martes, 10 de enero de 2017

Reaparecen pactos del pasado.

A una semana de que el alza a gasolinas, gas y diésel provocara el incremento de precios en alimentos, bienes y servicios, los pactos económicos que se firmaron en anteriores sexenios priistas con el propósito de fortalecer la economía y proteger a las familias de escasos recursos reaparecieron ayer en Los Pinos como respuesta a protestas, movilizaciones y saqueos registrados en contra de esa decisión gubernamental.

Sin la participación de la Confederación Patronal de la República Mexicana, cuyos dirigentes se negaron a suscribir el acuerdo por considerarlo “improvisado, incompleto e insuficiente”, éste fue firmado por Enrique Peña Nieto y los representantes del Consejo Coordinador Empresarial y del sector obrero, en una ceremonia en Los Pinos.

Más que significativo, ese desacuerdo en la cúpula empresarial por la firma del Acuerdo para el Fortalecimiento de la Economía y la Protección de la Economía Familiar, sobre todo por el rechazo del sector patronal a respaldar un documento hecho a la carrera y tardíamente, cuando la carrera alcista galopa sin freno, ya causa estragos entre los sectores más vulnerables.

No es la primera vez, ni seguramente será la última, que el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana, Gustavo de Hoyos Walter, muestra públicamente su disenso en la aplicación de medidas que debieron adoptarse antes de anunciar un incremento como a los combustibles, que es el más inflacionario porque absolutamente todo se transporta: productos del campo, alimentos, bebidas, bienes y servicios.


El paquete para la instauración de éstas lo dejaron en manos de Ernesto Nemer Álvarez, titular de la Procuraduría Federal del Consumidor, al que habrá que ver si no por cumplir esa encomienda pierde terreno entre los aspirantes a la candidatura del PRI a gobernar el Estado de México.

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