en el que el dinero de los
poblanos pasa a ese mecanismo, no hay manera de transparentarlo.
La suma de los compromisos financieros para pagar las obras
del fideicomiso 0144, agregada a lo que reporta la Auditoría Superior de la
Federación permitirían estimar que lo
que el estado ha de pagar asciende a, por lo menos, 47 mil 131 millones de
pesos. Sin embargo, no queda claro si ese es el total de la deuda poblana.
Para empezar, porque
es imposible saber si hay más proyectos inscritos en el fideicomiso 0144. A
pesar de que gracias a esfuerzos ciudadanos se transparentó el fideicomiso, no se cuenta con los anexos, que es donde
constan los proyectos y las condiciones. Además, según el director
ejecutivo del Centro Espinosa Yglesias, Enrique Cárdenas pueden añadirse más y más anexos en el momento en que las partes consideren
pertinente.
Otra razón por la que
se desconoce el monto total de la deuda es que hay proyectos construidos con
esquemas similares al PPS, pero con otros nombres, como las Asociaciones
Público-Privadas, que aunque el gobernador no lo considere, también son deuda.
Estimaciones como la del académico de la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla, Eudoxio Morales, cifran el monto de la deuda poblana en, por lo menos, 76 mil 574
millones de pesos, que surgen de calcular los intereses y el plazo de lo contratado
con el fideicomiso, que además es considerado por los expertos como
inconstitucional, pues opinan que no puede haber fideicomisos privados con
dinero público.
En opinión de MCCI, Moreno Valle no debería concluir su
gubernatura, cosa que ocurrirá en dos semanas, sin aprovechar la gran
oportunidad que tiene para cumplir a cabalidad, y en un elemental ejercicio de
transparencia, con su obligación de informar todos los detalles sobre los
compromisos financieros que dejará a su estado, incluidos en el Fideicomiso
0144. Y lo mismo debería hacer sobre cualquier otro pago que las siguientes
administraciones tendrán que hacer por proyectos o iniciativas ejecutadas en la
actual administración poblana.
De no ser así, de insistir –como lo dijo este domingo– en
que no pidió prestado ni “un peso” para obras de infraestructura que de
cualquier manera los poblanos pagarán por décadas, entonces quedará claro a
quién iban dirigidas las palabras de Moreno Valle, pronunciadas hacia el final
de su último informe de gobierno, cuando aseguró que en la era de la
postverdad, el populismo “sobresimplifica tanto problemas como soluciones”.
Comprometer pagos
provenientes de dinero público para las siguientes décadas, y optar por no
llamarlo “deuda pública”, es exactamente sobresimplificar tanto problemas como
soluciones.
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