Un juez y seis empleados del Poder
Judicial del Estado (PJE) en la cabecera municipal de Bochil fueron retenidos y
trasladados hacia una comunidad en protesta por un fallo que puso en libertad a
una persona acusada de homicidio calificado.
Julio César
Victoria Gómez, juez mixto de Bochil, y su personal, fueron sorprendidos por
cientos de campesinos que salieron de la comunidad Llano Grande y llegaron
hasta las oficinas del PJE localizadas sobre la Carretera Federal y 3ª Sur en
el barrio Orizaba de Bochil.
Tras tomar esas oficinas y bloquear
los accesos, los campesinos sólo dejaron salir a las empleadas y retuvieron al
juez mixto, dos secretarios de acuerdo, un defensor de oficio, un oficial de
partes y dos trabajadores más quienes fueron llevados a la comunidad Llano
Grande, a bordo de varias camionetas.
Los hechos
ocurrieron alrededor de las 13:00 horas mientras el titular del Poder Judicial
del Estado, Rutilio Escandón Cadena, celebraba con las mujeres burócratas el
Día de las Madres. La oficina de comunicación social de la dependencia aún no
tenía mayor información al respecto, y sólo dijo que se estaba ya instalando
una mesa de diálogo en San Cristóbal de las Casas para lograr la libertad de
los detenidos.
Por su parte, el operador político en
la zona por parte de la Secretaría General de Gobierno, Omar Molina Zenteno,
tampoco dio detalles del incidente. Mientras tanto los siete funcionarios del
Poder Judicial del Estado siguen privados de su libertad.
El incidente está relacionado con una
denuncia pública que lanzara hoy Diego Cadenas, director del Centro de Derechos
Humanos Ku’untik, quien dijo conocer información de que esta mañana gente de
Bochil llegaría a sus oficinas en San Cristóbal para vandalizarlas.
Los
inconformes, precisó, están “molestos
por la liberación de una persona que estaba injustamente presa, de nombre
Daniel Sánchez Hernández”.
Por ello Cadenas solicitó al titular
de la SSP “implemente medidas cautelares a nuestro favor, tanto para nuestras
oficinas como a nuestras personas y familias”.
Cadenas
Gordillo dijo que tras los oficios
judiciales de este organismo defensor de los derechos humanos, se logró
esclarecer que Sánchez Hernández era inocente de un crimen que no cometió y que
dolosamente el MP de la Fiscalía General del Estado le “fabricó” el delito.
“Tras revisar el expediente y el
proceso por el que fue detenido, se concluyó que el inculpado sólo era un chivo
expiatorio”, explicó
Cadenas Gordillo.
También
indicó que tras la revuelta podría estar ese mismo MP, quien acudió a la
comunidad de Llano Grande para dar aviso de que el juez había ordenado la
libertad del indígena señalado injustamente.
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