Ante la negativa de
los diputados locales del PRI y Morena para reestructurar la deuda del gobierno
del estado de Veracruz, el gobernador hizo un llamado al poder legislativo para
reducirse su presupuesto en un cincuenta por ciento.
Expresó que con ello
se lograría un ahorro de aproximadamente 350 millones de pesos anuales, lo que
resulta sumamente importante ante la situación de crisis financiera que
actualmente se enfrenta en Veracruz.
Señaló que al haber
negado la modificación de los plazos de pago de los créditos que Veracruz tiene
contratados, en pocos meses se corre el riesgo de que no existan recursos
suficientes para pagar a los empleados gubernamentales.
Dijo que por ello también el poder ejecutivo está haciendo
ajustes a su gasto, además de los que ya se hicieron desde el mes de diciembre,
cuando se realizó el cambio de gobierno.
“Vamos a pedir al
Poder Legislativo que haga un ajuste en su propio gasto, hoy 50 diputados le
cuestan al presupuesto del gobierno de Veracruz casi 700 millones de pesos al
año, eso es lo que cuesta el funcionamiento del Congreso del Estado, le vamos a
pedir al Congreso del Estado que ajuste a la mitad su presupuesto, para que
podamos ahorrar más de 350 millones de pesos”, declaró.
Detalló que al no aprobarse la reestructuración se pagan 2
millones y medio de pesos diarios por sobretasa a las instituciones financieras
con las que se tiene contratada la deuda, además de los 20 millones de pesos
diarios que se pagan para amortizar la deuda.
Añadió que las condiciones establecidas en las deudas son
imposibles de cumplir para el actual gobierno, como sería mantener la
calificación crediticia en el nivel más alto, cuando actualmente es de B-, diez
veces más baja que lo pactado.
Sentenció que si no
existe reestructuración de la deuda, dadas las condiciones de los créditos, en
el mes de julio la Secretaría de Hacienda tendrá que retener más del 70 por
ciento de las participaciones federales para realizar pagos adelantados.
Para el mes de agosto, la retención de las participaciones
federales llegaría al 100 por ciento dejando al gobierno estatal sin recursos
para operar.
“¿Qué sucederá si no logramos reestructurar nuestra deuda?
lo que va a suceder es que se adelantarán los pagos de los créditos y muy
probablemente en muy pocos meses tendríamos ya detenidas las participaciones
federales”, declaró.
Yunes Linares puntualizó que hasta el momento no se ha
tomado ninguna decisión concreta sobre las acciones que se deberán de tomar
para enfrentar la crisis, sin embargo dijo que se analizan todas las
posibilidades.
Insistió en que los
diputados deben recular en su postura y volver a votar la reestructuración para
que Veracruz no enfrente las dificultades antes señaladas.
Agregó que una de las posibilidades que se analizan es
buscar una negociación con la banca sin la autorización del Congreso, aunque
admitió que estará limitado dado que no podrán ampliarse los plazos de pago al
no contar con el permiso de los legisladores.
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