Pablo Gómez.
¿Cuál es el plan del PRD?
En el marco del escándalo por la
ilegal suspensión de derechos y la inmediata destitución de Miguel Barbosa como
coordinador del PRD en el Senado, así como de la posterior renuncia de éste y
el nombramiento mayoritario pero objetado de Raúl Morón, ha salido el
ineluctable tema del plan de la dirección perredista para la próxima elección
presidencial. ¿Cuál es ese plan?
Como
el PRD ha dejado de ser una opción singular, es decir, ya no aspira a hacerse
cargo del poder político de la República, se ha instalado plenamente en el
mercado político mexicano. Al hacerlo, cada vez que va a haber una elección
se analizan en sede perredista las posibilidades de formar parte de algún
esquema político de los adversarios. Así
hemos visto las alianzas electorales con Acción Nacional y, ahora, las
candidaturas propias con el propósito de ayudar a derrotar a Morena.
Según los ofrecimientos de las
fuerzas contrarias –los dos partidos relevantes de la derecha mexicana (PRI y
PAN) –, la dirección del PRD toma sus
decisiones. Siempre se discute si es mejor aliarse con el PAN o desempeñar el
papel de palero, es decir, tener candidatura sin opción real de gobierno pero
tampoco discurso propio, definido, crítico, fuerte, convocante: ambos elementos
ya se han perdido lastimosamente.
El mercado funciona mediante pactos
públicos o en la oscuridad, pero de acuerdo con las ofertas que hacen otros.
Por ejemplo, en Nayarit, el PRD apoyaba al alcalde panista de Tepic, más la
lucha interna en el PAN arrojó otro candidato de ese mismo partido, al cual decidieron respaldar los
perredistas después de ponerse de acuerdo, superficial y lastimeramente, con éste mas no con el PAN. Lo que siempre se descartó fue buscar la
alianza de las izquierdas. Por otro lado, en el Estado de México, luego de
que un grupo de perredistas (Nueva Izquierda) fracasó en la búsqueda de una
alianza con el PAN, el otro grupo, el que resultó victorioso en el lance (ADN),
logró postular un candidato, lo cual no
estaría nada mal si no fuera porque no pocos tienen el propósito de dividir el
voto popular de la izquierda, lo que le daría el triunfo al PRI o al PAN. En
realidad, la izquierda en su conjunto es ahora mayoría electoral relativa en el
Estado de México.
Como parte del mismo fenómeno, hay estados donde el PRD mantiene la
conducta de permitir que el gobernador en turno dirija más o menos al partido. Tres
ejemplos: en Veracruz, Javier Duarte
(PRI) manejó al PRD durante varios años y hoy lo hace el nuevo gobernador,
Miguel Ángel Yunes (PAN); en Chiapas, el gobernador Manuel Velasco (PVEM) tiene
comprados a varios de los principales dirigentes perredistas. Miguel Ángel
Mancera maneja a su gusto al presidente del PRD en la CDMX y a otros
líderes y legisladores quienes ya le han postulado formalmente como
precandidato a presidente, lo cual ayuda al esclarecimiento político, pero ese
abrumador manejo es ilegítimo en tanto que el jefe de gobierno no es miembro
del partido. Las operaciones político-mercantiles se realizan casi siempre con
poderes públicos.
He
dicho antes que el PRD siempre está en venta, mas eso requiere una aclaración.
Nadie lo compra para siempre y en
todos niveles y lugares. El sistema no funcionaría de esa manera. En realidad
se trata de ventas sucesivas o simultáneas en las que el servicio brindado y el comprador pueden ser cambiados o modificados
según el lugar, la coyuntura, las contraprestaciones, etcétera.
Frente
a la elección presidencial de 2018, el Plan de la dirección nacional del PRD
consiste en esperar a que las ofertas políticas adquieran mayor claridad para
decidir qué hacer. Una alianza con el PAN no está descartada en absoluto si
acaso hubiera algo de suerte. La candidatura de Mancera o de Aureoles, el
palerismo, es un posible escenario si hubiera un buen convenio con el gobierno
actual (PRI) para combatir a López Obrador. Apoyar a un candidato independiente
podría ser una variante del palerismo. Lo menos grato para los actuales líderes
perredistas sería una alianza con Morena si se estrecharan las posibilidades de
otras salidas o los acontecimientos no dejaran otra opción.
El
PRD puede hacer cualquier cosa con cualquiera, pero siempre de acuerdo con el
mercado político nacional.
¿Es útil a su país un partido así?
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