MCALLEN, Tex. La
lujosa y amplia residencia localizada sobre un terreno de varios acres en el
número 1500 de la calle Trinity del exclusivo fraccionamiento El Cimarrón de
Mission, Texas, resulta conocida para algunos exgobernadores y funcionarios
mexicanos: Ricardo Monreal, Humberto Moreira, Eugenio Hernández, Tomás
Yarrington, Natividad González Parás o Rodrigo Medina.
Algunos de ellos y
otros más, como el exgobernador mexiquense Enrique Peña Nieto, tuvieron al
dueño de esa mansión, Luis Carlos Castillo Cervantes, como su proveedor
favorito durante sus administraciones.
Castillo Cervantes
ahora se encuentra preso en Texas acusado de lavado de dinero, entre otros
delitos.
Durante las audiencias en las cortes de Texas salió a
relucir la amistad entre Peña Nieto y Castillo Cervantes, también conocido como
El Rey de los Dragones.
“El señor (Guillermo)
Flores Cordero testificó que Castillo Cervantes fue amigo de Eugenio Hernández,
Humberto Moreira y del presidente Enrique Peña Nieto en los tiempos en que Peña
Nieto era gobernador del Estado de México”, se escucha en los audios de las
audiencias obtenido por Apro, las cuales fueron conducidas por la fiscal Julie
Hampton.
Castillo Cervantes, a
través de su empresa Immex, obtuvo durante años onerosos contratos adjudicados
por los gobernadores de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Zacatecas, Veracruz,
San Luis Potosí, y algunos más, a cambio de sobornos que entregaba en efectivo,
en algunas ocasiones en su residencia de la calle de Trinity, la cual está
valuada en unos tres millones de dólares.
El gobierno federal
también le entregó varios contratos a través de la Secretaría de Comunicaciones
y Transportes (SCT). Entre 2013 y 2015 Castillo Cervantes obtuvo convenios por
unos 2 mil 400 millones de pesos para mantenimiento de carreteras en 12 estados
del país, a través de cinco empresas que utilizaron la maquinaria conocida como
“Dragón” que representaba a su empresa Immex.
Los detalles de las
transacciones y los sobornos que pagaba a los exgobernadores y al gobierno
federal ahora se encuentran en el acuerdo de “clemencia” para su reducción de
condena que Castillo Cervantes pactó con los fiscales de Texas.
Ese acuerdo
actualmente se mantiene como sellado en la Corte del Distrito de Bexar. No
obstante, durante las audiencias previas a que se le dicte condena salieron a
relucir algunos detalles sobre el tema.
Apro obtuvo audios de esas audiencias que fueron conducidas
por la fiscal adjunta Julie Hampton.
La confesión de Castillo Cervantes ahora debe preocupar a
todos los exmandatarios y funcionarios asistentes a las fiestas y cónclaves que
se celebraron en Trinity, sobre todo por el uso que dará a ese testimonio la
nueva administración de Donald Trump.
¿Quién es Castillo Cervantes?
Originario de Valle
Hermoso, Tamaulipas, Castillo Cervantes es miembro de una familia de
agricultores. Durante su juventud fue piloto de autos de carreras y compitió en
algunas. Salió a principios de la década de los noventa del pequeño poblado
huyendo debido a que tuvo un accidente en su auto Corvette, donde murieron dos
menores, para refugiarse en Estados Unidos, donde obtuvo la ciudadanía de esa
nación.
Cuando regresó a México se inició en el mundo empresarial
como representante de la empresa Cutler Repaving Inc, la cual desarrolló una
innovadora máquina recicladora de pavimento para dar mantenimiento a avenidas y
carreteras.
Para cuando la maquinaria de Cutler arribó al país, la
empresa ya había repavimentado más de 250 millones de metros cuadrados en
Estados Unidos. Su máquina conocida como
“Dragón” calienta, tritura y mezcla el pavimento deteriorado con nuevo asfalto
para repavimentar los caminos.
Entre los primeros clientes de Immex estuvieron municipio de
Tamaulipas, como la ciudad de Reynosa. De ahí brincó al gobierno del estado y
rápidamente se extendió a Coahuila, Nuevo León, Veracruz, Zacatecas y San Luis
Potosí.
Lo que debería ser un
rentable negocio legal, se transformó rápidamente en una empresa
multimillonaria ilegal, debido a contratos inflados y la venta de su maquinaria
sobrevalorada a estados, municipios y al gobierno federal.
Gracias a los
contratos millonarios que obtuvo desde 2000 al 2015, El Rey de los Dragones
comenzó a financiar campañas de políticos de todos los partidos. Entre otros,
los candidatos a gobernador de estados como Coahuila, Veracruz, Tamaulipas y
Estado de México recibieron apoyos para sus campañas.
Humberto Moreira
recibió un millón de dólares para su campaña. Castillo Cervantes recuperó su
inversión con decenas de contratos inflados cuando el profesor ganó la
gubernatura, precisa la investigación de los fiscales de Texas.
En 2006, Proceso
publicó que “los dragones” llegaron al Estado de México de la mano de Alfredo
del Mazo, quien presentó a Castillo Cervantes con Enrique Peña Nieto. A partir
de ahí Peña y El Rey de los Dragones se hicieron amigos, documentó la
fiscal adjunta Julie Hampton.
Como ciudadano americano, también comenzó a financiar
campañas en Estados Unidos. Entre otras la del alcalde de Mission, jueces del
Valle de Texas y de al menos un gobernador.
“Moches” en efectivo.
Durante las
audiencias, la fiscal Hampton detalló la entrega de sobornos que realizó El Rey
de los Dragones para los entonces gobernadores Eugenio Hernández y Humberto
Moreira, testimonio que fue ratificado por Guillermo Flores Cordero, otro
empresario detenido por lavar unos 30 millones de dólares para el exgobernador
de Tamaulipas y quien acaba de ser liberado gracias a su colaboración con los
fiscales.
Castillo Cervantes
entró al estado de Coahuila por la puerta grande. Primero con el gobernador
Enrique Martínez y Martínez, y luego con Humberto Moreira, donde una buena
cantidad de contratos sobrevalorados.
El tamaulipeco Javier
Villarreal, extesorero de Moreira, introdujo a su paisano con el gobernador que
abandonó su cargo para convertirse en presidente del PRI.
El testimonio de
Cervantes Castillo describe los pagos de 10% de los “moches” por los contratos
obtenidos.
Humberto Moreira
recibió al menos tres sobornos. Uno de ellos fue entregado en la residencia de
Trinity a su entonces secretario de Desarrollo Social Jorge Torres López.
Javier Villarreal fue
testigo y cómplice de esas transacciones y fue quien abrió las cuentas
bancarias en Texas para depositar el pago de millones de dólares en sobornos
por los contratos de pavimentación que obtuvo Castillo Cervantes por parte de
gobierno de Coahuila.
En una ocasión,
Castillo entregó a Torres López un total de 80 millones de pesos, alrededor de
4 millones de dólares al tipo de cambio de hoy, aunque el peso valía casi el
doble que en ese momento, dijo Hampton durante las audiencias.
“El señor Villarreal
estuvo presente en dos de las entregas y conoce también una tercera”,
aseguró Hampton.
“Después de que el señor Castillo entregó la última cantidad
de dinero, el señor Villarreal y el señor Torres llevaron bolsas de dinero a la
residencia privada del señor Torres; llevaron las maletas a un dormitorio y el
señor Torres abrió las bolsas y juntó pilas de efectivo a la bolsa hasta que contenía
aproximadamente 40 millones de pesos mexicanos”.
“Esa misma noche el
señor Villarreal y el señor Torres entregaron el dinero en la residencia del
señor Moreira en Saltillo”.
Gracias a las confesiones de Javier Villarreal, Castillo Cervantes fue detenido y acusado
por lavado de dinero, ya que sabía que el movimiento de fondos para pagar
sobornos representaba un fraude bancario. Hasta ahora se le ha incautado un jet
y 36 millones de dólares.
En la última
audiencia celebrada el pasado 4 de enero en Corpus Christi se declaró culpable
y espera que su sentencia sea menor a 20 años de prisión, gracias a su acuerdo
con los fiscales para la reducción de condena.
“Cero diplomacia en las cortes de Texas”
Una fuente que habló con Apro bajo la condición de que se
respetara su anonimato, contó que durante la administración del presidente
Barack Obama el secretario de Estado, John Kerry, realizó una inusitada
recomendación a los fiscales de Texas:
“Que fueran diplomáticos para no ofender a México” durante
los juicios que se celebraron contra conocidos narcotraficantes y empresarios
relacionados con los cárteles, como el caso del empresario veracruzano
Francisco “Pancho” Colorado Cessa.
Incluso en las
acusaciones contra Castillo Cervantes se manifestó esa diplomacia. En los
documentos de la Corte de Texas, los fiscales señalaron que trasladó millones
de dólares para pagar sobornos en “una nación extranjera”, para no mencionar el
nombre de México.
En otros juicios los
fiscales también evadieron resaltar las conexiones de las organizaciones del
narcotráfico con funcionarios mexicanos.
Sólo en una ocasión
la Corte de Texas rompió la diplomacia. Ocurrió en el juicio contra el jefe de
plaza en Piedras Negras de Los Zetas, Marciano Millán Vázquez, celebrado a
mediados de julio de 2016 en San Antonio.
La defensa del capo
intentó alegar la inocencia de Marciano Millán presentando documentos oficiales
del gobierno de Coahuila. Uno fue la “carta de no antecedentes penales” y otro
un oficio de la Procuraduría estatal negando que existiera una investigación
criminal contra su cliente.
La respuesta de la Corte federal de Estados Unidos fue: “El documento mexicano no es fiable, ya que
se generó en el estado de Coahuila, cuyas autoridades han sido cómplices del
cártel de Los Zetas en el tráfico de narcóticos”.
Esa misma actitud se espera por parte de los fiscales de
Texas en la era de la administración Trump, cuando salgan a la luz los
cómplices en los ilícitos que describió Castillo Cervantes en su confesión para
que se reduzca su condena.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.