La conexión Odebrecht-Los Pinos en tiempos de Calderón.
Por Raúl Olmos y Daniel Lizárraga/ Mexicanos contra la
Corrupción.
La Presidencia de México -durante la gestión de Felipe
Calderón- y Pemex han sido involucradas en la investigación del caso “Lava
Jato”, en Brasil, sobre los sobornos que el gigante de la construcción,
Odebrecht, repartió en América Latina y en dos países africanos para obtener contratos
por miles de millones de dólares.
Una de las evidencias que involucra a México es un correo
electrónico entre dos ejecutivos de ese consorcio, llamados Roberto Prisco
Ramos y Alexandro Alencar, en el cual gestionaron una reunión entre Calderón y
el entonces presidente de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva, como parte de su
estrategia de negocios en Pemex, de acuerdo con una parte del expediente al que
Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad
(MCCI) ha tenido acceso.
Este mensaje en
particular ha sido considerado como una prueba relevante por el juez brasileño,
Sergio Moro, en una línea de investigación contra Lula por presuntamente
haberse prestado a los intereses de Odebrecht, usando su investidura como
presidente de Brasil.
Esto, incluso ya fue revelado desde hace casi un año, el 1
de abril del 2016, por la revista Época editada en Sao Paulo y perteneciente el
grupo O Globo. Lula –como se le ha conocido internacionalmente- ha negado
vehementemente esa acusación por medio de sus abogados. No obstante, la indagatoria continúa abierta y ese correo es una de las
pruebas en su contra.
El mensaje en el cual
apareció el nombre de Felipe Calderón está fechado el 8 de diciembre del año
2009, justo cuando él cumplía tres años de haber llegado a Los Pinos tras ganar
las elecciones presidenciales en el 2006.
También en ese momento, Braskem una filial de grupo Odebrecht,
considerada la empresa líder en América Latina en la división de petroquímica,
tenía algo que festejar en México: estaban por cerrar un negocio que le dejaría
ventas estimadas en 2 mil millones de dólares anuales.
Sin embargo, para
alcanzar esta meta requerían que Pemex les suministrara 66 mil barriles diarios
de gas etano a “precios preferenciales”, canalizados a una planta destinada
a la fabricación de polietileno –un producto básico para la industrialización
de plásticos- que se construiría en Coatzacoalcos, Veracruz, en el Golfo de
México, de acuerdo con el contrato.
La obra que
finalmente se levantó ahora es conocida como Etileno XXI y desde aquellos años
el precio del gas etano es un secreto y así permanecerá por 20 años con
posibilidad de prorrogarse por cinco más, al haberse clasificado como
“información reservada”, según consta en una respuesta oficial de Pemex
ante una solicitud de acceso a la información hecha por MCCI.
Esta historia comenzó
desde que Pemex le cedió a Braskem y a la compañía mexicana IDESA la
construcción de la planta Etileno XXI. A
cambio de esta inversión, México dejaría de importar polietileno y habría
empleos, según las estimaciones oficiales.
Las relaciones políticas de Odebrecht en México les
facilitaron llegar hasta la residencia oficial de Los Pinos. Muestra de ello,
fue ese mensaje electrónico fechado el 8 de diciembre del 2009, en el cual
apareció el nombre del ex presidente Calderón.
Textualmente dice lo siguiente:
Querido tricolor.
Necesito tu ayuda con respecto a este tema:
Hacer un esfuerzo para que LILS acepte una invitación
especial de Calderón de ir a México a principios de febrero.
Cuando puedas, me llamas, para hablar al respecto.
Abrazo
R.
“LILS” es el acrónimo
del ex presidente Lula y era utilizado frecuentemente en los correos
recuperados para el caso “Lava Jato”.
Roberto Prisco Ramos, quien envió este mensaje y firmó como “R”, en ese
momento era el director de Braskem, la filial de Odebrecht que estaba por
cerrar el negocio por la planta de Etileno XXI, en Veracruz.
Roberto Prisco fue
detenido por la Policía Federal de Brasil y, posteriormente, condenado a más de
10 años de prisión por los delitos de lavado de dinero y corrupción pasiva,
entre otros. Actualmente, se encuentra en libertad por haber proporcionado
información para el caso “Lava Jato”, aunque está impedido para salir de
Brasil.
Negociadores de sobornos en México.
Las autoridades que
han desarrollado esta investigación tanto en Brasil como en Estados Unidos y
Suiza, han considerado a Prisco Ramos como uno de los personajes encargados de
pactar los sobornos. De hecho, sus correos electrónicos personales fueron
considerados como pruebas al momento de condenarlo.
En Brasil, por ejemplo, envió mensajes a un ex directivo de
apellido Ferraz para que impidiera la participación de empresas extranjeras en
licitaciones en plataformas petroleras. El mismo mecanismo fue utilizado para
interferir en refinerías, en complejos petroquímicos así como en diversos
servicios para abastecimiento, según consta en uno de los primeros legajos de
la investigación.
El 26 de julio del 2015, Braskem entregó a la policía
brasileña todos los mensajes electrónicos de su ex director general quien en
ese momento aún estaba bajo investigación. La empresa hizo público este hecho
mediante un boletín.
Roberto Prisco
eliminó correos comprometedores de su computadora personal cuando supo que
podrían detenerlo. Pero algunos de ellos fueron recuperados en Estados Unidos
por una corte federal en Nueva York, encargado del caso, de acuerdo con el
expediente revisado por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.
Y fue precisamente ahí en donde el pasado 22 de diciembre ex
ejecutivos de Odebrecht se declararon culpables de haber pagado sobornos a
cambio de atemperar los castigos en su contra y fin de que la empresa no fuera
vetada para participar en licitaciones públicas.
Este consorcio ganó
contratos en Pemex derivados de 4 grandes obras por más de 2 mil millones de
dólares y no sólo por 39 millones de dólares como lo han declarado sus
ejecutivos, justo durante la época (2010-2014)
en que entregaron 10.5 millones de dólares a funcionarios en México, según
consta en un archivo integrado por MCCI, mismo que formó parte de la primera
entrega de esta investigación periodística.
El intercambio de mensajes fue uno de los elementos que
también permitió al juez Moro sentenciar a Marcelo Odebrecht -el millonario y
dueño del grupo Odebrecht- a 19 años y 4 meses de prisión por el pago de 30
millones de dólares en sobornos a Petrobras.
Alexandro Alencar, el
personaje que recibió instrucciones vía correo electrónico para que Lula
aceptara una reunión con Felipe Calderón, fungía como director de Relaciones
Institucionales de Odebrecht.
Al menos tres
delatores dentro del caso “Lava Jato” han señalado al mismo Alencar como el
responsable de los sobornos en el extranjero.
Uno de ellos, llamado
Rafael Angulo López, afirmó haber visitado varias veces a Alencar en las
oficinas de Odebrecht en Sao Paulo, para darle números de cuentas a las que
había que hacer transferencias fuera de Brasil. Angulo ha relatado a los
fiscales de Brasil y Perú cómo sacaron dinero dentro de sacos grandes y bolsas
desde Río de Janeiro hasta Lima para entregarlo en las oficinas del OAS.
Alencar fue condenado a 15 años de prisión también acusado
de delitos relacionados con actos de corrupción. Este ex director de Relaciones
Institucionales de Odebrecht cobró notoriedad en América Latina cuando se supo
que pagó 1 millón de dólares en la remodelación de una residencia de descanso
en las playas de Aibaia –estado de Sao Paulo- que era frecuentada por Lula y su
familia. La casa estaba registrada a
nombre de dos amigos de los hijos del ex presidente.
De hecho, también
está sometido a una investigación por servir de enlace para que Lula aceptara
conferencias, foros y encuentros fuera de Brasil que convenían a los intereses
de Odebrecht.
Calderón y Lula celebran inversión de Odebrecht.
El 23 de febrero del
2010, Calderón y Lula tuvieron un encuentro privado en México dentro de la
Cumbre de la Unidad Latina y del Caribe organizada en Quintana Roo. Para entonces, habían pasado dos meses y
medio, apenas 75 días, del correo electrónico entre los ejecutivos de
Odebrecht, Roberto Prisco Ramos y Alexandro Alencar, quienes buscaban que eso
sucediera.
Los Pinos atribuyó dicha reunión –en la Riviera Maya- a un
compromiso asumido por ambos mandatarios cuando Felipe Calderón hizo una visita
a Brasil el 17 de agosto del año 2009.
Al final de la cita
de trabajo, emitieron un comunicado conjunto en el cual se felicitaron
precisamente por la inversión de 2 mil 500 millones de dólares que realizaría
el grupo mexicano Idesa y la brasileña Braskem para la construcción de un
complejo petroquímico en Veracruz.
“Dicha inversión, la mayor de Brasil hasta ahora registrada
en México, y una de las más importantes registradas en el sector petroquímico
de los últimos años, generará una importante derrama económica en esa región
del país (…)”, indicaron en el punto número tres de su boletín.
Pero eso NO fue todo
el apoyo que recibió Odebrecht durante el gobierno encabezado por
Calderón. Dos bancas de desarrollo
otorgaron créditos a Braskem: Nacional Financiera (Nafin) les prestó 280
millones de dólares y el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) otros
120 millones de dólares.
Cuando los ejecutivos de Odebrecht se pusieron en contacto
para gestionar la reunión Calderón-Lula, quien se encargaba de la agenda presidencial
en México era Patricia Flores Elizondo. Ella, como jefa de la Oficina de la
Presidencia, controlaba las actividades del mandatario. La llamaban “La
Vicepresidenta”. Inició en ese cargo desde agosto del 2008 y salió hasta el 14
de julio del 2010.
El director general
de Pemex era Juan José Suárez Coppel. Su antecesor fue Jesús Reyes Heroles
González Garza. Para la edificación del complejo petroquímico de Etanol XXI, el
ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, hizo una gira de trabajo a Sao Paulo,
Brasil, durante la cual tuvo reuniones con Marcelo Odebrecht.
De acuerdo con los testimonios de ejecutivos de Odebrecht en
Estados Unidos –de quienes no se conocen sus nombres-, los sobornos en México
por 10.5 millones de dólares se repartieron en dos momentos distintos, de
acuerdo con los testimonios de los ejecutivos de Odebrecht -y de quienes no se
tienen los nombres- difundidos por el Departamento de Justicia de Estados
Unidos.
Primero fueron 4.5
millones de dólares entre los años 2010 y el 2012, en el último tramo del
gobierno calderonista y posteriormente entregaron 6 millones de dólares, entre
2013 y el 2014, ya cuando Enrique Peña Nieto habitó la residencia oficial de
Los Pinos.
Cuando ya habían pasado un año y ocho meses de aquella
reunión en la Riviera Maya para festejar el proyecto Etanol XXI, exactamente el
24 de octubre del 2011, el entonces
director de Odebrecht fue invitado a comer a la residencia oficial de Los
Pinos.
El anfitrión, Felipe
Calderón abrió las puertas de la casa presidencial para albergar una reunión
del Consejo de Administración de la división petroquímica de Odebrecht, que en
forma excepcional se realizaba fuera de Brasil.
El expresidente pidió
que se investigue el papel que jugó Odebrecht en México durante su gobierno y
aseguró que sus reuniones con los ejecutivos de este consorcio fueron parte de
la agenda habitual de Los Pinos con inversionistas extranjeros, sin que ello
implicara compromisos indebidos.
En aquella reunión, Odebrecht le compartió a Calderón los
avances en Etileno XXI, proyecto que es señalado en el juicio que se lleva en
Brasil, como resultado de un posible tráfico de influencias que involucra al
expresidente Lula da Silva, de acuerdo con un comunicado de Los Pinos y con el
expediente del caso “Lava Jato“.
Marcelo Odebrecht llegó a Los Pinos acompañado de Carlos
Fadigas de Souza, director general de Braskem quien sustituía en ese cargo a
Roberto Prisco uno de quienes promovió la reunión Calderón-Lula, según el
mensaje electrónico integrado el caso “Lava Jato”.
Este segundo convidado de Calderón también está acusado de
corrupción. Fadigas de Souza es uno de los cuatro ejecutivos de Braskem
demandados a mediados de 2015 en una corte federal de Nueva York por un
accionista de la compañía, acusado de verter “declaraciones falsas y engañosas
sobre las políticas y operaciones de negocios”.
En el juicio que se sigue en Brasil, él mismo ha confesado
el esquema de sobornos a funcionarios y políticos. Por su parte, Calderón estuvo acompañado en la comida con Odebrecht y
con Fadigas por uno de sus colaboradores de mayor confianza: Jordy Herrera
Flores, quien en distintas etapas fue su secretario particular, primero en el
Congreso federal (de 2000 a 2003) y luego en su efímero paso como director de
Banobras y Secretario de Energía (2003-2004).
Ya instalado en la
Presidencia de la República, Calderón colocó a Jordy como director de Pemex Gas
y Petroquímica Básica en 2010. Luego lo nombró Secretario de Energía, y con esa
investidura acudió a la reunión con Marcelo Odebrecht en octubre de 2011.
En la misma comida estuvieron Bruno Ferrari, en aquel
entonces Secretario de Economía, quien se sentó entre Calderón y Fadigas, así
como Carlos Guzmán Bofill, director de ProMéxico.
Encuentro en Suiza.
Nueve meses antes de
esta comida, Calderón se había reunido con Fadigas en Suiza, país en donde
Odebrecht y Braskem movieron 211 millones de dólares en cuentas secretas para
el pago de sobornos a funcionarios y políticos latinoamericanos, de acuerdo con
la investigación del caso realizado por las autoridades suizas.
Aquella primera cita con Fadigas -actualmente sujeto a
proceso en Brasil por corrupción- ocurrió en Davos, Suiza, el 28 de enero de
2011, durante el viaje que el mandatario mexicano realizó a la reunión anual
del Foro Económico Mundial.
El objetivo de la
reunión -según la versión de la Presidencia de la República- fue dialogar sobre
los avances en el proyecto de Etileno XXI, que encabeza Braskem en Veracruz.
Luego, el 16 de mayo de 2011, Calderón invitó otra vez a la
casa presidencial a un alto ejecutivo de Braskem, Roberto Bischoff, quien
también es mencionado en la investigación que sigue en Brasil la Policía
Federal, al aparecer en las cadenas de mensajes de Marcelo Odebrecht. Esa vez,
el directivo brasileño acudió a un encuentro empresarial.
Era tan cordial el
trato que el Gobierno de Calderón tenía con el Grupo Odebrecht y sus filiales,
que en septiembre de 2010 patrocinaron al organismo oficial de combatir la
corrupción (la Secretaría de la Función Pública, SFP) en la organización de un
encuentro internacional de control de obra pública.
Ese encuentro tenía
como objetivo establecer normas y criterios, entre expertos de distintos
países, para atajar la corrupción en
la asignación de contratos. Paradójicamente, los patrocinadores fueron
Odebrecht y sus filiales Mina-Trico y Ebramex.
El titular de la SFP, que aceptó
el donativo era Salvador Vega Casillas, actual senador por el PAN.
Paradójicamente, la misma Función Pública bajo la
administración del Gobierno de Enrique Peña Nieto, así como la Procuraduría
General de la República, han abierto una investigación sobre el caso Lava Jato en México. Hasta el momento se desconocen públicamente sus avances.
Sobornos en Brasil, negociados desde México.
Roberto Prisco Ramos,
uno de los personajes mencionados en el intercambio de correos que involucraban
a Lula, también negoció años después el pago de sobornos desde México.
La Policía Federal de
Brasil tuvo acceso a los correos electrónicos en los que Prisco Ramos le pedía
a un ejecutivo de Odebrecht, Hilberto Mascarenhas Alves da Silva Filho (a quien
llama ‘Tío Bel’), la entrega de más de 50 ‘acarajés’, que es el nombre
coloquial con el que llamaban a los sobornos, y que hace referencia a unos
panecillos típicos de Brasil, elaborados con frijol y rellenos de distintos
ingredientes.
“Tío Bel, ¿puede usted conseguirme más de 50 acarajés el día
4 (de febrero) por la tarde (alrededor de las 15 horas) en la oficina de OOG en
Río?”, preguntó Prisco en un mensaje enviado el 27 de enero de 2014, a las
14:33 horas. “Estoy en México, pero
vuelvo por la mañana del día cuatro”.
“OK programado. Sus
acarajés llegaron calientes”, respondió el ‘Tío Bel’.
Prisco Ramos estaba
de visita en México en la supervisión de la planta Etileno XXI, construida y
operada por la empresa Braskem, en la que él era directivo.
A partir de los
mensajes que envió desde México, la Policía Federal de Brasil inició la
‘Operación Acarajé’, enfocada a detectar el pago de sobornos.
La confesión en Brasil.
Otros dos de los principales personajes de la mayor trama de
corrupción de Latinoamérica, actualmente presos en Brasil, extendieron su red
de operaciones a México, según consta en expedientes judiciales del caso
consultados para esta investigación.
Glauco Colepicolo
Legatti, quien durante 35 años trabajó para Petrobras –la empresa petrolera de
Brasil-, confesó que intervino como gestor de la empresa Odebrecht ante
autoridades mexicanas.
En su declaración
rendida el 9 de noviembre de 2016 ante la Policía Federal brasileña, reveló que
había recibido siete millones de dólares en sobornos entre 2001 y 2014 de parte
de Odebrecht, a cambio de contratos, asesoría e información privilegiada. Y al
menos uno de sus servicios consistió en recomendar a Odebrecht en México,
aunque no reveló el pago recibido esa vez ni los funcionarios mexicanos a los
que contactó.
Legatti citó a México
como un ejemplo de los trabajos que realizó fuera de sus atribuciones en
Petrobras, para beneficiar a Odebrecht. Su contacto en estas operaciones
era Rogerio Araujo, director de la constructora, quien ya fue condenado en
Brasil a 19 años de cárcel por corrupción.
“Rogerio pidió al
declarante en una ocasión, una referencia de Odebrecht para una obra en México,
que debía ser proporcionada a una persona en particular”, cita la
declaración ministerial del ex directivo de Petrobras.
El ex funcionario
brasileño trabajaba como gerente de la Refinería del Nordeste de Petrobras
(conocida por sus iniciales RNEST), que fue uno de los primeros objetivos de la
operación anticorrupción conocida como Lava Jato, en donde se descubrió el pago
de sobornos, blanqueo de capitales y sobreprecio en la obra. Su costo inicial
en 2005 estaba previsto en 2 mil millones de dólares y se disparó a 18 mil
millones de dólares: 9 veces más. De acuerdo con las investigaciones de la
Policía Federal de Brasil, se desvió parte del dinero de esa refinería para
sobornar a políticos y funcionarios.
En su confesión, Legatti reveló que “en razón de los pagos
recibidos, acabó por proporcionar un canal diferenciado para Rogerio Araujo
(director de Odebrecht)”, para quien “siempre estaba disponible”.
Los pagos indebidos no estaban vinculados a actos
específicos, según Legatti, pero garantizaban que fluyeran los negocios de
Odebrecht en la refinería.
Y es en este punto de
su declaración, cuando el ex directivo de Petrobras refirió el trabajo que hizo
al margen de sus atribuciones en México y luego en Angola.
También confesó cómo intervino para que Odebrecht obtuviera
utilidades indebidas en la refinería RNEST que se construía en Brasil: “Rogerio
(Araujo) llamó para pedir sugerencias de adaptaciones para reducir costos y
simplificar procedimientos en las obras de RNEST, que sería bueno para
Odebrecht, porque reducía los costos cuando el precio ya estaba cerrado”.
La obra en México a
la que hizo referencia Legatti en su declaración, al parecer es Etileno XXI,
la planta petroquímica que Odebrecht opera en Veracruz gracias a un contrato de
suministro de gas etano a 20 años firmado con Pemex el 23 de febrero de 2010,
ante los entonces presidentes de México, Felipe Calderón Hinojosa, y Luiz
Inacio Lula, de Brasil. Y es que en la causa penal que se sigue en su contra en
Brasil, el ex directivo de Odebrecht,
Rogerio Araujo, pidió que se llamara a declarar como testigo a Alejandro Daniel
Castaño, quien se desempeñaba como Director de Construcción en la planta
Etileno XXI, en Veracruz. Su solicitud fue denegada.
Privilegian inversión de Odebrecht.
PEMEX canceló tres
proyectos de infraestructura propios, para no competir con la inversión de
Odebrecht.
El Programa Nacional
de Infraestructura requería ejecutar entre 2007 y 2012 una inversión de 14 mil
203 millones de pesos para el desarrollo de cinco proyectos petroquímicos, pero
sólo destinó el 32% de ese presupuesto para ejecutar dos.
A partir de 2010 PEMEX
dejó de invertir 9 mil 644 millones de pesos, para darle prioridad a la
inversión privada de Odebrecht en el proyecto Etileno XXI.
Los proyectos cancelados por PEMEX fueron: la ampliación de
las plantas de etileno en los complejos Cangrejera y Morelos, además de la
modernización de una unidad de estireno en Coatzacoalcos.
La inversión privada
en petroquímica se abrió el 28 de noviembre de 2008, cuando se publicaron en el
Diario Oficial de la Federación siete decretos, entre los que destaca el de la
Ley de Petróleos Mexicanos.
En esa primera fase
de la reforma energética se dispuso que la petroquímica secundaria es una
actividad no básica, por lo que a partir de esa fecha ya no es exclusiva del
Estado.
Esta reforma legal se realizó para promover inversiones en
petroquímica, con lo que se buscaba elevar la producción nacional y sustituir
importaciones.
En 1992, PEMEX
Petroquímica atendía el 100% de la demanda de insumos petroquímicos, mientras
que actualmente cubre menos del 50% del mercado nacional.
Negocios en secreto.
El 19 de febrero de
2010, PEMEX firmó con la empresa mexicana IDESA y con la brasileña Braskem
(filial de Odebrecht) el contrato para suministrarle gas etano a precio
preferencial, para la operación de la planta Etileno XXI que los inversionistas
construyeron en Coatzacoalcos, con una aportación de 2 mil 500 millones de
dólares.
La planta fue inaugurada en junio del año pasado, con una
capacidad anual de un millón de toneladas de petroquímicos, con la que se
proyecta sustituir el 40% de las importaciones totales de polietilenos.
En el contrato
firmado con la filial de Odebrecht, PEMEX se comprometió a suministrar etano
por 20 años, a un precio preferencial, que se mantendrá en secreto, según
acordaron ambas partes.
A pesar de que el
Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) ordenó elaborar versiones
públicas de la fórmula utilizada para determinar el precio del etano, PEMEX
alegó que se encontraba jurídicamente imposibilitada para cumplir las
resoluciones, debido a que IDESA y la filial de Odebrecht habían interpuesto
recursos legales para mantener en secreto esa información.
El argumento para
mantener en secreto la fórmula del precio del etano, es que si se hace público
se causaría un daño comercial a Odebrecht y a su socia mexicana.
Un juzgado de distrito emitió sentencias, en las que
concedió amparo a favor de Braskem e IDESA, para que se mantenga en secreto la
información contenida en el contrato de suministro de etano suscrito con PEMEX,
y la fórmula del precio del gas.
En otro juicio
promovido por la filial de Odebrecht, también se otorgó suspensión definitiva
para que el IFAI se abstenga de requerir a PEMEX a entregar información sobre
el contrato y el precio del etano.
Tras una serie de
solicitudes de acceso a la información, PEMEX elaboró una versión pública del
contrato, pero censuró toda la información sobre el precio al que vende el gas
a Odebrecht, así como el volumen que suministra, las condiciones y
características de las entregas programadas, el pago de costos, los términos de
pago, y las obligaciones de compra-venta.
El contrato fue
firmado en febrero de 2010 por los siguientes funcionarios de PEMEX Gas y
Petroquímica Básica: Arturo Arregui García, subdirector de planeación; Armando
Arenas Briones, subdirector de producción; Fernando Amor Castillo, subdirector
de Gas Licuados y Víctor Domínguez Cuéllar, subdirector de ductos.
Por parte de la filial de Odebrecht firmaron Airton Beretta
y Cleantho de Paiva Leite Filho, éste último mencionado en el caso Lava Jato,
en una investigación por posible tráfico de influencias en el proyecto de
Etileno XXI.
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