Grabaciones en video a las que tuvieron acceso los medios El
País e Imagen Televisión muestran cómo los reos en el Reclusorio Norte de la
Ciudad de México hacen extorsiones telefónicas, además de vender y consumir
drogas en las instalaciones penitenciarias.
Uno de los videos permite escuchar a uno de los reos aplicar
el año pasado un método de extorsión conocido como “la chillona”, en el que
finge ser alguien secuestrado, con el objetivo de que los familiares de la
persona a la que llamó desde prisión paguen un rescate, con alguna forma de
depósito.
Los reos llaman con la expectativa de que la persona a la
que eligieron caiga en el truco y crea que en verdad le llama un familiar que
ha sido secuestrado, y para ello incluso utilizan un tono más agudo, emulando
la voz de una mujer.
Los reos "se coronan" cuando consiguen que su
víctima caiga en una extorsión telefónica.
Según el reporte de Imagen Televisión, custodios en la
prisión han estado coludidos con los reos del Reclusorio Norte, para hacer las
extorsiones y a cambio recibir dinero.
Tras la transmisión del reportaje, la secretaria de Gobierno
de la Ciudad de México, Patricia Mercado, mencionó que la Procuraduría General
de Justicia en la capital del país investiga el caso, y que fue citado a
declarar el director de la prisión, Rafael Oñate Farfán.
Reos que aparecen en
el video realizando extorsiones fueron reubicados, ya que en la zona del
“dormitorio 7” era donde cometían los crímenes, agregó la funcionaria, según un
reporte.
El Consejo Ciudadano de la Ciudad de México da diferentes
consejos para que los ciudadanos no caigan en extorsiones telefónicas, como
colgar de inmediato cuando se identifique que es una llamada de este tipo,
verificar dónde está el familiar mencionado en la llamada, y reportar el
número.
Respecto a las
grabaciones mostradas, la organización ciudadana Reinserta indicó que confirman
“la condición actual de los centros de reclusión de nuestro país y su
incapacidad para llevar a cabo su tarea primordial”, la reinserción social.
“Nuestros centros de
reclusión no tienen las condiciones para facilitar la reinserción de las
personas privadas de su libertad y esto es algo que 64% de los mexicanos
reconocen: las cárceles son escuelas del crimen”, agregó.
Venta y consumo de drogas.
El diario El País
mostró grabaciones en las que se observa cómo hay compra y venta de drogas en
el Reclusorio Norte, con la complicidad de los guardias o custodios.
Como en un mercado,
los vendedores de droga en la cárcel tratan de atraer clientes, gritando sus
ofertas de marihuana y otros narcóticos, en los pasillos que conectan los
dormitorios.
“¿Cuánta mota? Sí hay mota”, se escucha decir a uno de los
reclusos.
Según El País, además de marihuana, en la cárcel también
venden cocaína, y crack o piedra.
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