Salvador Camarena.
A quién le va a
gustar que le bajen el sueldo. Exacto: a nadie. Y suena de lo más lógico
que alguien se resista ante una medida que le provocará una merma de ingresos.
Lógico, salvo que… tu
país viva una crisis, seas consejero electoral (es decir, vivas del erario),
ganaras –ya con recorte– 66 veces el salario mínimo mensual y, para defenderte,
alegues que si te quitan 10 por ciento de tu salario se pone en riesgo el
sistema electoral mexicano.
Benito Nacif
Hernández, desde 2014 y hasta 2020 consejero del Instituto Nacional Electoral,
se dice afectado en sus derechos por las medidas de austeridad que tomó la
Junta General Ejecutiva del INE en enero, cuando aprobó tres acuerdos que,
entre otras cosas, se traducen en la disminución del salario neto de 177 mil a
160 mil pesos aproximadamente.
Ayer, Benito Nacif le
informó al presidente del INE, Lorenzo Córdova, que “tras una cuidadosa
reflexión” había decidido solicitar que la Sala Superior del Tribunal del Poder
Judicial de la Federación (TEPJF) revise la constitucionalidad y legalidad de
los acuerdos INE/JGE10/2017, INE/JGE11/2017 y INE/JGE12/2017.
Lo que ha promovido
el consejero Nacif es un juicio para la protección de sus derechos
político-electorales.
Citando diferentes artículos de la Constitución, Nacif alega
que nuestras leyes establecen que los consejeros “recibirán una remuneración adecuada e irrenunciable, la cual no puede
ser disminuida durante el ejercicio del encargo”.
Pero, a mi juicio, lo que más llama la atención de la
argumentación de la demanda de Nacif es que perder 10 por ciento de salario,
como fue el caso, le lleva a sostener
que “resulta inválida la reducción de las remuneraciones de los consejeros
electorales puesto que ‘contraviene la garantía de independencia de las
autoridades electorales’”.
Me quitan diez por
ciento de mi salario cercano a 200 mil pesos y yo, es decir Nacif, alego que
los consejeros caerán en el escenario de verse “expuestos a influencias
extrañas que afecten su imparcialidad, en perjuicio de la sociedad”, según
expone el consejero en su demanda.
Qué frágil nuestra
democracia, que con rebajar diez por ciento los salarios de los consejeros se
le pone en riesgo. En sus palabras: “la protección de los derechos exige que
los titulares de estos órganos estén exentos de presiones internas y externas
en el desempeño de sus atribuciones”, dice Nacif en la carta a Lorenzo
Córdova.
Aquí el meollo de sus
argumentos: “La relevancia de que sea la Cámara de Diputados (y no el Poder
Ejecutivo) la instancia que establezca las remuneraciones de los consejeros y
de los servidores públicos del INE ofrece garantías de imparcialidad. Es
necesario que el Estado ofrezca a dichos órganos autónomos y a sus titulares
las garantías mínimas para cumplir sin dificultades con esa función
trascendental.
“Por lo tanto, la
disminución de las prestaciones a que tienen derecho los servidores públicos
del Instituto rompe no sólo con el principio de legalidad, sino también con las
garantías que sustentan la imparcialidad y la independencia. No se trata de una
cuestión simplemente monetaria”.
Ya encarrerado, Nacif incluso subraya que los recortes a los
salarios de los consejeros dejarían ahorros por 11 millones de pesos, mientras
que (él pone ese ejemplo) cancelar la
compra de plantas de electricidad de emergencia para las Juntas Locales y
Distritales permitiría ahorrar casi 85 millones de pesos. Juzguen ustedes si la
comparación es adecuada… o delatora de la cultura de hágase la austeridad en
las mulas de mi compadre.
Qué barata democracia tenemos: con alrededor de 17 mil pesos comprometes a un consejero, al menos a
Benito Nacif.
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