Martín
Moreno.
“Al
principio no quería (comprar), pero al darme cuenta de cómo se maneja el
Gobierno, que ellos sí pueden robarnos…yo sé que lo que hago es un delito, pero
también ellos lo cometen…”, es el vox populi en Puebla, en el llamado Triángulo
Rojo, justificando así a los huachicoleros, aquellos que roban combustible para
luego venderlo a 7 pesos por litro. Razonar el agravio bajo la lógica de
Raskolnikov en Crimen y Castigo: hice bien en delinquir.
Robarse el combustible es un delito
que debe ser castigado. Sin duda.
Pero atacar solamente a los
huachicoleros poblanos – son la consecuencia, más no el origen del conflicto-,
equivaldría a matar al perro con rabia, sin combatir a la rabia.
Aún más:
¿Quién podría rebatir ese argumento
del vox populi poblano: si el Gobierno roba, por qué nosotros no hacerlo?
Si por décadas el Gobierno no sólo ha
permitido el robo de gasolina de los ductos de Pemex sino que, de paso, ha sido
cómplice, llenando los bolsillos de empleados y funcionarios beneficiados por
este crimen impune, ¿por qué solamente castigar a los huachicoleros?
¿Con qué
cara sale Peña Nieto y su gobierno ha lanzar un ultimátum en contra de los
huachicoleros, cuando ha sido su administración,
su partido y su corrupción, quienes han permitido, durante este sexenio, no
solo el robo de combustible, sino también, el enriquecimiento ilícito de
colaboradores y aliados del Presidente a costa de la industria petrolera?
Allí está el
dato que no miente. Contundente:
Durante el gobierno de Peña Nieto, la
ordeña de ductos ha ido al alza. (Efrén Flores/SinEmbargoMX/9-V-2017). ¿Y hasta
ahora se dieron cuenta? Hipocresía.
En la última década, el robo de
combustible ha sido impune, abierto, a la vista de todos. Desde el sexenio de
Calderón y consolidado en el gobierno peñista. Nadie ha movido un dedo. “He dado instrucciones para
combatir este delito”, dijo Peña ante los cadáveres de los soldados caídos en
el Triángulo Rojo. Si no hubieran matado
a los militares – ojalá no ocurriera esta desgracia-, Peña hubiera continuado
ciego, sordo y mudo ante la ordeña de ductos.
Hipocresía.
Son los
huachicoleros del Triángulo Rojo. Nocivos.
Y los huachicoleros del sistema
político. Nocivos por partida doble: delinquen y son impunes.
Allí está el huachicolero mayor:
Carlos Romero Deschamps, ordeñando desde siempre a Pemex, enriquecido
brutalmente a costa de la industria, cobijado por el PRI y por el fuero
constitucional, solapado por los presidentes en turno – incluido Peña Nieto-, y
sin que nadie lo moleste. Allí tiene Peña, frente a frente, al huachicolero en
jefe: el líder priista del sindicato petrolero. ¿Pruebas? Ver a mayor detalle
el libro “Los demonios del sindicalismo mexicano”. (Cap. Capo di tutti capi. Martín
Moreno. Edit. Aguilar/Random House).
Allí, los
otros huachicoleros:
Emilio Lozoya, ex director de Pemex,
amigo personal de Peña Nieto, acusado desde Brasil de recibir 5 millones de
dólares en sobornos por parte de la empresa Odebrecht. (Fuente: Mexicanos Contra la
Corrupción y la Impunidad).
Y los huachicoleros sistémicos,
aquellos que ordeñaron y saquearon las arcas públicas. Sí, los mismos
presentados orgullosamente por Peña Nieto como parte del “nuevo PRI” que, al
final del cuento, resultaron más pillos que todos:
Javier Duarte, huachicolero en
Veracruz.
César Duarte, huachicolero en
Chihuahua.
Roberto Borge, huachicolero en
Quintana Roo.
Y los Yarrington. Y los Moreira. Y
los Eugenio Hernández.
Pero hay
más.
Allí está Rafael Moreno Valle, ex
Gobernador panista salpicado ya por los huachicoleros: se revela que las tomas
clandestinas en el Triángulo Rojo se dispararon en un… ¡3 mil por ciento!
durante su gobierno, mientras que funcionarios ligados a su administración
estuvieron coludidos con el robo de combustibles. Moreno Valle jamás ordenó una
sola estrategia para atacar a este delito. (Fuente: Periódico Central de Puebla/ “Huachicol, la
tumba de Moreno Valle para 2018”/Viridiana Lozano/ 8-V-2017).
Vamos: los
huachicoleros de Puebla son niños con sonaja comparados con los huachicoleros
del sistema. Esos son huachicoleros de a de veras: los que han ordeñado a Pemex
con cuentas bancarias en el extranjero, yates, propiedades en Miami, y no con
mangueras para vender a 7 pesos el litro.
Hay de
huachicoleros a huachicoleros.
Los huachicoleros poblanos
enfrentarán toda la fuerza del Estado no por ordeñar ductos de Pemex con la
complicidad de funcionarios públicos. No. Irán contra ellos por haber matado a
soldados.
Los huachicoleros del sistema ni
enfrentarán toda la dureza del Estado ni mucho menos serán castigados. Romero
Deschamps seguirá de la mano de Peña Nieto. Lozoya, sin ser investigado. No
pasa nada con ellos dos.
Hipocresía,
pues.
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