Salvador Camarena.
En el
gobierno de México se planteó dar a Juntos Podemos, la iniciativa presidida por
Josefina Vázquez Mota, 26.1 millones de dólares para 2014. Y en 2015 y 2016, la
panista estimaba que contaría con un presupuesto de 30.5 millones y 33
millones, respectivamente. Casi 90 millones de dólares. Esas cifras provienen
del documento citado aquí ayer (http://bit.ly/2nZYTRz). Esos eran los planes.
Hasta hoy, periodísticamente se ha podido probar que Juntos Podemos recibió de
la Cancillería alrededor de 60 millones de dólares, que al tipo de cambio de
las distintas entregas sumaron más de mil millones de pesos.
(http://bit.ly/2gAs9u7)
¿Le cumplieron a Josefina los 90 millones de
dólares calculados inicialmente? ¿Se le transfirieron recursos desde la
Secretaría de Educación Pública, desde la de Economía, desde Salud, desde el
Conaculta, como se plasmó en el bosquejo de presupuesto gubernamental reseñado
aquí ayer? ¿Cuánto finalmente ha recibido Juntos Podemos? ¿Sigue recibiendo
hoy, en 2017, dinero?
Esas y otras interrogantes flotan en
torno a la alianza entre el presidente Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez
Mota. En el debate
de hace una semana en el programa de Carlos Loret de Mola, Josefina insistió en
que nunca ha “recibido un solo peso” del gobierno mexicano para sus actividades
a favor de los migrantes.
La panista
se escuda en tecnicismos para evadir la realidad. A similar táctica recurrió
cuando dijo que Juntos Podemos no cuenta con la personalidad jurídica para
recibir dinero gubernamental, y que, por ende, a ella no se le puede acusar de
eso (la realidad es que Juntos Podemos
ha sido fondeada por el gobierno a través de dos organizaciones –Parents
Alliance e Integra Institute–, controladas por aliados de Josefina que incluso
son dueños de la marca Juntos Podemos).
Ahora
Josefina pretende que cuando ella diga
que no recibió dinero la ciudadanía obtenga el mensaje de que no cobró por ese
trabajo, así haya dispuesto de cientos de millones de pesos gubernamentales
para hacer lo que un político sabe hacer: trabajo político.
“Yo sí
conozco a los mexicanos en Estados Unidos, he trabajado mínimo 20 años a su
lado”, dijo Vázquez Mota en el debate con Loret al rechazar los
cuestionamientos del candidato perredista Juan Zepeda sobre Juntos Podemos
(http://bit.ly/2nbsoDJ, minuto 9).
Es decir,
utiliza políticamente en un debate, en medio de una campaña electoral, el
trabajo que supuestamente ha realizado con los migrantes. Y al menos durante
2014, 2015 y 2016 esas labores estuvieron financiadas por los contribuyentes
mexicanos. Entonces: incluso si no hubiera habido pago, ella sí intenta obtener
un beneficio. Medra a partir de dinero público que recibió opacamente.
Más aún. Hoy
sabemos que durante 2014 y 2015 también se le pagaron viáticos para hospedaje y
alimentación, e incluso hasta un chofer que cobró mil 600 dólares
(http://bit.ly/2o0u2o2). La semana pasada el exdirector del Instituto de los
Mexicanos en el Exterior, Ernesto de Lucas Hopkins, reconoció que él dispuso
que en efecto se le pagaran viáticos pues, dijo, era una “invitada”.
(http://bit.ly/2oqDFQ2)
En octubre pasado formulé aquí
algunas preguntas: “¿Por qué la administración decidió darle esos fondos a
Vázquez Mota y a sus aliados y no a otras organizaciones? ¿Dónde se encuentran
los reportes detallados de los resultados de cada uno de esos apoyos? ¿Cuánto
de lo que otorga el gobierno mexicano se consume en gastos operativos de Juntos
Podemos? ¿Cuántos viajes y viáticos de Josefina se cubren con esos fondos?” (http://bit.ly/2d0Ddlu)
Hoy agrego
una pregunta: ¿Qué pensarán en los
consulados, donde se regatea cualquier viático, al ver todo lo que se le ha
dado a la “invitada” Josefina?
Esta columna
retorna el lunes. Feliz semana.
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