Jorge Zepeda Patterson.
Alguien está
chamaqueando a Luis Videgaray en el peor de los lugares posibles: la Casa
Blanca. En semanas consecutivas dos escándalos periodísticos surgidos en
Washington han hecho víctima al poderoso Canciller, responsable de conducir las
delicadas relaciones de México con el gobierno de Donald Trump.
Primero fue la revelación dada a conocer en México por la
corresponsal de Carmen Aristegui en Washington, Dolia Estévez, de que Trump
había amenazado con enviar tropas a nuestro país para combatir a los
narcotraficantes, durante una llamada telefónica a Peña Nieto. La agencia
norteamericana de noticias AP amplió la filtración, señalando que había tenido
acceso a un extracto de la conversación entre los dos mandatarios. Trump habría
dicho a Peña Nieto que estaba dispuesto a enviar a tropas para detener a los
“bad men allá abajo” si los militares mexicanos no hacían más para
controlarlos.
La noticia levantó una polvareda entre los mexicanos, que no
olvidan las incursiones militares estadounidenses en propio territorio y
observan el denuedo que ha puesto Trump en cumplir las amenazas en contra nuestra. El asunto no era menor:
poco menos que una declaración de intención de guerra. Relaciones Exteriores y
Los Pinos desmintieron la filtración y aseguraron que nunca hubo tales
palabras, aunque revelaron que no existe grabación alguna de la conversación,
al menos del lado mexicano. Poco después CNN y otros medios citaron fuentes de
la Casa Blanca en las que también se rechazaba la versión de una amenaza
militar por parte de Trump.
Por donde se le mire el tema es delicado. Si existió o no la
intimidación, nunca lo sabremos. Pudo tener lugar tal como Estévez y la AP
afirman y ahora las partes prefieren negarlo por ser un asunto embarazoso; o
pudo ser una invención filtrada desde el principio. A ciencia cierta solo lo
saben Peña Nieto, Trump y los que estuvieron al lado del estadounidense.
Lo que sí sabemos es
que la noticia o seudo noticia de la amenaza salió de una fuente tan cercana a
la oficina oval, que la principal agencia de noticias en Washington la dio por
buena. Y esa filtración, sea cierta o no, no es casual.
La segunda provocación francamente buscó descomponerle el
día y algo más a Luis Videgaray. El
jueves pasado la cadena CBS, citando supuestas fuentes oficiales mexicanas en
Washington, aseguró que el 25 de enero, durante una visita a la Casa Blanca, y
al encontrarse con Jared Kushner, yerno y asesor de Trump, Videgaray había
revisado un discurso que daría el Presidente estadounidense y pidió algunos
cambios en referencia a México. “Quedó horrorizado” y argumentó que no era
bueno para la relación entre los dos países.
“Kushner y Videgaray cambiaron lo que pudieron, dando una
luz más positiva sobre el futuro de la relación. Luego los dos se dirigieron a
la oficina oval para que Kushner pudiera informar a Trump sobre los cambios.
Trump, airadamente, levantó las manos, preguntándose por qué debería leer la
nueva versión. Con Videgaray de pie, Trump fue finalmente convencido de hacer
los cambios”, reportó la CBS.
Al día siguiente de
circular esta versión, Luis Videgaray soltó su ahora famoso tuit: “nunca pensé
que llegaría el día en que yo usaría esta frase, pero hoy aplica: FAKE NEWS”.
Fake o no fake,
llaman la atención dos cosas. Primero, el elaborado detalle de la filtración.
Que Trump levantó las manos, que se resistió a la argumentación, que Videgaray
estaba de pie. Para que la CBS se comprara esa versión tuvo que haber salido de
alguien muy cercano a los que estuvieron presentes (insisto, sea inventada o
no). Y esos solo pueden ser colaboradores del Canciller o personal de alto
nivel de la Casa Blanca.
Y segundo, cierta o
no, el hecho es que Trump no ha suavizado su discurso sobre México, con lo
cual si la filtración procede del entorno de Videgaray, le hicieron un flaco
favor a su jefe en su intención de hacerlo ver como una influencia decisiva en
el entorno del nuevo Presidente.
Y de la misma forma,
cierta o no, si la filtración procede en realidad de la Casa Blanca, como
sucedió con la presunta amenaza presidencial de enviar tropas, estaríamos
frente una evidencia más de que alguien en Washington está chamaqueando a
nuestro Canciller. Cuando llegó a Relaciones Exteriores, Videgaray dijo que no
sabía del tema, pero venía a aprender. Supongo que alguien cercano a la oficina
oval lo escuchó y decidió aprovechar la novatez.
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