Georgina
Morett.
A más de un mes de que el dirigente
del PRI, Enrique Ochoa, diera a conocer que José Murat sería el presidente de
la Fundación Colosio, no se ha oficializado dicho cargo, y algunos priistas
aseguran que no se concretará, sobre todo quienes tienen derecho a voto.
Y esto se debe a que la presidencia de la
Mesa Directiva de la Fundación no es un cargo que se decida por dedazo del
presidente del partido.
De acuerdo
con el artículo 28 del Estatuto: “el Presidente de la Mesa Directiva de la
Fundación es designado por la Asamblea General, en sesión extraordinaria, por
mayoría de los asociados presentes, a propuesta del Presidente del Comité
Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional y dura en su cargo
cuatro años”.
Esto significa que para ser
presidente se requieren, entre otros, los votos de los expresidentes de la
Fundación Colosio, antes Cambio XXI.
Entre
quienes están: Mariano Palacios Alcocer,
José Narro, Luis F. Aguilar, Enrique Jackson, Rosario Green, Oscar López
Velarde, Sabino Bastidas, Rodolfo Echeverría Ruíz, Beatriz Paredes, Francisco
Rojas, Marco Antonio Bernal, César Camacho, Adrián Gallardo y Luz Ma. De la
Mora.
Y muchos priistas aseguran que varios
de estos expresidentes estuvieron inconformes con la designación hecha por
Enrique Ochoa, y no aceptan votar por Murat Casab en la Asamblea, por lo que la
Fundación sigue acéfala, y, de acuerdo con su página de internet, casi muerta.
Al principio
pensé que no se le había designado formalmente debido a que uno de los
requisitos para ser presidente es tener obra escrita y descubrí que tiene tres
libros: Luz y Sombras de la realidad, Oaxaca, un diagnóstico; El desafío de la
transición, la renovación del sistema político mexicano, y el Pacto por México.
Aunque
aclaro que no los he leído y, por lo tanto, me es imposible hablar de su
calidad.
Otro de los
requisitos es “destacar en la investigación, la docencia o el análisis de los
problemas nacionales y de la realidad de la sociedad mexicana”, y perdón por mi
incultura, pero no me queda claro cómo José Murat ha trascendido en estos
rubros.
Sin embargo,
la razón por la que no se ha
oficializado el nombramiento es porque no se cuenta con los votos suficientes,
y es que si esta designación se hubiera
dado al principio del sexenio, quizá estos priistas connotados hubieran tenido
que acceder sin chistar a la decisión de uno de los más cercanos a Luis
Videgaray, pero ya casi al finalizar el sexenio está imposición no ha sido
fácil.
MENTÍAN EN
LOS ITINERARIOS.
El paquete
de reformas en materia de Aviación Civil para proteger los derechos de los
usuarios era indispensable, ya que había verdaderos excesos de las aerolíneas.
Por ejemplo,
se asignaban 10 slots, que es de donde salen los aviones y las aerolíneas
programaban 13 vuelos, es decir había tres que no cabían, lo cual terminaba en
retrasos o vuelos que no se llevaban a cabo, o bien que se usara al aeropuerto
de Toluca como terminal 3, que por cierto, desde 2008, se ha convertido en el
segundo aeropuerto más importante del país.
Por ejemplo,
en la temporada de verano que va del 2 de abril al 23 de octubre se programaron
381 mil slots y 392 mil vuelos, lo cual imposibilitó dar un buen servicio.
Para
demostrar el colmo de este mal servicio baste un ejemplo: el vuelo de Los
Ángeles a México de Interjet, estaba registrado a las 10:05 para ganarle pasajeros
al de Aeroméxico, que salía a las 11:15, sin embargo, su hora real de salida
era a las 11:20, si usted compraba este vuelo tenía que esperar una hora 15
minutos, por lo menos.
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