Al día siguiente de la balacera en la discoteca Blue Parrot
en Playa del Carmen, el pánico llegó a Cancún. Amigas que viven en ese paraíso
del Caribe, al igual que gran parte de la sociedad, estaban alarmadas. En la
zona hotelera se escuchaban los balazos y helicópteros. Y es que 10 personas a
bordo de motocicletas dispararon armas de grueso calibre contra las
instalaciones de la Fiscalía General y de la Secretaría de Seguridad Pública de
Quintana Roo.
También hubo otra balacera ocurrida en la entrada a la zona
hotelera de Cancún. Y aunque las autoridades locales digan que se está
investigando si estas balaceras están ligadas al crimen ocurrido el fin de
semana en el Blue Parrot, y que se sigue la línea de investigación, no hay duda
que en efecto se tenga relación, esta
disputa está relacionada con el control de esa zona por parte del crimen
organizado.
Circularon varias
versiones de lo ocurrido el pasado martes en la tarde, una de ellas es el hecho
de que comandos armados querían liberar a Leticia Rodríguez Lara, Doña Lety,
una ex policía federal quien hoy comanda el poderoso Cártel de Cancún.
Ayer les platicaba en
esta columna que hay una nueva organización criminal muy fuerte en esa zona del
país. Se han unido varios sicarios de cárteles como Los Zetas, Del Golfo, Los
Pelones, y del Cártel Jalisco Nueva Generación para combatir a un solo cártel,
el de Cancún.
Secuestros, cobro de
piso y balaceras en centros nocturnos son precisamente para disputarse la plaza
con el cártel que lidera Doña Lety.
Leticia Rodríguez, La
40 o Doña Lety, desde hace cuatro años se adueñó de la plaza.
Ella integró a varias
personas de la extinta Policía Judicial Federal, y conformó un grupo delictivo
que se caracterizó por las extorsiones a bares, centros nocturnos, casas de
citas, hoteles en Tulum, Cancún, Xel-Ha, Isla Mujeres y Cozumel.
En agosto de 2015 se
supo de su poderío debido a un video de menos de siete minutos con el título:
“Cártel del Golfo matando Chinolas, en Cancún”. Un video terrible, donde se ve
la tortura y ejecución de un taxista que se dedicaba a la venta de droga.
La policía de
Quintana Roo ya había detenido a Doña Lety, pero la dejaron en libertad,
alegando inconsistencias en el expediente. En esa ocasión, cuando fue detenida
portaba una pistola Pietro Beretta USA Corp, calibre 9 milímetros con
silenciador y una escopeta recortada calibre 16.
El pasado 13 de
febrero de 2016, la Policía Judicial del Estado (PGJE), también detuvo al
hermano de Doña Lety, con droga y armas.
Su hijo también fue
detenido y liberado en enero del 2016. A pesar de los antecedentes, el
Ministerio Público lo liberó en 48 horas al pagar una fianza de tan sólo 15 mil
pesos.
Lo cierto es que con la llegada del nuevo gobierno en
Quintana Roo, se ha desatado una violencia que pocas veces habíamos visto. La
pregunta de la gente que vive en Cancún, es: ¿Esto será un hecho aislado, o ya
el narcotráfico se adueñó del centro turístico más importante del país? La única certeza que tenemos es que las
autoridades no han salido a explicar qué está pasando, ni cómo van a combatir a
estos grupos de la delincuencia organizada.
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