Sebastián Barragán. (Reportaje Especial)
La
construcción del hangar para el nuevo avión presidencial estuvo marcada por el
caos.
El
proyecto y la edificación estuvieron a cargo de dos empresas cercanas a Enrique
Peña Nieto.
La compañía SGS de México fue
responsable de realizar el diseño, junto con el despacho Búnker Arquitectura.
SGS
fue contratada por el Gobierno del Estado de México, cuando Peña Nieto fue
gobernador, para supervisar a la compañía española OHL durante la edificación
del Viaducto Bicentenario.
Por su parte, la construcción del nuevo hangar la ganó Concretos y Obra Civil del
Pacífico de Juan Armando Hinojosa Cantú, dueño de Grupo Higa, el mismo que
construyó la “casa blanca” para Peña Nieto.
Ambas empresas cometieron errores
durante los 18 meses de trabajos: mal diseño, mala ejecución de los trabajos,
retrasos en la entrega de los planos y de la construcción, de acuerdo con
documentos oficiales obtenidos por Aristegui Noticias.
Los errores derivaron en un
aplazamiento de la ejecución de obra, modificación del proyecto original y en
un incremento del costo planeado de 70 por ciento, hasta llegar a los MIL 182
millones de pesos.
La historia.
El
hangar se construyó para albergar el nuevo avión presidencial, el Dreamliner
787 que costó 218.7 millones de dólares. La compra del avión se autorizó a
finales del Gobierno del expresidente Felipe Calderón
Ante las críticas por la compra el
avión, Peña Nieto se defendió:
“Este no es un avión solo del
presidente, en un avión del Estado mexicano, es un avión del gobierno, para
prestar los servicios que eventualmente se requieren”, dijo el 10 de febrero de
2016, cuando estrenó la aeronave.
Aristegui Noticias obtuvo la
bitácora de la obra. El documento es un largo compendio de anotaciones donde
quedó constancia de los contratiempos en la edificación del nuevo hangar
presidencial.
Los contratos.
Concretos
y Obra Civil del Pacífico, de Juan Armando Hinojosa Cantú, firmó el 3 de julio
de 2014 el contrato para hacer el hangar.
Los
planos del hangar, por su parte, fueron elaborados por la empresa SGS de México
y el despacho Búnker Arquitectura, y debieron acabarse el 15 de julio de 2014.
Pero el tiempo corrió y los planos llegaron tarde y en partes.
La
empresa de Grupo Higa comenzó a construir el hangar sin conocer el proyecto a
fondo y con planos y materiales que cambiaban de última hora.
Cuando
la empresa tuvo el tiempo encima, propuso modificar de manera radical el
proyecto, para evadir sanciones por retrasos.
El
contrato original decía que la empresa de Hinojosa Cantú sería castigada si no
acababa a tiempo.
Pero un mes antes de la fecha límite para acabar el hangar, el Aeropuerto de
la Ciudad de México cambió el contrato para que las sanciones sólo aplicaran en
contra de la empresa de Grupo Higa sólo si se comprobaba que el retraso era su
culpa.
Errores y más errores.
Desde el inicio de la obra, hubo
retrasos.
El
9 de julio de 2014, seis días después de que inició la obra, Grupo Higa
advirtió que los planos enviados por SGS de México tenían inconsistencias o
estaban incompletos.
Durante meses, la constructora se
quejó por errores y la falta de planos o de indicaciones sobre materiales. A
veces no entendían los planos. Las
estructuras fueron cambiadas o había algunas indicaciones que nadie podía
identificar.
La
obra avanzó entre el caos durante 18 meses. El 27 de marzo de 2015, en una nota
en la bitácora, la constructora pidió modificar el techo del hangar para dejar,
en cambio, una cubierta plana y a dos aguas. De la idea original, quedó un
enorme bodegón.
La razón fue ahorrar tiempo y
dinero.
Bajo supervisión.
Los
errores durante la obra también fueron cometidos por la compañía de Hinojosa
Cantú.
El Gobierno federal contrató al
Bufete de Control de Calidad para supervisar a concretos y Obra Civil del
Pacífico.
La
empresa de Grupo Higa fue regañada por hacer mal los trabajos. Incluso
cambiaron o destruyeron unas estructuras que ya estaban edificadas.
La empresa supervisora le solicitó
de forma reiterada “no entorpecer los trabajos”
y que, además, respetara las normas de higiene.
Más gasto público.
Aristegui
Noticias consultó a la Presidencia y al Aeropuerto de la Ciudad de México, pero
no respondieron. Grupo Higa tampoco atendió una solicitud de información.
El
Gobierno federal pagó 60 millones de pesos a SGS de México por el diseño del
hangar.
Grupo
Higa ganó el contrato de construcción porque propuso gastar 685 millones de
pesos. La empresa Hinojosa Cantú ganó la obra a OHL, SGS de México y a
Grupo Promotor de Desarrollo e Infraestructura (PRODI), pues ofrecieron un
precio mayor.
Sin embargo, tras las extensiones y
modificaciones que sufrió el proyecto, el
costo final de la obra ascendió a mil 182 millones de pesos. Es decir, un 70
por ciento más de los planeado.
A
pesar de la millonaria inversión, el nuevo hangar presidencial sólo durará unos
cuantos años, pues en 2020 entrará en operaciones el nuevo aeropuerto de la
Ciudad de México.
Hinojosa Cantú, otra vez.
Luego del escándalo de la ‘casa
blanca’, Juan Armando Hinojosa Cantú movió 100 millones de pesos fuera del país
mediante empresas off-shore, según los Panama Papers que publicó Aristegui
Noticias en abril de 2016.
Sin embargo, los correos
electrónicos entre empleados de Mossaack Fonseca y despachos legales decían
claramente que los 100 millones eran sólo una parte del portafolio económico de
Hinojosa.
Los movimientos de dinero se
registraron al mismo tiempo que la Secretaría de la Función Pública (SFP),
entonces encabezada por Virgilio Andrade, investigaba el conflicto de interés
con el presidente Enrique Peña Nieto.
Ahora
se sabe que mientras se realizaba la indagatoria oficial, una empresa de
Hinojosa Cantú arreglaba extensiones de tiempo y dinero para concluir el hangar
presidencial.
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