De gira en Alvarado, el líder nacional de Morena, Andrés
Manuel López Obrador, sugirió al candidato priista Alfredo del Mazo que invite
al presidente Enrique Peña Nieto a hacer campaña en el Estado de México, ya que
–ironizó– Peña es “bien visto” por sus ex gobernados.
“A mí que no me impidan
ir al Estado de México, voy a ir con la maestra Delfina. No voy a ir a entregar
despensa, ojala también vaya Peña, pero que no sea para entregar frijol con
gorgojo”.
El tabasqueño aseguró
que la Presidencia de la República compra despensas, frijol con gorgojo,
“entregan migajas” sobre todo –insistió— previo a las elecciones del Estado de
México y Veracruz.
Antes, López Obrador
negó ser “antiestadunidense”, pero sí rechazar los “gobiernos hegemónicos” de
cualquier país del mundo, dijo al contestar los señalamientos del secretario de Seguridad Nacional
en Estados Unidos, John Kelly, quien ayer alertó que un presidente de izquierda
en México “no sería bueno para el país ni para Estados Unidos”.
Amlo sostuvo que esas
declaraciones sólo demuestran “preocupación” del gobierno estadunidense, porque
sí él llega a la presidencia en 2018, se acabaría –dijo– esa etapa de
subordinación.
En rueda de prensa, dijo que de llegar Morena a la Presidencia de México se mantendría una “relación
respetuosa” con el gobierno de Estados Unidos, pero anteponiendo –aseguró– la
independencia y soberanía del país.
“México no es colonia
de ningún país extranjero, y vamos a definir bien esa relación”, acotó.
Posteriormente, en Alvarado, López Obrador dijo en asamblea
informativa que hoy Peña Nieto no tiene autoridad moral para enfrentar la
política antimexicana que se está aplicando con el gobierno de Donald Trump.
“Nada más le habló por
teléfono, le alzó la voz, lo calló y no ha vuelto a hablar Peña, pero nosotros no estamos acostumbrados a ponernos de rodilla, vamos a defender a
nuestros paisanos migrantes, vamos a defender los derechos humanos”, dijo.
También rechazó que los problemas sociales que originan el
fenómeno migratorio o el de la inseguridad se
resuelvan sólo con el uso de la fuerza o construyendo muros o persiguiendo
migrantes.
“No somos antiestadunidenses, ese pueblo merece nuestro
respeto y ha tenido gobernantes ejemplares, como el presidente Roosevelt, muy
diferente a quienes quieren resolver los problemas sociales con muros,
persecución y el uso de la fuerza”.
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