Diego Petersen Farah.
Nunca como hoy se había interpretado tanto la gestualidad
política, entre otras cosas porque en la actualidad cada momento del día de un
político o líder social está grabado, y cada gesto puede ser repetido hasta la náusea.
El Papa Francisco no sonrió en la foto con Trump, como sí lo hizo con Obama;
Melania rechazó, una vez más, la mano de su marido. Peña Nieto y Angélica
Rivera se pelearon en un acto oficial en Francia. El presidente Trump se
comportó como un gran patán al empujar al Primer Ministro de Montenegro, Dusko
Marcovick, para colocarse en primera fila para para la foto. Son imágenes,
fijas o en video, que vemos una y otra vez, en busca de un significado.
Estamos tan acostumbrados y hemos comprado de tal manera la
idea, falsa por lo demás, de que una imagen habla más que mil palabras que se
nos olvidó que una imagen es por definición polisémica, que puede significar
muchas cosas pero, sobre todo, que la interpretación que hacemos como
observadores puede no tener nada que ver con la realidad. Nos da un enorme
placer que el Papa no le sonría a Trump, porque no esperábamos menos de él.
Queríamos con todo el corazón que e hiciera una grosería e interpretamos la
foto como una venganza del Papa a nombre de todos. Pero hay otra imagen, cuando
están intercambiando regalos, donde el Papa no solo sonríe sino que parece
festejar alguna ocurrencia del presidente estadunidense, y en otra parece estar
fascinado con la belleza de Ivanka. ¿Cuál
de ellas habla sobre lo que realmente pasó en la reunión? Es probable que el Papa haya planeado perfectamente el rostro que iba a
poner en la foto oficial para enviar el mensaje de rechazo. Nunca lo sabremos,
pero la interpretación quedó fijada en los medios porque así quisimos leerla.
El video del empujón al
ministro de Montenegro no hizo sino actualizar, de la peor manera, el slogan de “America first”. La actitud
corporal de una persona pública termina por definir en gran medida la forma en
que lo percibimos. Si ya pensábamos que el presidente estadounidense era lo más
parecido a eso que consideramos como un “gringo naco”, después de ver el video
nadie tiene duda de que es el Presidente patán y que representa perfectamente
el espíritu gandalla de la política exterior de Estados Unidos.
Una de las peores herencias de la tiranía de la imagen es que
queremos entender el todo por el instante, lo cual nos lleva no solo a realizar
sobre interpretaciones y sacar conclusiones apresuradas, sino a dejar de
hacernos las preguntas pertinentes. Nunca como ahora la gestualidad política
había sido tan importante, porque eso es con lo que nos quedamos; nunca como
ahora habíamos estado tan dispuestos a ser engañados y auto engañarnos.
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