Sin dar pormenores a
los medios de comunicación sobre su presencia en esta capital, el titular de la
PGR, Raúl Cervantes Andrade, se reunió en secreto con su homólogo estadunidense
Jeff Sessions.
“Sólo podemos decir
que el procurador Sessions se reunió con el procurador de México”, dijo a Apro
un vocero del Departamento de Justicia de Estados Unidos, quien rechazó hablar
de los temas que abordaron los dos funcionarios en el encuentro.
Hasta la publicación de este despacho, la embajada de México
en Washington no había informado absolutamente nada a los corresponsales
mexicanos acreditados en la capital estadunidense sobre la visita y reunión de
Cervantes Andrade con Sessions.
El viernes pasado L. Dóriga escribió que el titular de la
PGR estaría este lunes 20 en Washington para reunirse con Sessions y con el
general John Kelly, secretario de Seguridad Interior del gobierno del presidente
Donald Trump.
Apro intentó
confirmar la reunión de Cervantes Andrade con Kelly, pero en el Departamento de
Seguridad Interior un portavoz afirmó que “no había nada para este lunes. Tal
vez mañana”.
Ya es costumbre entre
los integrantes del gobierno de Enrique Peña Nieto que, cuando viajan a la
capital de Estados Unidos, y sobre todo desde que inició la presidencia de
Trump, no reportar sobre sus
encuentros ni sobre los temas que abordaron en ellos.
El sigilo con el que se manejan los colaboradores de Peña
cuando viajan a Washington genera especulación respecto de su manera de actuar
frente al gobierno del presidente Trump, quien desde que llegó a la Casa Blanca
trata con mucha condescendencia al presidente mexicano, aunque responsabiliza a
los mexicanos indocumentados que viven en su país de los problemas económicos,
de los niveles de criminalidad y del narcotráfico que aquejan a sus
conciudadanos.
Como funcionarios
públicos los integrantes del gabinete de Peña Nieto olvidan que viajan y comen
con el dinero del erario mexicano, y que por ello están obligados a reportarle
al país las actividades que llevan a cabo a nombre de la nación. El pueblo de
México es quien paga el salario a Peña Nieto y sus funcionarios, por lo que
constitucionalmente tienen que rendir cuentas a la ciudadanía.
La nueva modalidad
del disimulo en el gabinete de Peña Nieto, para el caso de sus visitas a
Washington, es informar sobre sus actividades por medio de un comunicado de prensa
de las dependencias a su cargo, pero sólo hasta que regresan a México.
El último caso de
esto fue el del secretario de Hacienda, José Antonio Meade. La prensa mexicana
acreditada en Washington se enteró de que Meade había estado en Washington
gracias al comunicado que emitió el Departamento del Tesoro, y eso porque se
reunió con su titular, Steven Mnuchin, quien como funcionario público tiene que
informar a los estadunidenses, en el momento, sobre sus actividades y
encuentros con representantes extranjeros.
Ante la ausencia de información y la secrecía con la que
manejan sus agendas, entre la prensa
mexicana se especula que el objetivo de los integrantes del gabinete de Peña es
evitar ser sometidos a escrutinio por parte de los reporteros mexicanos. Más
en estos momentos cuando en la Casa Blanca habita un acérrimo crítico del
gobierno mexicano y de los mexicanos.
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