Andrés Manuel López Obrador parece
estar aprendiendo de sus errores pasados, no solo en lo que toca a lo ríspido
de su discurso, sino a la eficacia en materia electoral. Sabe que, para ganar
en 2018, necesita no solo una estructura bien aceitada, sino una en la que
confíe, que trabaje para él.
Por eso, como lo publicamos hace un
par de semanas en este espacio, decidió que recargará buena parte de la red
electoral de Morena en sus hijos. El tabasqueño colocó al frente de los 5 mil
539 comités seccionales de la Ciudad de México –que agrupan a reclutando
directamente a más de 44 mil promotores- a su hijo Andrés López Beltrán; en el
Edomex, encargó la estructura a otro de sus hijos, José Ramón López Beltrán,
quien encabeza a los más de 52 mil promotores del voto; y en Tlaxcala, otro de
sus hijos, Gonzalo, coordina los 513 comités estatales.
Pero López Obrador valora si el
control de las estructuras es suficiente, o si podría sumarle a su proyecto
hacer candidatos a sus hijos, particularmente a Andrés, en un territorio de
batalla estratégico y determinante, por su ubicación y el tamaño de población:
Iztapalapa.
La delegación será uno de los
centros de la batalla electoral en 2018. Con casi dos millones de habitantes,
el mayor presupuesto anual de la CDMX y alrededor del 20% de los electores de
la ciudad, es la joya de la corona.
Morena no ha podido, en los dos
procesos electorales en los que ha participado –la elección intermedia de 2015
y la Constituyente de 2016- ganar en Iztapalapa. En ambas ocasiones, la jefa
delegacional Dione Anguiano, del PRD, les pasó por encima. Por eso López
Obrador valora una estrategia que no lleve como cabeza electoral a la ex
delegada Clara Brugada que no ha podido contra Anguiano, quien trae el control
del territorio. El asunto es que en la disputa interna, la neo morenista Aleida
Alavez, ya se frotaba las manos para hacerse de la candidatura a la Alcaldía, y
saldar así deudas con la perredista.
Con la decisión, AMLO buscaría, por
un lado, evitar fricciones internas y por otro, aproximarse a una victoria en
un territorio que, tanto en la disputa presidencial, como en la de Jefe de
Gobierno, será determinante.
Hasta ahora solo es un cálculo.
Pero López Obrador trae en el radar a su hijo, Andrés, como potencial candidato
de Morena a la Alcaldía de Iztapalapa.
En el PRD, la grilla no será menor por
familiares: el distanciamiento entre Dione Anguiano y Alfredo Hernández
Raigosa, es de pronóstico reservado. Cada quién en su esquina, trae candidata
propia. Karen Quiroga, apuntalada por la actual jefa delegacional, su tía,
Anguiano, quien podría encontrarse con Janet Hernández, diputada y sobrina de
Hernández Raigosa, subsecretario en Movilidad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.