Álvaro
Delgado.
Con un
activismo cada vez más desafiante y pendenciero e “instalado en la ruta del
rencor”, como definió Juan Molinar Horcasitas la conducta de Felipe Calderón,
el exmandatario presiona al Partido Acción Nacional (PAN) para materializar su
objetivo personal: Que desde ahora su esposa, Margarita Zavala, sea la
candidata a la Presidencia de la República.
“La pregunta
que tiene que resolver el PAN es si vale la pena desgastarse cuando Margarita
Zavala es la que derrota a (Andrés Manuel) López Obrador, y no otro”, escribió
Calderón en su cuenta de Twitter, el miércoles 5, en una línea de presión que
inició desde que, en junio de 2015, Zavala renunció a presidir su partido para
buscar encabezar el país.
Omiso de que
hubiera sido Santiago Creel, y no él, el candidato en 2006 si el método de
selección del PAN hubiese sido por encuestas y no por elección de los
militantes, Calderón ha sido el
principal consejero y propagandista de su mujer, chantajeando inclusive con
renunciar a su militancia para consolidar ese proyecto presidencial por la vía
“independiente”.
“Yo la
apoyaré, ojalá sea como candidata del PAN, pero si eso no es y si le hacen
trampa, si ella decidiera ir por una vía independiente, también la apoyaría y
creo que muchísima gente. Yo lo que digo es que hay mucha gente que prefiere
apoyarla como candidata independiente que como candidata de partido”, declaró,
en octubre de 2015, al diario El Financiero.
“Ella es una mujer de partido y
también lo soy, pero ojalá el PAN se mejore, yo tengo la esperanza de que eso
pueda ocurrir (…) y se nos está yendo el tiempo y la oportunidad se puede ir”,
advirtió y, desde entonces, ha insistido en que nadie más, sólo su esposa,
puede vencer a López Obrador.
Pero no sólo
ha chocado con la dirigencia del PAN que preside Ricardo Anaya, quien le
disputa a Zavala la candidatura presidencial, sino con políticos del Partido
Revolucionario Institucional (PRI) que ya no tienen poder –a los que atribuye
crímenes que él en los hechos solapó– y, sobre todo, con López Obrador y con
sus simpatizantes.
Un episodio de esta conducta
bravucona fue sobre Delfina Gómez Álvarez, la candidata de Morena a gobernadora
del Estado de México, de quien hizo burla de su nombre, así como de su
capacidad e independencia ante López Obrador, presidente de ese partido.
“¿Delfina es nombre propio? ¿O así le
dicen por cómo la trata quien la nombró y es su jefe?”, preguntó en su cuenta de Twitter, el
martes 4, un mensaje que eliminó poco
después ante los numerosos reclamos por su contenido misógino, semejante al que
él atribuye a las críticas de capacidad de su esposa y de autonomía respecto a
él.
Zavala Gómez del Campo, tan asidua
también al Twitter y a capitalizar toda alusión misógina, guardó silencio sobre
la conducta de su marido, que cada vez cobra más protagonismo que ella misma como aspirante
presidencial.
Un patán:
Gael
Otro
episodio fue al día siguiente, miércoles 5, cuando difundió también en Twitter
–su red favorita para sus reyertas– la encuesta de El Financiero que colocó a
Zavala como puntera en la carrera presidencial, desplazando a López Obrador al
segundo lugar y con un crecimiento insólito de Miguel Ángel Osorio Chong, el
secretario de Gobernación.
“Ya serénense #Pejechairos, están
leyendo muchas encuestas. Están nerviosos y agresivos, más que de costumbre”,
escribió Calderón
usando la expresión que usan panistas y priistas para referirse a los
simpatizantes de López Obrador y parafraseando a este mismo.
Este tuit de
Calderón entusiasmó a sus simpatizantes que, hasta el viernes 7, fue replicado
2 mil 516 veces y obtuvo 4 mil 972 “me gusta”, con 3 ml 700 respuestas de apoyo
y de repulsa.
La más
contundente de estas respuestas a Calderón se produjo media hora después de
emitido el tuit y fue de Gael García Bernal, actor mexicano de renombre
mundial: “Esa patanería (de persona tan
corta e insegura) borra de inmediato el horizonte noble de un estadista. Qué
lástima, expresidente”.
La respuesta
al mensaje de Gael García sobre Calderón fue superior al de éste: 3 mil 551
réplicas y más de 6 mil “me gusta”, con más de 500 insultos desde cuentas
anónimas de adictos al panista que rehuyó
la crítica del actor.
En las
elecciones de 2012, Gael García declaró al diario El País que el actual
presidente de Morena “es un trabajador social con poca autocrítica (que) cuando
se relaja es cuando florece su humanidad”, y reveló que lo respaldaría en esa
elección: “Voy a votar por López Obrador para ser su más acérrimo crítico”.
No es la
primera ocasión que el actor crítica a Calderón y también a su antecesor,
Vicente Fox. En ese mismo diario, la entrevistadora Raquel Seco le pidió
completar la frase “en los últimos 12 años de gobierno me hubiera gustado que”,
y respondió: “se haya acabado con la profunda y lacerante desigualdad que
existe en México. Basta de tanta impunidad y tanta muerte”.
Omisiones y
justificaciones.
La muerte
fue, en efecto, característica del gobierno de Calderón con su estrategia de
“guerra” contra la delincuencia organizada –que arrojó 125 mil homicidios
dolosos, según el Inegi–, y también la impunidad con gobernadores que, según
él, cometieron conductas criminales y que él no hizo nada para proceder en su
contra.
Hace dos
semanas, el 26 de marzo, Calderón fue a
Coahuila para apoyar la candidatura de Guillermo Anaya, su compadre, al
gobierno del estado y ahí afirmó que el del exgobernador Humberto Moreira, que
coincidió con su sexenio, protegió a Los Zetas, catalogados como criminales
violentos.
“Todos los cabecillas de Los Zetas,
como El Z-40, El Coss, El Z-42, todos vivían en Coahuila y vivían muy a gusto”,
recordó y afirmó que cuando él envió a la Marina y al Ejército para combatirlos
Moreira se opuso.
“¿Saben qué
me dijo el gobernador Humberto Moreira? Me
habló muy indignado, que retirara a los marinos de Coahuila, que no tenían que
estar aquí, que Coahuila no tenía mar, que sacara a los marinos”, reveló en el
mitin, en el que apareció con el pelo descuidado y subido de peso.
Calderón,
quien también aseguró que el procurador estatal no había acreditado los
exámenes de control de confianza, no
explicó por qué no procedió contra quienes daban protección a los criminales,
como el propio gobernador Moreira, siendo que él era jefe de gobierno y jefe de
Estado.
La respuesta
de Moreira fue que Calderón, como
Victoriano Huerta, era “igual de borracho, igual de ratero, porque se robó la
Presidencia; igual de usurpador, igual de hocicón, igual de represor, igual de
asesino”.
“Una característica que tiene Felipe
Calderón con Victoriano Huerta es la de usurpador. Llegó a donde no tenía que
llegar, porque él no ganó y lo sabe. Había una presión política en el país;
estaba a punto de estallar un movimiento, una inconformidad y tuvo la genial
idea de inventar una guerra (…) Que no se haga tarugo, Calderón se robó la
Presidencia, se la robó a Andrés Manuel López Obrador en 2006.”
Moreira,
quien fue presidente del PRI, afirmó los
nexos del panista Guillermo Anaya con el narcotráfico y que fue Calderón quien
le recomendó a generales del Ejército para hacerse cargo de la seguridad de
Coahuila:
“Felipe Calderón es un mentiroso,
tendría que investigarse a él. Yo le advertí a tiempo de su relación de su
compadre con Sergio Villarreal El Grande y se hizo tarugo, (se) hizo ojo de
hormiga. Se le olvida que sus generales fueron mis directores de policía”, expresó.
En otro
episodio de crimen al más alto nivel, que también lo involucra, Calderón
admitió, en mayo de 2016, que su gobierno documentó operaciones financieras
irregulares de Javier Duarte, el exgobernador de Veracruz, luego de que
empleados de ese gobierno fueron detenidos en el aeropuerto de Toluca, Estado
de México, en posesión de 25 millones de pesos en efectivo.
El 29 de
mayo de 2016, al asistir al cierre de campaña del expriista Miguel Ángel Yunes,
en Boca del Río, Calderón reveló que, a raíz del decomiso, se hizo una
investigación que identificó retiros en efectivo por más de 3 mil millones de
pesos.
“La
investigación que hicimos no había parado ahí; llegó hasta la cuenta de un
banco en Xalapa, en la capital del estado, una cuenta del gobierno de Veracruz.
Esa cuenta, todos los depósitos que diariamente llegaban, diariamente eran
retirados en efectivo, en billetes, de los cuales, nadie sabía absolutamente
nada, a dónde iban. ¡Claro que todos sabíamos a dónde iban, pero los podían
retirar como si fuera suyo!”
Calderón justificó su inacción: “Y
cuando fuimos a detener ese dinero y a investigar el peculado y a castigarlo,
fuimos detenidos por la maquinaria judicial, de justicia, que nos prohibió
seguir adelante y hasta nos obligó a seguir ese dinero con intereses”.
“Ruta del
rencor”
En el PAN es
conocido el carácter colérico de Calderón, con quien Juan Molinar sostuvo un
duro debate, en enero de 2015, luego de que aquél amenazó con renunciar a su
militancia para formar una nueva “opción política”.
Molinar,
secretario de Comunicaciones y Transportes y director del IMSS, afirmó en una
carta pública que Calderón amenazó con renunciar al PAN desde 2010, cuando no
pudo imponer a Roberto Gil Zuarth como presidente de ese partido, denunció que
intentó “derrocar” a Gustavo Madero y sólo acumuló derrotas, porque escogió “la
ruta del aislamiento y el rencor”.
En esa
carta, que fue refutada por Calderón, Molinar
recordó que Calderón impuso como presidentes del PAN a Germán Martínez y César
Nava, y que “en esa etapa de intensa cercanía presidente-partido él participaba
directamente en los procesos de designación de candidatos y en otras decisiones
importantes del partido”, y “cuando no pudo imponer un tercer presidente
incondicional, dividió al partido y amenazó con irse del PAN”.
Y trató de
derrocar a Madero: “Calderón se empecinó en combatir a la dirigencia formal y
legítima del PAN. En algún momento de esa etapa alguien recordó una expresión
atribuida a Felipe Calderón que describe su actitud: ‘El PAN es mi casa y en mi
casa mando yo’”.
También,
recordó, Calderón fracasó al tratar de
imponer como candidato presidencial a Ernesto Cordero, cuando volvió a amagar
con renunciar al PAN, y su costumbre de maltratar a las personas explica su
aislamiento.
“Es cosa de
ver cuántos de quienes lo llevaron a la Presidencia de la República ya no están
con él. Y que no se diga que todos se alejaron porque perdieron el interés
cuando dejó de ser presidente. Hay que recordar que entre los separados hay
personas que en su momento tomamos grandes riesgos políticos para hacerlo
presidente cuando él no tenía puesto público, ni empleo, ni dinero y se
encontraba en el sótano de todas las encuestas. Muchas de esas personas no están ya con él porque Felipe las lastimó y
las alejó.”
Añadió: “Fueron muchos los episodios en los que
Felipe Calderón trató de manera irrespetuosa o incluso abusiva a los líderes
partidarios que se reunían con él. Estas constantes fricciones no se hicieron
públicas por prudencia política y, paradójicamente, por respeto a la
investidura presidencial”.
Pero en su
activismo político para que su esposa sea candidata presidencial –“es una
candidatura muy fresca”, dice–, Calderón se declara inocente de la
descomposición del PAN que Molinar describió.
– ¿Qué
responsabilidad tiene usted en esto?
– ¡Preguntas
tuyas no contestaré!
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