Al analizar la forma
en que la Comisión Nacional del Agua ejerció su presupuesto de 2015, la
Auditoría Superior de la Federación encontró irregularidades por más de 8 mil
millones de pesos y una gestión del líquido tan ineficaz que pone en riesgo a
la población.
Casi coincidente con el Día Mundial del Agua, que se celebra
el 22 de marzo, la autoridad revisora señala que, aparte de las deficiencias
“en la regulación, control, manejo, promoción y conciliación orientadas al uso
del agua”, la comisión no determinó objetivos y estrategias específicos para
atender ese asunto de seguridad nacional.
En el lugar octavo de las 10 dependencias federales y
entidades con mayor número de observaciones por parte de la Auditoría Superior
de la Federación (ASF) en su revisión de la Cuenta Pública de 2015, la Comisión Nacional del Agua (Conagua)
presenta irregularidades en el manejo presupuestal, que ascendió a 8 mil 301
millones de pesos, y ha puesto en riesgo “la seguridad nacional” de los
recursos hídricos del país.
A tal grado llega el
pesimismo de la ASF frente a la ineficacia de la Conagua que prevé en los
próximos 30 años una situación de riesgo para los 23 millones de habitantes en
el Valle de México por hundimientos, así como un mayor conflicto de seguridad
nacional.
Entre las observaciones de irregularidades, la ASF estimó un monto de 568 millones de
pesos no aclarados que corresponden a los contratos de la Conagua con empresas
como ICA, Consultoría Integral de Ingeniería, Constructora y Edificadora GIA+
para las obras hidráulicas del nuevo aeropuerto.
En su dictamen sobre estos trabajos, la ASF estableció que “se otorgaron indebidamente anticipos”, “se
calcularon incorrectamente retenciones y devoluciones por incumplimiento de los
programas convenidos” y “se celebró extemporáneamente un convenio
modificatorio”.
Dichas obras en la
zona federal del Lago de Texcoco consisten en la construcción de túneles
profundos, entubamiento de cauces, construcción de colectores marginales para
los ríos del oriente, rehabilitación y construcción de plantas de tratamiento,
así como rehabilitación de canales, entre otras; su objetivo es “sustentar
dicha obra aeroportuaria e incrementar la capacidad de regulación y conducción
del agua en esa zona, que ha sido afectada en forma histórica por inundaciones
ocasionadas por precipitaciones pluviales, la confluencia de aguas residuales
en la Zona Metropolitana del Valle de México y la convergencia de los nueve
ríos de oriente”.
En este caso, el más importante de la revisión de la Cuenta
Pública de 2015 en relación con la Conagua, la ASF detectó pagos indebidos por un total de más de 5 millones de
pesos, desglosados de la siguiente manera: 3 millones 655 mil pesos por
diferencias entre el volumen pagado por la comisión y el cuantificado por la
auditoría; 409 mil pesos “debido a que no se acreditó la totalidad de los
servicios realizados”; 522 mil pesos que se pagaron a plantillas de supervisión
mayores a las autorizadas en las bitácoras de la obra; 621 mil pesos por
servicios pagados cuando los trabajos supervisados se encontraban suspendidos.
En abril de 2015
renunció al organismo regulador del agua David Korenfeld, en medio de un
escándalo de corrupción, y lo sustituyó Roberto Ramírez de la Parra. La ASF
auditó 90% del ejercicio de 794 millones de pesos correspondientes a 15
contratos firmados por la Conagua.
Misión Incumplida.
En la parte medular de su diagnóstico sobre el desempeño de
la Conagua, la ASF sentenció: “Las
acciones, control, manejo, promoción, conciliación y coordinación orientadas al
uso del agua realizadas fueron insuficientes para gobernar el agua, lo que no
favoreció a la preservación del líquido, ni su contribución a un crecimiento
verde, ni enfrentar los riesgos a la seguridad nacional en perjuicio de los
118.5 millones de mexicanos”.
Y agrega: “Prevalece
un desequilibrio entre disponibilidad hídrica y demanda, puesto que existen
cuencas donde se utiliza un bajo porcentaje de agua disponible, y otras en las
que se usa más de 100 por ciento, lo que limita a preservar el agua y su
contribución a su sustentabilidad, lo que representa riesgos a la seguridad
nacional hídrica”.
“La Conagua no ha logrado que sus acciones orientadas a la
gobernabilidad del agua contribuyan a preservar su cantidad, ya que prevalece
la falta de un marco operativo como instancia de seguridad nacional, así como
las deficiencias en la regulación, control, manejo, promoción y conciliación, aun cuando desde hace 11 años el agua está
reconocida como asunto de seguridad nacional”, explica la ASF.
En su revisión, el organismo auditor detectó que, de los 13
programas de igual número de cuencas hídricas del país, 11 se alinearon al Plan
Nacional de Desarrollo, “pero ninguno consideró objetivos y estrategias
específicas para atender el agua como un asunto de seguridad nacional”, en
especial los organismos de las cuencas del Valle de México, Frontera Sur, Golfo
Centro, Golfo Norte, Noroeste y Río Bravo.
Uno de los casos más
graves es del Organismo Cuenca Aguas del Valle de México (OCAVM), dependiente
de la Conagua, cuyas deficiencias administrativas, irregularidades en las
concesiones, erogaciones por encima de lo presupuestado y privilegios a los
sectores industrial y agrícola “representaron un riesgo para garantizar el
vital líquido a los 23 millones de habitantes de esta región, así como para las
generaciones futuras”.
La disponibilidad per cápita del agua en el Valle de México
ha ido disminuyendo de 18 mil 35 metros cúbicos al año por habitante en 1950 a
152 metros cúbicos en 2015, porque “no
se logró ordenar y regular el uso de cuencas y acuíferos”, se sobreexplotaron cuatro
de 14 acuíferos, hay déficit en 13 cuencas de la región; adicionalmente, en
cinco acuíferos se reportó agua salobre y en 11 cuencas el líquido está
contaminado.
Frente a estas anomalías, la ASF describió un panorama
desolador para los próximos 30 años en el Valle de México debido a la creciente
demanda y a la escasez del recurso hídrico,
lo cual ocasionará “no sólo hundimientos y deslaves en las zonas pobladas, sino
también un riesgo para la salud humana, la preservación del medio ambiente y el
desarrollo social y económico de la región”.
En otras cuencas y obras hidráulicas la ASF detectó erogaciones superiores en 17.6% a lo presupuestado, como
la cuenca del Valle de México; “pagos en demasía” por mil 187 millones de pesos
a los contratistas de la construcción del Túnel Emisor Poniente II en el Estado
de México; anomalías por más de 145 millones de pesos en las obras del Nuevo
Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, especialmente en los 15
contratos firmados con la Conagua para los trabajos hidráulicos de los suelos
donde se construirá el aeródromo, así como varios conflictos sociales derivados
de la mala gestión en la privatización del agua, como ha ocurrido en Baja
California.
Concesiones con déficit de agua.
La administración de la Conagua descansa sobre 13 regiones
hídricas que cuentan con organismos de cuenca y un consejo técnico: la
Península de Baja California; la región Noroeste (Sonora); Pacífico Norte
(Sinaloa); la cuenca del Río Balsas; Pacífico Sur (Guerrero y Oaxaca); Río Bravo;
Cuencas Centrales del Norte; Lerma-Santiago-Pacífico; Golfo Norte (Veracruz);
Golfo Centro (Veracruz); Frontera Sur (Tabasco y Chiapas); Península de
Yucatán, y Valle de México.
La ASF identificó que al menos en el Valle de México, en las
dos cuencas de Veracruz, en Tabasco, en Chiapas y en la cuenca del Río Bravo no
se establecieron objetivos específicos en materia de seguridad nacional ni
acciones en la materia. Los consejos de Cuenca Río Balsas, Lerma-Chapala, Costa
Pacífico Centro y la Península de Yucatán ni siquiera sesionaron.
De las 731 cuencas
hidrológicas y los 653 acuíferos que existen, 102 fueron identificados con
déficit de disponibilidad media anual de agua. El negocio de la privatización
del agua se describe de esta manera:
“De las mil 206
concesiones para aprovechamiento de las aguas superficiales otorgadas, 4.1%
(50) se otorgó en cuencas con déficit, mientras que de los 653 acuíferos,
31.2% (204) tiene déficit y de las 8 mil 87 concesiones para el uso y
aprovechamiento de las aguas subterráneas otorgadas en 2015, el 13.5% (mil 91) se autorizó con cuencas con déficit, lo que
representó 2.9% de los 4 mil 855 millones de metros cúbicos concesionados en
2015.”
Para la ASF esto
significa que ni la Conagua ni los 13 organismos de cuenca que concesionaron
las aguas superficiales y subterráneas se aseguraron de que existiera “la
disponibilidad de las cuencas y acuíferos del país, lo que no contribuyó a
preservar el vital líquido”.
La ASF también identificó la existencia de conflictos
relacionados con el agua y su privatización en las siguientes regiones
hidrológico-administrativas: tres en la Noroeste, uno en la cuenca del Balsas,
uno en Lerma-Santiago-Pacífico y uno en el Valle de México. Cuatro de ellos permanecían activos en 2015
“sin que la Conagua ni los organismos de cuenca actuaran como conciliadores o
árbitros para la solución de esos conflictos”.
Los conflictos
vigentes en 2015 eran los del Acueducto Independencia, la contaminación del río
Bacanuchi, Monterrey VI y la presa El Zapotillo, en Jalisco. En 2015 aún no
explotaba el conflicto que generaron en Mexicali la construcción de un
acueducto y la concesión de parte de esa agua a la empresa extranjera
Constellation Brands (Proceso 2101 y 2103).
Además, la ASF auditó 88.5% de los 475 millones ejercidos en
el Túnel Emisor Poniente II, localizado en el Estado de México, la Ciudad de
México e Hidalgo. La obra está destinada
a mitigar las inundaciones en la zona norponiente del Valle de México y debió
concluirse en 2012, pero hasta diciembre de 2016 tenía un avance menor a 70% y
se prevé terminarla en agosto de 2018.
El contrato de obra
pública se pactó con las empresas Construcciones Aldesem, S.A. de C.V.; Proacon
México, S.A. de C.V., y Regiomontana de Construcción y Servicios, S.A.P.I., por
un monto de mil 795 millones 554 mil pesos en un plazo comprendido del 13 de
enero de 2014 al 13 de abril de 2017.
La ASF determinó en
su dictamen tres “pagos improcedentes” por 743 mil, por 2 millones 343 mil y
por 3 millones 170 mil pesos, ya que se entregaron a cambio de maquinaria con
características y rendimiento menores a lo pactado, más ajustes de costos fuera
del periodo programado.
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