El activista mexicano
Isidro Baldenegro, galardonado en 2005 con el Premio Ambiental Goldman por su
defensa de los bosques de la Sierra Tarahumara, fue asesinado a tiros el fin de
semana pasado en Chihuahua, confirmaron hoy a Efe fuentes oficiales.
Una fuente de la
Fiscalía estatal indicó que el asesinato se registró el domingo alrededor de
las 16.00 hora local (23.00 GMT), pero las autoridades no pudieron confirmar el
crimen antes porque el lugar es muy alejado y de difícil acceso.
El homicidio se
registró en el interior de una vivienda en Coloradas de la Virgen, un pequeña
comunidad rarámuri ubicada en el municipio de Guadalupe y Calvo de Chihuahua.
El cuerpo, que
registra un “impacto de proyectil de arma de fuego”, ya fue trasladado a un
instituto forense, donde se le practica la necropsia correspondiente, afirmó.
La fuente explicó que la Fiscalía no tuvo conocimiento de
los hechos hasta la tarde del lunes, por lo que la autoridad ministerial envió
al día siguiente peritos, policías estatales y Ministerio Público al poblado,
ubicado a unas siete horas de la cabecera municipal.
El personal enviado
ya confirmó el asesinato del activista indígena y de su presunto agresor.
“Hay una investigación avanzada y se tiene la identidad del
probable responsable”, apuntó.
Por su parte, la
directora para América de Amnistía Internacional (AI), Erika Guevara-Rosas,
urgió hoy al Gobierno mexicano a investigar el asesinato del activista indígena
y lamentó la vulnerabilidad de los defensores de los derechos humanos en
América Latina.
La muerte de
Baldenegro “es una trágica ilustración de los muchos peligros que enfrentan
quienes dedican sus vidas a defender los derechos humanos en América Latina,
una de las regiones más peligrosas para los activistas”, afirmó
Guevara-Rosas, citada en un boletín de AI.
“Es imperativo que
México investigue este crimen y que todos los Gobiernos de las Américas
emprendan más acciones para promover y proteger el muy importante trabajo que
los activistas de derechos humanos realizan con tanto valor”, añadió.
Baldenegro, de unos
50 años, era un destacado defensor de los derechos de los indígenas y de los
bosques de la Sierra Tarahumara contra la tala clandestina.
En marzo de 2003 fue
encarcelado por supuesta posesión de armas de uso exclusivo del Ejército y
drogas, pero numerosas organizaciones defensoras de derechos humanos
aseguraron que se trataba de una represalia por su férrea defensa de los
bosques.
Luego de quince meses
en prisión, el activista – declarado por Amnistía Internacional como preso de
conciencia- fue excarcelado después de que la Fiscalía general retirara los
cargos en su contra por la presión ejercida dentro y fuera del país.
Un año después la
Fundación Goldman reconoció su lucha contra la tala de árboles en una zona
devastada por la violencia, la corrupción y el narcotráfico.
El premio fue creado
en 1990 para impulsar a personas que actúan de forma extraordinaria para
proteger el medioambiente, aun a costa de su seguridad e integridad personal.
De acuerdo con medios
locales, Baldenegro había regresado recientemente a la comunidad de Coloradas
de la Virgen, de la que había salido meses atrás por amenazas de muerte de
parte de grupos ligados a la tala clandestina.
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