Durante años, el nombre de Alfonso
Zenteno Pérez generó terror en la zona centro del estado de Veracruz, desde
Orizaba hasta Cuitláhuac, con sus comandos de policías y civiles que le
acompañaban a detener personas que no eran acusadas de nada y tampoco presentadas
ante el Ministerio Público.
Los que caían en manos de ese
comandante simplemente se sumaban a la lista de víctimas de desaparición
forzada.
Sus huellas están en Orizaba, Córdoba,
Atoyac, Cuitláhuac, Omealca y otros municipios donde los casos de personas
llevadas por policías en complicidad con civiles se multiplican.
El caso más
sonado en donde se implica a Zenteno data del dos de agosto del 2013, en
Potrero Nuevo, Atoyac.
Ese día desaparecieron 19 personas.
Aunque las versiones dicen que son más de 40 pero que solo 19 colocaron
denuncia formal y los demás, ante el temor, se silenciaron.
Ese día un
comando de patrullas de la SSP del Mando Único arribó a Potrero Nuevo a
realizar un operativo en las inmediaciones del bar La Potra Zaina.
De esa cantina se llevaron a los
parroquianos y a la dueña del establecimiento, una mujer de más de 70 años.
Pero el comando siguió levantando
gente en las calles del pueblo. En casas vecinas y en otros lugares. Ese día,
cuentan algunas madres de estos desaparecidos que ahora están en colectivos de
búsqueda, un nombre en particular sonaba entre los perpetradores, Alfonso
Zenteno Pérez, comisario y coordinador de la SSP en la región centro para el
Mando Único.
Ese nombre salía a relucir en cada
una de las investigaciones sobre esa desaparición forzada colectiva de la que no hay antecedentes
similares en Veracruz ni en México.
Un caso que sólo puede compararse a
los ocurridos en los tiempos de Luis Echeverría y Gustavo Díaz Ordaz, a los de
las dictaduras de Centroamérica en donde los opositores y guerrilleros eran desaparecido
sistemáticamente por comandos de la muerte integrados en su mayoría por
oficiales, replicada en Veracruz para “limpieza”.
Zenteno
Pérez es recordado en Potrero Nuevo
abordo de su patrulla, invariablemente con los números oficiales de la unidad tapados
con papel, déspota y al mando de una columna de unidades que se desconocía si
la manejaban policías o delincuentes.
Hasta el momento se desconocen los
alcances de las investigaciones del caso de Potrero Nuevo, las familias
presentaron denuncias ante la Fiscalía general del estado y en la Procuraría
General de la República. Alrededor del caso se ha dicho
que tuvo que ver con acciones para golpear a un cártel de la delincuencia y
favorecer a otro , con las
autoridades como encargadas de realizar el “barrido” de personas identificadas
con facciones delincuenciales, sin embargo, en esa barredora se fueron un
sinnúmero de inocentes cuyos padres no se han quedado cruzados de brazos y han
luchado contra el sistema mucho
antes que se diera el caso de los cinco jóvenes de Playa Vicente desaparecidos
en Tierra Blanca, en febrero de 2016.
Después de esa acción en Atoyac, los
casos de desaparición forzada y por particulares se incrementaron entre 2013 y
2015 en la zona centro del estado. En Huatusco, Córdoba
y Orizaba abundan los señalamientos de familiares contra el Mando Único y el
anterior gobierno nunca movió un dedo para investigar. Sobre todo de quienes luchan por lavar el honor de sus familiares
inocentes.
Se formaron
al menos cuatro colectivos en esa región y ahí fue donde arrancó la primera
Brigada Nacional de Búsqueda que en 2016 dio con varias fosas y cocinas de
humanos que aún no han sido investigadas ante la falta de capacidad del
gobierno.
En marzo de 2016, las madres de los
colectivos que buscan a sus hijos tomaron la fiscalía general del estado y ahí
exigieron a su entonces titular, Luis Ángel Bravo Contreras que se abriera una
investigación contra el gobernador Javier Duarte de Ochoa y su secretario de
Seguridad Pública por docena de casos de desaparición forzada aplicada como una
herramienta de gobierno. En esa petición se pidió también el encarcelamiento de
algunos operadores de Bermúdez como Alfonso Zenteno que estaba a cargo del
Mando Único y ya era ubicado como un cazador de humanos al mismo nivel de
Marcos Conde, preso hoy en el penal de Cosamaloapan.
Lejos de eso, Zenteno fue premiado
con la dirección de la policía municipal de Orizaba, bajo el mando de Juan Manuel Diez
Francos, quien lo tuvo que despedir a
los nueve meses de su nombramiento después de una serie de escándalos por la
muerte de una mujer embarazada y el atentado contra el activista y luchador
social Jairo Guarneros Sosa.
Zenteno Pérez es detenido la noche
del sábado en una gasolinera de la localidad de El Trópico, en Ángel R. Cabada,
los agentes llevaban orden de aprehensión por pederastia y desaparición forzada
de cuatro personas en Potrero Nuevo, en ese operativo del dos de agosto de
2013. Sin embargo, al ejecutarle la orden presentó un amparo que le libraba del
delito de desaparición forzada.
La fiscalía en estos momentos sólo lo
tiene por pederastia contra un menor de edad al que violó después de invitarle
unas cervezas y obligarlo a ir a unos cañales en donde le apuntó con una
pistola para forzarlo.
El “pez gordo” de las desapariciones
forzadas en Veracruz está ahora en la cancha de la Fiscalía General y se espera que pronto los
colectivos de madres reaccionen ante su detención para exigir todo el peso de
la ley y que se le castigue por la ausencia de sus hijos.
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