CHILPANCINGO, Gro. El
gobierno de Héctor Astudillo Flores se comprometió con la guardia comunitaria
de Petaquillas a sacar al Ejército y corporaciones policiacas de la zona donde
opera el grupo delictivo Los Ardillos.
Lo anterior se
resolvió en una reunión privada en la que estuvieron presentes colaboradores de
la Secretaría de Gobierno, que encabeza Florencio Salazar Adame, así como
funcionarios federales, autoridades municipales y líderes del grupo armado.
Durante el encuentro, el
delegado federal Ramiro Ávila y el subsecretario para Asuntos Políticos del
gobierno guerrerense, José Maldonado, firmaron un documento en el que se
comprometieron a retirar al Ejército y a corporaciones policiacas federales y
estatales del poblado Petaquillas.
Las autoridades
delegaron la vigilancia y seguridad de la zona a la guardia comunitaria
vinculada a Los Ardillos, grupo criminal liderado por la familia del dirigente
perredista Bernardo Ortega Jiménez.
Incluso, el acuerdo suscrito por los representantes del
gobierno de Enrique Peña Nieto y Héctor Astudillo indica que en caso de que
soldados y policías federales pretendan ingresar a ese territorio, las
autoridades darán aviso al comisario municipal de Petaquillas y a los líderes
de la autodenominada policía comunitaria, así como a los dirigentes
transportistas de la ruta que conecta el municipio de Quechultenango con esta
capital.
La decisión se tomó de esa manera pese a que el tema de
seguridad pública es una facultad constitucional que compete exclusivamente al
gobierno en sus tres niveles, y el municipio de Chilpancingo no es considerado
un lugar donde habita una mayoría indígena, como para aplicar los usos y
costumbres que ampara la ley 701 para el desarrollo de los pueblos originarios.
Con esa medida, los
líderes de la policía comunitaria de Petaquillas doblaron al gobierno de
Astudillo, pese a que éste reconoció que el grupo armado tiene su origen en
“oscuros intereses”.
Pero ambos gobiernos, estatal y federal, cedieron a las
exigencias de los líderes, no obstante los informes oficiales que aseguran que
Los Ardillos, afincados en el poblado de Tlanicuilulco, extendieron su dominio
de Quechultenango a los municipios de Chilapa, Mochitlán y esta ciudad, donde
disputan las zonas de producción y trasiego de heroína y drogas sintéticas que
distribuyen a Estados Unidos.
El acuerdo
gubernamental se dio luego de que la guardia comunitaria de Petaquillas y
transportistas bloquearon por más de siete horas la carretera federal
México-Acapulco, a la altura de esta capital, para exigir la salida del
Ejército de su zona de influencia.
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