¿Qué tan asustado
está Enrique Peña Nieto? ¿Qué nivel de miedo le tiene a Donald Trump? Asistimos
estupefactos a la falta de coraje, de determinación y carácter frente al
Presidente de Estados Unidos.
¿Qué le falta a Peña
Nieto para rescatar su dignidad? ¿Por qué finge demencia? ¿Por qué hace como
que la virgen le habla? ¿Por qué voltea a otro lado cuando Trump lo humilla?
La actitud miedosa de
Enrique Peña Nieto debe ser considerada un asunto de Estado. El Ejecutivo compromete junto con su
dignidad, la dignidad de todos los mexicanos. Trump no sólo humilla a un
Presidente asustado, también pretende humillar a todos los mexicanos, si nos
dejamos.
Y como el miedo de Peña Nieto es asunto de estado, pues
vamos a analizarlo. Por la forma en la que se dirigió a Trump durante la
llamada telefónica donde el Presidente norteamericano amenazó con enviar
trompas, todo indica que el señor de Los Pinos padece un trastorno psicológico.
Efectivamente el
miedo es una manifestación de una enfermedad. El rostro, la pérdida de peso y
la forma de hablar en público de Peña Nieto denota preocupación, ansiedad,
tensión. Todos ellos son síntomas de la enfermedad del miedo.
La enfermedad del miedo ha generado en Peña Nieto una
especie de terror de lo malo que pueda suceder con Trump, un desequilibro en
sus emociones que evidentemente se refleja en su cuerpo y en su mente.
Tal vez, es la razón
por la cual, el Presidente mexicano no reacciona ante los ataques, afrentas,
amenazas, gritos, exabruptos e insultos que Trump lleva soltando contra los
mexicanos durante los últimos meses.
Es evidente que Peña
Nieto no le resulta fácil controlar su miedo.
Según los expertos, el
síndrome del pánico es una dolencia provocada por el miedo que surge por un
estado de ansiedad e incertidumbre. El Presidente no sabe qué va a pasar en el
futuro de México, ni siquiera sabe lo que pasará en su propia vida.
Lo importante aquí es
saber por qué el Presidente no tiene el suficiente valor de enfrentar la rabia
y la obsesión del señor Trump contra los mexicanos. Es importante determinar
con especialistas en trastornos psicológicos la razón por la cual Peña Nieto es
incapaz de responderle de manera contundente para defender los intereses de los
mexicanos y de México.
Según el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) el
trastorno de pánico genera que las personas sufran repetidos ataques de terror
a consecuencia de situaciones que los desencadenan como el ataque directo y
frontal que el señor Trump hace constantemente.
No sabemos si el
miedo que ha demostrado tener Peña Nieto sea parte de su personalidad o más
bien se trata de una enfermedad. Si es lo segundo, es urgente que sea tratado
clínicamente por especialistas a fin de aplicarle un tratamiento adecuado.
Primero, los
mexicanos deberíamos de saber si el miedo de Peña Nieto se manifiesta con dolor
en el pecho, molestia abdominal, palpitaciones aceleradas del corazón,
hormigueo en las manos, frío, una especie de falta de aire y mareos.
El cambio de conducta
que produce el trastorno de pánico se centra en la huida que la persona hace a
situaciones complicadas. Otro elemento, es el hecho de que quien lo padece prefiere controlar su miedo
o terror con la ayuda de sustancias tranquilizantes que después producen una
especie de atontamiento.
En fin, tampoco
sabemos si Peña Nieto padece el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) a
consecuencia de los permanentes ataques y presiones del señor Trump.
Obviamente cualquier
tipo de padecimiento, enfermedad o trastorno de un Presidente se vuelve asunto
de estado. ¿Por qué? Sencillamente porque eso puedo generar graves problemas
para el desempeño de su función y lo peor, puede comprometer el presente y el
futuro de los mexicanos.
De hecho, uno de los síntomas más graves del trastorno de
pánico es la sensación de irrealidad que la persona siente. Imaginen lo que puede hacer un Jefe de
Estado viviendo episodios fuera de la realidad.
El miedo es un
sentimiento humano, normal, pero cuando se experimenta de manera constante y
desmedida e inapropiada, dificulta la vida de quien lo padece. Y lo peor del
caso: el componente patológico que da lugar a este trastorno tiene que ver con
la exposición directa del sujeto que lo padece y el miedo a la evaluación de
los demás.
Peña Nieto sufre una
grave pérdida de aceptación. Los ciudadanos lo evalúan cada vez peor. Su
desempeño como Presidente es francamente lamentable y sus actitudes tibias,
miedosas o titubeantes, frente a Trump, son una ofensa para todos los
mexicanos.
Freud dividía el miedo en dos tipos: el miedo real y el
miedo neurótico. El primero es un miedo real que pone al sujeto en alerta para
la huida. El segundo no es un peligro real y no supone una amenaza para la
vida, una sensación de la imaginación y de la inseguridad.
¿Cuál de los dos
miedos padece Peña Nieto frente a Donald Trump? Necesitamos saberlo. Es urgente
que el Ejecutivo se someta entonces a un tratamiento. Si el miedo es tratado es
posible que aprenda a gestionarlo y lo convierta en éxito.
México necesita un Presidente
valiente, enérgico, un hombre con carácter capaz de defender a los ciudadanos,
un gobernante que responda a los insultos con contundencia, que detenga el
carácter rabioso de Trump y lo ponga en su lugar. Un Presidente sin miedo.
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