El Consejo
Coordinador Empresarial llamó a la creación de un sistema anticorrupción sólido
y destacó que las protestas por el gasolinazo tienen como factor común el
hartazgo por la corrupción y el mal manejo del presupuesto público.
“Hay un elemento común en las movilizaciones y protestas que
se han dado en todo el país por parte de los más diversos sectores y grupos,
suscitadas por los aumentos en los precios de la gasolina: el elemento común es el hartazgo frente a la corrupción y el dispendio
en el manejo de los recursos públicos en México”, expresó en un comunicado.
La organización dijo que la cohesión social depende en gran
medida del combate a la corrupción que, aseguró, también funge como vacuna
contra el populismo y la polarización. “Es indispensable para empezar a
reconstruir la confianza, la confianza social y en las instituciones, que han
sido socavadas hasta un punto inaceptable, con una brecha creciente entre la
ciudadanía y la clase política”.
Asimismo, el consejo demandó
que el Sistema Nacional Anticorrupción sea correctamente implementado a nivel
estatal y municipal, con leyes homologadas en cada entidad.
A continuación el comunicado completo:
2017, EL AÑO DEL SISTEMA NACIONAL ANTICORRUPCIÓN.
Lunes, 16 de enero de 2017
Hay un elemento común en las movilizaciones y protestas que
se han dado en todo el país por parte de los más diversos sectores y grupos, suscitadas
por los aumentos en los precios de la gasolina: el elemento común es el
hartazgo frente a la corrupción y el dispendio en el manejo de los recursos
públicos en México; el clamor para que haya un cambio efectivo y a fondo en ese
sentido.
2017, este año, tiene
que ser el año del despegue de una verdadera cruzada nacional para abatir la
corrupción y la impunidad con que ésta se da y se reproduce. Hay que consolidar
el Sistema Nacional Anticorrupción y ponerlo en funcionamiento. Es
indispensable para empezar a reconstruir la confianza, la confianza social y en
las instituciones, que han sido socavadas hasta un punto inaceptable, con una
brecha creciente entre la ciudadanía y la clase política.
La estabilidad y la cohesión social dependen en gran medida
de que pongamos un freno a la corrupción. Esa es la vacuna contra amenazas como
el populismo y la polarización social. Y no puede haber estabilidad económica,
sin estabilidad social.
Es fundamental restablecer la confianza en las instituciones
y regenerar la vida pública, cerrando las brechas que no dejan de crecer entre
la ciudadanía y la clase política. Está a prueba nuestra voluntad de cambio,
como nación.
Sería muy grave que
el Sistema Nacional Anticorrupción quedara como un recurso gatopardista más,
ante las circunstancias presentes, máxime cuando cuenta con los elementos
necesarios para dar pie a una transformación real en la política y la
administración pública en México.
Tenemos, todos, que
involucrarnos para asegurar que se consolide su andamiaje institucional y
operativo y, sobre todo, que funcione. En términos prácticos: no más escándalos
sin aclaración o en la impunidad. La sociedad no puede seguir cargando con los
pasivos que deja la corrupción.
Necesitamos una
Secretaría de la Función Pública que realmente sea un órgano de control y
disciplina interno efectivo, ejemplo a seguir en los estados y municipios;
capaz de construir un sistema profesional de carrera, así como coordinación y
desarrollo de política pública bien dirigida de prevención.
Requerimos, también,
una Auditoría Superior de la Federación que no sólo sea capaz de auditar y
revisar a detalle el debido uso de los recursos públicos, sino que también
realice auditorías especiales y en tiempo real, para integrar expedientes que
faciliten la sanción oportuna. Nuevamente: pasar de la denuncia en la prensa, a
la denuncia ante la ley y la sanción aplicable.
Se exige una Fiscalía
Anticorrupción con autonomía plena de gestión, para investigar y llevar al
Poder Judicial casos tipificados como delitos, trátese de quien se trate;
representante de la sociedad y no del poder político en turno.
Pedimos un Tribunal
Anticorrupción que realmente sea autónomo para sancionar desde el plano
administrativo; que efectivamente tenga parte en los casos que le sean
presentados por cualquier órgano de control –interno o externo– de los tres
órdenes de gobierno; que realice inteligencia institucional e investigación de
oficio.
Una Contraloría
interna real y efectiva; Auditoría Externa potente con base en la División de
poderes; labor de fiscalización independiente del poder político o económico,
como verdadero abogado de la ciudadanía; Tribunales especializados y
eficientes.
Son los cuatro
pilares fundamentales del Sistema. Este año deben quedar listos sus
fundamentos.
Un factor clave para dar legitimidad y proyección al SNA
como un verdadero instrumento ciudadano, democrático e independiente, es el
Comité de Participación Ciudadana.
El método de
selección de los integrantes es inédito: ciudadanos, electos por los
representantes democráticos serán quienes elijan, a través de la Comisión de
Selección. La relevancia del proceso salta a la vista: el comité ciudadano es
más que una pieza clave del SNA: además de ser parte de su Comité Coordinador,
uno de sus miembros lo presidirá.
Es hora de dar el paso: de un cambio de paradigma en México,
que ponga al combate a la corrupción como función esencial e imprescindible del
Estado. La clave es no fallar en la implementación. Todos los sectores debemos
de trabajar en conjunto para lograr mejorar la situación del país en el tema.
Las prioridades de implementación son muy puntuales:
Asegurar la instrumentación a nivel local, ya que buena
parte del problema está en los estados y municipios. En este sentido,
necesitamos leyes homologadas en todo el país, estado por estado.
La reforma anti corrupción no está aislada de la reforma en
materia de Justicia, por lo que la designación del fiscal general es muy
relevante. En este sentido, pedimos visión y actitud de Estado; dejar
totalmente afuera las afiliaciones partidistas.
No habrá efectividad si nos quedamos en la parte regulatoria.
Debemos de acompañarlo de un proceso efectivo, con una voluntad política de
efectivamente llevarlo a cabo.
Se deben desmantelar redes de corrupción, más que aumentar
el número de funcionarios sancionados.
Se debe trabajar en el concepto de una cultura de la
legalidad en todos los ámbitos. El Consejo de la Comunicación trabaja en una
campaña de comunicación en ese sentido.
En la iniciativa privada: cero tolerancia ante la
corrupción. Proactividad para construir una cultura de integridad, cumplir con todas
las leyes y demandar el mismo nivel de integridad en todos los proveedores.
Impulsar un mayor grado de adhesión al Código de Integridad
y Ética Empresarial y a mecanismos de cumplimiento.
La demanda es concreta: que los compromisos estipulados se
cumplan cabalmente. Que se hagan acciones para dar testimonio que vamos
avanzando. Que se incorpore a la sociedad civil como garante y pieza
fundamental del Sistema. Que no se ceda a presión alguna que busque menguar su
capacidad. No podemos perder esta gran oportunidad para México, este 2017 tiene
que ser el año anticorrupción entre los mexicanos, nuestras instituciones, y
nosotros como sociedad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.