Decenas de
organizaciones sociales, activistas y académicos consideraron que la resolución
final de la Visitaduría General de la PGR sobre las acciones irregulares
cometidas por el exdirector de la Agencia de Investigación Criminal (AIC),
Tomás Zerón de Lucio, “abona a la impunidad y violenta el estado de derecho”.
En un pronunciamiento conjunto firmado por 80 organizaciones
de 21 estados del país que forman parte de la Red de Organismos de Derechos
Humanos Todos los Derechos para Todas y Todos (RED TDT), así como la Oficina de
Washington para Asuntos de América Latina (WOLA), y los programas de derechos
humanos de varios planteles de la Universidad Iberoamericana y del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, entre otros, calificaron
como “decepcionante” el resolutivo final de la PGR, documento del que da cuenta
Proceso en el número que circula en esta semana.
Los activistas
recordaron que la investigación interna contra Zerón y otros funcionarios que
participaron en diligencias relacionadas con el caso de la desaparición de los
43 normalistas de Ayotzinapa, que no fueron integradas al expediente, fue
el resultado de una denuncia pública del Grupo Interdisciplinario de Expertos
Independientes (GIEI), en su último informe de abril pasado.
De acuerdo con las consideraciones de los expertos
designados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el 28 de
octubre de 2014, uno de los procesados fue trasladado al río San Juan en
Cocula, sin la asistencia de su abogado defensor, actuaciones con las que “se
ha pretendido sostener la hipótesis oficial: en el lugar de las actuaciones
irregulares se habría encontrado un día después la bolsa donde se extrajo el
único resto óseo hasta hoy identificado como perteneciente a uno de los jóvenes
desaparecidos”.
En el pronunciamiento se resaltan las revelaciones hechas
por Proceso y otros medios del Acuerdo de Conclusión, realizado por el entonces
visitador César Chávez, en el que se
confirmaban las “graves responsabilidades de los funcionarios implicados en las
diligencias en ese río, encontrando al menos 13 irregularidades y ordenando el
inicio de una investigación penal”, y que antes de que el documento se
dictaminara, el funcionario fue removido de su cargo.
La resolución final a
cargo de la visitadora Adriana Campos, dada a conocer la semana pasada, “abona
a la impunidad y violenta el estado de derecho”, y “no sólo constituye un nuevo agravio a las familias que aún demandan
justicia y verdad, también muestra la profundidad de los problemas
estructurales de la PGR en la medida en que evidencia cómo los controles
internos constituidos por instancias, como la Visitaduría General, carecen de
dependencia, firmeza y capacidad técnica”, apuntan las organizaciones y los
activistas.
Luego resaltan que es
claro que el documento original realizado por el visitador Chávez fue
“recortado en sus principales alcances”, entre ellos “omitir toda referencia al derecho internacional de derechos humanos,
al considerar legales las detenciones que fueron arbitrarias, al no
responsabilizar a Tomás Zerón de violar el derecho a la verdad por no informar
de las diligencias en el río San Juan y al no pronunciarse sobre el derecho a
la defensa del detenido que fue llevado al río”.
Al considerar que el
dictamen final “encubre severas injusticias”, agregan que la importancia
que podría tener el documento “se diluye al
sólo proponer el inicio de procedimientos administrativos por responsabilidades
leves, dejando de lado el inicio de investigaciones penales”.
Por si lo anterior no fuera grave, los activistas alertan
que la resolución final “alienta la
arbitrariedad de las policías de investigación, pues se les permite situarse al
margen de las obligaciones básicas de respeto al debido proceso y de su
sujeción al MP”, de ahí que recomiendan tomar en cuenta este caso en el
diseño de la Fiscalía General de la República.
Igual consideran que al dejar en manos de la Secretaría de
la Función Pública (SF) el caso de Zerón, “su desenlace pondrá a prueba las
recientes reformas al Sistema Nacional Anticorrupción”, ya que la dependencia
es encabezada por Arely Gómez, quien fuera superior del ahora secretario
técnico del Consejo Nacional de Seguridad (CNS).
Al considerarlo como
un “pésimo precedente”, las organizaciones, académicos y activistas hicieron
votos porque el dictamen final sea revisado “en las instancias judiciales
correspondientes y que se transparenten todos los procedimientos
administrativos y sus resoluciones, de modo que esta determinación no
constituya un nuevo obstáculo en la búsqueda de justicia y verdad” para el caso
Ayotzinapa, que “sigue siendo no sólo del interés de las víctimas sino de todo
México”.
Entre los activistas y académicos que respaldan el
pronunciamiento destacan Aleida Calleja, Carolina Pimentel, Daniel Gershenson,
Guadalupe Barrena, Jacobo Dayán, Layda Negrete, Luis Daniel Vázquez, Maité
Azuela y Margarita Griesbach.
Aparte de las 80 agrupaciones que integran la Red TDT,
resaltan Alarbo, Causa en Común, Fundación para la Justicia y el Estado
Democrático de Derecho, México Unido contra la Delincuencia, Fuerzas Unidas por
Nuestros Desaparecidos en México, I(dh)eas Litigio Estratégico, Justicia Pro
Persona, Instituto de Justicia Procesal Penal e Instituto de Liderazgo Simone
de Beauvoir.
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