Alberto Núñez Esteva.
Interesante, muy interesante, resultó el Foro Anticorrupción
que acaba de organizar la Coparmex, encabezada por su Presidente Gustavo de
Hoyos, y del cual hemos tomado varias de las ideas que aquí presentamos.
Hay quienes piensan que
la corrupción es parte de nuestra cultura, de la cultura de nosotros, los
mexicanos. No podemos aceptarlo, en ese momento estaríamos derrotados y poco
podríamos hacer para erradicarla. Pero debemos aceptar, por otra parte, que esta
maldita corrupción está integrada en todos los sectores de nuestra sociedad,
sean éstos públicos o privados y causa un enorme daño a toda nuestra actividad.
Y LA IMPUNIDAD ES LA
CAUSA DE LA CORRUPCIÓN.
Mientras se castigue
sólo el 2% ó el 3% de los delitos y se deje impune el resto, la corrupción
seguirá. Aflorando. Es un buen negocio, pues el riesgo de hacerlo es mínimo
frente a las ventajas que ofrece. ¿Se quiere encontrar una solución a la corrupción?
Entre otras muchas cosas, nos dice el IMCO en el Foro
Anticorrupción arriba mencionado: desígnese a las mejores personas entre los
ciudadanos , por parte de los ciudadanos, para encabezar a las personas que deben
designar a los jueces o magistrados que analizarán los problemas de corrupción
y dictarán las sanciones correspondientes. Personas probas, inteligentes,
capaces, con liderazgo social y autonomía , Que en la selección de los
ciudadanos, por parte de ciudadanos, que ocuparán los cargos claves en su
carácter de jueces, se exija la probidad, la inteligencia, la capacidad de
liderazgo social y la autonomía, Que se logre el empoderamiento ciudadano.
Lo peor es la pérdida
de confianza de los ciudadanos en la honradez de los funcionarios
Transparencia, rendición de cuentas, prevención por una parte de la corrupción,
y castigo ejemplar a los delincuentes. Calidad moral y congruencia son
requisitos indispensables de los candidatos a jueces. Hacer un negocio ético es
un buen negocio. La voluntad política juega un papel trascendente., sin el cual
poco se puede lograr. Interesantes conceptos del IMCO en el Foro al que nos
hemos referido.
Los expertos señalan
que en los últimos años hemos caído 28 posiciones para ocupar ahora el lugar
123 en materia de corrupción en el concierto de las naciones ¡Qué vergüenza! Y esto, como decíamos anteriormente,
no es privativo del sector público solamente, sino que está incrustada en el
corazón mismo de nuestra sociedad.
Su costo es elevadísimo
¿10% del Producto Interno Bruto –PIB- del país? ¿5% del gasto de las empresas?
Si escuchamos nuevamente la voz de los expertos en la materia ¿Cómo alcanzar la
competitividad indispensable para competir a nivel internacional, si en las entrañas
de un buen número de empresas está la corrupción? ¿Cómo atender eficientemente
las necesidades de la sociedad si los trámites burocráticos están permeados
también por la corrupción?
La lista de los
problemas que ocasiona este fenómeno es larga, muy larga, y bien conocida por
los miembros de la sociedad. Debemos enfocarnos, entonces, en la aportación de
soluciones y no sólo en el diagnóstico del problema.
Los ciudadanos somos el
elemento clave para atacar la corrupción. Nosotros somos los dueños de este
país, de nuestro querido México, y debemos estas conscientes de que somos los
arquitectos de nuestro propio destino. Si aceptamos la corrupción por
considerarla inevitable para llevar adelante nuestras actividades, o si
medramos con ella para nuestro beneficio, difícilmente la desterraremos.
Pero si aceptamos que
es un cáncer que corrompe las entrañas de nuestra sociedad y que no podemos ser
parte del problema sino comprometernos a ser parte de la solución, la cosa
puede cambiar y con esto el destino de nuestro país y de nosotros, los
ciudadanos ¿Qué esto es difícil? Sí, muy difícil ¿Qué puede tomar mucho tiempo?
Sí, tomará mucho tiempo y por eso ahora es el momento de empezar.
¿Cómo? No sólo
rechazando la corrupción, sino denunciándola. No sólo denunciando la
corrupción, sino dándole seguimiento a las consecuencias de la denuncia. Esto
es posible ahora y debemos aprovechar el avance de los medios electrónicos en
esta materia, por una parte y el hecho de que el propio gobierno ha puesto a
nuestro alcance medios que facilitan la denuncia y su seguimiento ¿Qué es
riesgoso? Sí, pero alguien debe estar dispuesto a correr los riesgos y aceptar
también los trastornos que esto causa. Sólo así podremos vencer este gravísimo
problema que confrontamos los ciudadanos.
Ajeno al Foro Anticorrupción aquí mencionado, quiero reconocer en lo personal la labor de
la Auditoría Superior de la Federación, encabezada por Juan Manuel Portal
Martínez, quien en mi opinión ha hecho un trabajo impecable digno de resaltar.
También lo bueno hay que revelarlo.
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