La constructora brasileña, Norberto Odebrecht, que enfrenta
un escándalo internacional por sobornos para conseguir contratos de obra
pública; Pero en México permanece
intocada, lo mismo que los servidores públicos que le habrían facilitado
contratos en Pemex.
La coordinación de Comunicación Social de la Secretaría de
la Función Pública (SFP) confirmó a Apro que el asunto Odebrecht sigue en fase de “análisis y recopilación de
información”. En resumen, no hay avances.
En tanto, los
gobiernos de Estados Unidos y Ecuador acordaron hoy la creación de un grupo de
investigación binacional para continuar indagando los alcances de la corrupción
de la empresa.
En diciembre pasado, el
Departamento de Justicia estadunidense informó que Odebrecht había llegado a un
acuerdo con la fiscalía y aceptó una sanción superior a los 3 mil 500 millones
de dólares. Lo mismo ocurrió en Perú, donde los representantes de la empresa
llegaron a un arreglo con el ministerio público, admitiendo haber pagado
sobornos en ese país entre 2004 y 2015.
La acción se suma a los diferentes casos investigados en
otros países, a partir de que una operación de la fiscalía brasileña, llamada
Lava Jato (lava auto, pues en este tipo de negocios se descubrió una red de
blanqueo de dinero y fue el punto de partida para una enorme investigación),
cimbró la política brasileña al descubrir la corrupción de la petrolera
paraestatal Petrobras.
La investigación mostró
las operaciones de Marcelo Odebrecht –nieto del fundador y actual presidente
del consorcio—que está preso desde 2015. La indagatoria afectaba a
importantes personalidades del Partido de los Trabajadores, cercanos al
expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, y de la propia Dilma Rousseff, la
presidenta de Brasil que al intentar frenar la investigación quedó expuesta,
dado que se presume recibió financiamiento de la misma empresa, lo que
finalmente, precipitó su destitución el año pasado.
El escándalo brasileño
pronto se extendió y al menos en 12 países hay evidencia de sobornos de
Odebrecht, entre éstos, México.
A mediados de diciembre pasado, una investigación
estadunidense consiguió que la empresa se declarara culpable de sobornar
funcionarios públicos en Brasil, Suiza y los Estados Unidos por lo que se le
fijó una multa de 2 mil 600 millones de dólares, mientras que a su subsidiaria
Braskem, se le fijaron 957 millones de dólares.
Braskem es la
subsidiaria de Odebrecht que en años recientes ha obtenido contratos en México
y, de hecho, durante la investigación del caso, surgió información sobre el
pago de sobornos a funcionarios de Pemex aunque hasta ahora sus nombres no se
han revelado.
En diciembre de 2015, la edición impresa del semanario
Proceso (edición 2040), publicó un reportaje sobre los contratos obtenidos por
Odebrecht, así como de las investigaciones que se habían realizado en otros
países, pero no en México.
De hecho, cuando
Marcelo Odebrecht fue detenido y encarcelado, fue en el mismo período en que su
empresa consiguió en México contratos que rondan los 15 mil millones de
dólares. A diferencia de Perú, Ecuador, Panamá, Portugal, Italia, Suiza y
Estados Unidos, en la mayoría con detenidos e investigaciones ya muy avanzadas,
el gobierno de Enrique Peña Nieto siguió
negociando y asignándole contratos.
En la mencionada edición de Proceso, también se recordaba:
“Marcelo Odebrecht visitó México y fue recibido en la
Residencia Oficial de Los Pinos. El 1 de octubre de 2013, tras una reunión
privada con el presidente Enrique Peña Nieto, la Presidencia de la República
emitió un comunicado anunciando que la gigantesca compañía sudamericana
invertiría 8 mil 100 millones de dólares (134 mil 907 millones de pesos) en el
país durante los siguientes cinco años, es decir, en el resto de la
administración peñanietista”.
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