Fuentes judiciales
informaron a Periódico Central –y a distintos medios de Puebla– que los
atacantes de la familia son “una banda que opera en Tlalancaleca y Tlahuapan”,
mientras que los agredidos son originarios de Quecholac. Todos ubicados en la
zona de la llamada “Franja del Huachicol”, que es una serie de municipios en
donde el robo de combustibles a Pemex se ha convertido en un negocio que
disputan cárteles.
Con esos
datos, el Gobierno poblano hizo circular
en toda la prensa local la versión de una “vendetta” o “venganza”. La versión
criminaliza a las víctimas y es, además, una salida para las autoridades,
presionadas por la opinión pública.
Oficialmente no existe ninguna
información que confirme la tesis de la “venganza”, que se hizo circular en la prensa de
Puebla por medio de “fuentes judiciales”.
Miles de mexicanos expresaron ayer su
indignación por el ataque a la familia, y demandaron que se dé con el paradero
de los asesinos. Reclamaron tanto al Gobierno de Puebla como al Gobierno del
Presidente Enrique Peña Nieto por no garantizar la seguridad de los ciudadanos
ni aún en las carreteras federales.
Fuentes
judiciales dijeron a Periódico Central que la banda que atacó a la familia
Vázquez se dedica al robo de hidrocarburo a Pemex y que operan desde la junta
auxiliar de Tláloc –perteneciente al municipio de San Matías Tlalancaleca–
hasta Santa Rita Tlahuapan. Lo mismo dijeron las fuentes a otros medios
poblanos.
La línea de
investigación que actualmente siguen las autoridades poblanas plantea que “los
atacantes estuvieron a la caza de Hilario Vázquez Pérez y su familia, ya que
tenían bien ubicada su camioneta Ford Ranger de color blanco en la que
viajaban”.
Víctor
Carrancá Bourget informó que la Fiscalía General de Justicia revisa las cámaras
localizadas en la zona de la autopista México-Puebla para poder encontrar a los
ocho responsables del ataque en contra de la familia Vázquez. Oficialmente, sin
embargo, no confirmó la información que se hizo circular en la misma
dependencia de manera extraoficial.
“Además, de
los cinco integrantes de la familia únicamente el padre no fue atacado ni
golpeado, por lo que se indaga el abuso sexual a su esposa y su hija de 14 años
de edad, así como los golpes a su hijo mayor, como una venganza”, dijo una
fuente judicial.
La versión es repetida en otros
medios poblanos. Permitiría a las autoridades justificar el ataque como una
“vendetta” o “venganza”, y no como un hecho violento que afecta a las decenas
de miles de ciudadanos que utilizan esa autopista.
En el caso
del homicidio del niño de dos años de edad, quien fue identificado como Elías,
las primeras versiones de la Fiscalía señalan que a los agresores se les escapó
un disparo al momento de forcejear con la madre.
Pero ninguna
fuente oficial lo dicho así ante la prensa. Sólo fuentes extraoficiales.
De acuerdo a
las fuentes consultadas por Periódico Central, la familia atacada es originaria
de Quecholac, municipio en el cual también operan bandas dedicadas al robo de
hidrocarburo.
Con el
argumento de la vecindad es que se investiga si el padre de familia “tiene que
ver con alguna de ellas”.
Este 2 de
mayo, cerca de las tres de la madrugada, la familia Vázquez solicitó apoyo a
elementos de Caminos y Puentes Federales (Capufe) en la caseta de la autopista
México-Puebla luego que los sujetos que viajaban en dos vehículos abusaron
sexualmente de dos mujeres y mataron a un niño de dos años de edad para después
robarse la camioneta Ford Ranger que conducía el padre de familia, identificado
como Hilario Vázquez Pérez.
El hombre
relató que circulaban en dirección a Puebla en una camioneta Ford Ranger color
blanco cuando se orilló para poder orinar al lado del camino.
En ese
momento ocho sujetos que viajaban en dos camionetas –una Pick Up color roja y
una Nissan color blanco– se bajaron para asaltarlos y agredieron sexualmente a
su esposa y su hija de 14 años de edad además de que dispararon en contra de su
hijo Elías.
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