La fructuosa estadounidense ha
desplazado el azúcar de caña mexicana, la agroindustria más antigua del país.
Estados Unidos y México anunciaron un “principio de acuerdo” sobre el flujo
comercial de azúcar entre ambos países, lo cual beneficia más a las
refresqueras que a los productores nacionales, aseguraron especialistas en el
tema.
La “sometida” Secretaría de Economía
(SE), acusaron, no tuvo “la voluntad” para abordar la
práctica del país del norte de vender la fructuosa más barata en territorio
nacional, lo cual desplaza a la azúcar mexicana. Esto genera pérdidas al campo
mexicano equivalentes a 500 millones de dólares y mayores daños a la salud.
El
Secretario de Economía Ildelfonso Guajardo Villarreal y el Secretario de
Comercio Wilbur Ross dieron luz verde para reanudar las exportaciones de azúcar
mexicana a Estados Unidos luego de dos meses y medio de negociación bilateral,
y más de dos años de roces. En 2016 se exportaron alrededor de 1.1 millones de
toneladas. Se “mantiene el acceso sin aranceles” de hasta 43.93 por ciento de
la azúcar mexicana al mercado estadounidense, pero cambiará el porcentaje de envío:
nuestro país podrá mandar 30 por ciento de azúcar refinada y 70 por ciento de
azúcar cruda.
Sin embargo,
no se abordó el tema de los precios por debajo del mercado. El presidente de la
Unión Nacional de Cañeros, Carlos Blackaller, explicó que los azucareros nacionales pierden al no atenderse las
prácticas de dumping en las que incurre Estados Unidos al vender en más de 900
dólares la tonelada de fructuosa, pero en México fijar un precio de 454.43
dólares por tonelada. Al vender aquí
el producto casi 500 dólares más barato que en Estados Unidos sacan del mercado
a los competidores nacionales.
“La fructuosa en Estados Unidos se
cotiza en los niveles de 950 dólares y en el mercado mexicano llega con
descuento del orden del 50 por ciento, una práctica clara de dumping”, dijo. El consumo de fructosa en
México es de alrededor de 1.6 millones de toneladas al año, de acuerdo con la
Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA).
Ante ello,
Enrique Bojórquez, presidente de Sucroliq, empresa mexicana que refina azúcar
líquida, afirmó que los beneficiarios de
este acuerdo serán las refresqueras trasnacionales Coca-Cola y Pepsi Cola
establecidas en México, ya que son las grandes importadoras de fructuosa.
“Creo que la Secretaría de Economía
trabaja más en defender los intereses de esas dos empresas que en los intereses
de la gente que vive en el campo. Se debería actuar
frenando el dumping de fructuosa en México, lo cual no se hizo porque no existe
la voluntad”, declaró al sitio especializado EconomíaHoy.
El proceso
para fabricar azúcar inicia con la quema de las cañas, luego se dividen con
machetes y se envían a las fábricas, donde son molidas para obtener un jarabe
que es cristalizado y procesado. En México, la industria del azúcar se
desarrolla en 15 estados del país, principalmente en Veracruz, Jalisco, San
Luis Potosí, Oaxaca y Chiapas, según la Sagarpa. Existen 52 ingenios azucareros
y 180 mil productores de caña. Entre el
campo y las fábricas se generan alrededor de dos millones de empleos directos e
indirectos.
Además de la
afectación a los azucareros nacionales generada por la importación de fructuosa
a un precio más barato, la Sagarpa ha detectado obstáculos contra la industria
azucarera, cuyo origen data en la época de la Conquista. Entre ellos,
deficiencias en infraestructura, maquinaria y equipo para la producción y
cosecha; crédito insuficiente; poca fertilización; y bajo nivel de
investigación científica y tecnológica en el campo.
En
entrevista para SinEmbargo, Alejandro
Calvillo, director general de El Poder del Consumidor, coincidió que en México
hay un “dumping” (precios por debajo del mercado) con la importación de la
fructuosa. El jarabe de maíz rico en fructuosa es un ingrediente con el que
casi la mitad de las empresas de la industria producen refresco. Éste, al tener
más del insumo que glucosa y maíz transgénico, resulta dañino para la salud,
explicó.
El consumo de altas cantidades de
fructosa se asocia no sólo al aumento de peso y diabetes mellitus tipo 2, sino
también a padecimientos como resistencia a la insulina, elevación de
triglicéridos en sangre, elevación de ácido úrico, colesterol, elevación de la
presión sanguínea, acumulación de grasa en hígado y cálculos renales, advirtió la nutrióloga Xaviera
Cabada, coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor.
La Secretaría de Economía hubiera
negociado también este punto del dumping de fructuosa y agregarle un impuesto,
“pero un gobierno débil y sometido no ha querido ir más adelante en esto”, dijo Calvillo.
El Poder al Consumidor ha exigido en
México que se coloque en las etiquetas de bebidas azucaradas el tipo de azúcar.
“Estamos convencidos que si se pone, la gente va a rechazar el jarabe de maíz
de fructuosa. Habría consumidores conscientes”, sostuvo.
En Estados Unidos, expuso el
activista, los consumidores han comenzado a buscar los productos de bebidas
azucaradas hechos con azúcar de caña, no con jarabe de maíz rico en fructosa.
Ante esta demanda, hay “un gran mercado” por lo que la Secretaría de Comercio
de Estados Unidos ahora busca que México solo le mande la cruda para ellos
procesarla y refinarla, evaluó.
La nutrióloga
Xaviera Cabada documentó el contenido de una botella de Coca Cola de 600
mililitros, el tamaño más consumido. El producto es adictivo tanto por las
altas cantidades de azúcar como por el sodio y la cafeína. Tomar esa porción
implica:
–Consumir 63 gramos de azúcar, lo
equivalente a 12 cucharadas cafeteras y media de azúcar. Esta cantidad cubre de
180 a 252 por ciento de lo que un adulto debe de consumir al día y de entre 315
a 420 por ciento de lo recomendado para los niños, de acuerdo con la Asociación
Americana del Corazón.
–“Azúcares”.
La Norma Oficial de Etiquetado (NOM-051) determina que “azúcares” implica
cualquier endulzante que no es azúcar de caña o una mezcla de azúcar de caña
con otros endulzantes. Puede ser jarabe de maíz o jarabe de maíz de alta
fructosa, el cual proviene de maíz transgénico.
El jarabe de maíz de alta fructosa
tiene mayores impactos en el metabolismo que el azúcar de caña. Esto es por sus
altas cantidades de fructosa, que pueden variar hasta un 65 por ciento, destacó
la nutrióloga.
–“Concentrados
Coca-Cola”. Aunque en la lista de ingredientes no establecen que contiene ácido
fosfórico, se han hecho estudios de análisis bromatológicos que lo han
determinado. El ácido fosfórico no permite una buena fijación de calcio en los
huesos y a la vez extrae el calcio de los mismos.
–119
miligramos de sodio. La industria de bebidas utiliza este ingrediente para dar
mayor placer al consumir el producto o para diluir el sabor intensamente dulce.
–Colorante
Caramelo IV, el cual se elabora con amonios y sulfuros que al calentarlos se
producen unos supbroductos llamados 2-metilimidazol y 4-metilimidazol (2-MI y
4-MI), los cuales se ha demostrado que causan cáncer.
La Oficina
de Asesoría para los Riesgos de Salud Ambiental ha propuesto que la cantidad
máxima que se puede ingerir de estos subproductos no debe superar los 29 ug.
Pero en el caso de México la cantidad es de 147 ug.
VENDER
AZÚCAR CRUDA MÁS BARATA.
El
Secretario de Economía Ildelfonso Guajardo Villanueva vio en este acuerdo
azucarero una antesala a las negociaciones que comenzarán en agosto sobre el
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que incluye a Canadá,
Estados Unidos y México.
El
presidente de la Unión Nacional de Cañeros, Carlos Blackaller, dijo en
declaraciones públicas que permite a México mantener su “estatus de privilegio”
de acceso libre de arancel al mercado estadounidense.
No obstante, el establecer que al
menos 70 por ciento de las exportaciones mexicanas vaya en calidad de crudo
significa ir a un menor valor al considerarse de menor calidad.
“En esa calidad que se pretende
exportar a Estados Unidos, azúcar crudo, estaríamos 200 dólares más barato que
el precio que en México pudiera tener el azúcar de caña mexicana”, explicó.
El
Departamento de Comercio inició en abril de 2014 una investigación sobre las
exportaciones mexicanas de azúcar, las cuales suspendió en diciembre de ese año
a cambio de que México limitara sus exportaciones e impusiera un precio mínimo
al azúcar enviado a Estados Unidos.
La Comisión
de Comercio Internacional constató que esas importaciones perjudicaban a los
productores estadounidenses.
En febrero
de 2016, Washington inició una revisión administrativa y el mes pasado notificó
a México que le cobraría una compensación por importaciones de azúcar si no
alcanzaban un acuerdo en junio.
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