Entre las 54
localidades del municipio de Tlacoachistlahuaca, Juquila Yucucani era, hasta
antes del 27 de marzo, una comunidad desconocida. Desde ese día se dio a
conocer mediante una fotografía en la que el presidente municipal, el petista
Juan Javier Carmona Villavicencio, está tras las rejas de una reducida celda de
la comisaría municipal de ese pueblo.
Sobre el caso hay dos versiones. La
del Alcalde que dice que los pobladores lo detuvieron para exigirle el pago de
2 millones de pesos como indemnización por la destrucción de plantíos de
amapola por militares en días recientes, y la del comisario y representantes
del pueblo que aseguran que lo encerraron porque no cumplió con obras
prometidas, entre éstas un albergue que también serviría para su comisaría
municipal.
Juquila
Yucucani es una comunidad de 800 habitantes que hasta antes del 2005 era una
colonia de Santa Cruz Yucucani asentada en la falda de un “cerro alargado”, el
significado en tu’ un savi (la lengua del pueblo na’ savi) de Yucucani.
Juquila y
Santa Cruz Yucucani son dos de las localidades más alejadas de
Tlacoachistlahuaca. Se encuentran ubicadas en la parte alta al noreste de la
cabecera municipal, en las colindancias con el vecino estado de Oaxaca, a las
que se llega en 3 horas y media o en cuatro en vehículo (según la pericia del
conductor), partiendo desde Tlacoachistlahuaca, la cabecera del municipio.
La mitad del
tramo carretero de la localidad Rancho Viejo a Santa Cruz y Juquila Yucacani,
(unos 80 kilómetros) se transita por una accidentada y sinuosa carretera.
Por la
distancia y la dificultad para transitar el camino de terracería las
actividades económicas de los habitantes de Juquila Yucucani las realizan en
Putla Villa de Guerrero, Oaxaca, que se encuentra a dos horas en vehículo.
Datos del Consejo Nacional de
Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) informan que en Juquila
Yucucani hay 89 viviendas. De ellas el 82.46 por ciento cuenta con
electricidad, el 87.72 tiene agua entubada, el 1.75 tiene excusado o sanitario,
el 17.54 tiene radio, el 22.81 televisión, el 14.04 refrigerador, el 5.26
lavadora, el 8.77 automóvil, nadie tiene computadora personal, el 8.77 por
ciento tiene teléfono fijo, y nadie cuenta con teléfono celular ni con
Internet.
En esta
comunidad el 100 por ciento de sus 800 habitantes es na’ savi (mixteco) y carecen de un centro de salud, médicos y
medicamentos, mientras que un sólo maestro que va de vez en cuando, atiende a
los 64 niños de primaria.
En el centro
de la localidad se encuentra la escuela primaria Miguel Hidalgo y Costilla, es
de cuatro aulas construidas de concreto. La mañana del miércoles 5 de abril la
escuela estaba cerrada, tres de las cuatro aulas son utilizadas como bodegas y
las butacas yacen amontonadas en los rincones.
“El maestro tiene 54 niños de
primaria pero muy poco viene, llevamos dos años solicitando al gobierno estatal
y al municipio por lo menos dos o tres maestros más, pero no nos responden”,
contó el comisario Juan
Perfecto
Aguilar, mediante el traductor Miguel Ortiz Ortega, mientras mostraba el
abandono en que se encuentran los salones y los niños jugando en los patios, o
trabajando en el campo con sus padres.
Declaró que han gestionado ante el
gobierno del estado una escuela de calidad, pero que les contestó que “no hay
recursos de ese programa para comunidades como ésta”.
Los habitantes de Juquila Yucucani no
cuentan, además, con un jardín de niños y sólo algunos de los padres llevan a
sus hijos a Santa Cruz Yucucani, la comunidad vecina, en donde además siete
maestros atienden a 400 alumnos de primaria.
Tampoco hay aquí un centro de salud,
y desde hace dos años los habitantes no han recibido respuesta a su solicitud
para que les manden cuando menos un enfermero o enfermera y medicamentos.
El comisario denunció que el centro
de salud que está en la comunidad de Santa Cruz Yucucani, casi siempre está
cerrado porque el médico va dos o tres días por semana y se regresa, e incluso
hay semanas que definitivamente no va, “y aunque esté sólo da la consulta, no
hay medicamentos”.
Las mujeres
embarazadas, los niños con diarrea o vómito, que son lo común en Juquila y
Santa Cruz Yucucani, son trasladadas a Putla Villa de Guerrero, Oaxaca, entre
los dolores que les provocan los tumbos que dan las camionetas que atraviesan
el cerro por una accidentada carretera sin pavimentar.
A pesar su
ubicación alejada de las zonas urbanas y de difícil acceso, los habitantes de
Juquila Yucucani no parecen vivir en la pobreza extrema. La mayoría de las
casas son construcciones de concreto y hay muchas de dos y hasta tres plantas.
En las calles estorba al paso de los vehículos el material de construcción
amontonado de las familias que construyen modernas viviendas.
– ¿De qué
vive la gente aquí, de dónde obtienen sus ingresos?
–Vivimos de la siembra de caña, maíz
y frijol, aquí todos nos dedicamos a la agricultura–, responde el comisario
mientras recorre con la vista los cerros aledaños desmontados. En los
descampados se alcanzan a ver, a lo lejos, plantaciones verdes, difícil de
reconocer qué tipo de sembradíos son.
El comisario explicó que antes se
dedicaban a la ganadería pero que ahora cada campesino tiene su parcela y ya no
quieren que haya ganado suelto, porque provocan daños a los cultivos.
Otro campesino le dijo al traductor
que les hace falta una buena carretera para poder sacar a vender sus productos.
Contó que el actual presidente municipal, Carmona Villavicencio les aseguró que
en marzo del 2016 comenzaría la pavimentación del tramo carretero de Rancho
Viejo a Santa Cruz Yucucani, “y ya cumplió un año y no se ve nada”.
Agregó que
por eso sus actividades económicas las realizan del lado de Oaxaca, en Putla
Villa de Guerrero, que les queda más cerca en comparación con su cabecera
municipal, Tlacoachistlahuaca.
En esta comunidad las familias están
desprovistas de los apoyos que dan los gobiernos federal y estatal a través de
los programas sociales.
El comisario Juan Perfecto explicó
que viven muy alejados como para viajar a la capital del estado a hacer los
trámites.
“Además no sabemos cómo ni dónde
gestionar, sabemos que hay programas sociales para los campesinos y que los
adultos mayores reciben apoyos de los gobiernos federal y estatal, pero no
sabemos a dónde ni con quien ir”, se quejó el comisario.

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