La cúpula del Congreso
y funcionarios de la Auditoría Superior del Estado (ASE) crearon un esquema de
corrupción a través del cual extorsionan a alcaldes con la revisión de las
cuentas públicas, exigiéndoles un millonario porcentaje del monto observado a
cambio de eliminar las irregularidades registradas en su gestión de 2016. El
riesgo de no entrar en el esquema implicaría represalias como la inhabilitación
u otras sanciones.
Esta red está integrada
por Óscar Bautista Villegas, legislador del PRI y vocal de la Comisión de
Vigilancia, el perredista José Guadalupe Sánchez Torres, presidente de la misma
comisión, el presidente de la Mesa Directiva del Congreso, Manuel Barrera
Guillén, del PVEM, el presidente de la Junta de Coordinación Política, el
panista Enrique Flores Flores y funcionarios de la ASE.
La trama la describe Flores Flores, en un video grabado por
uno de los ediles afectados. La reunión se celebró el 24 de mayo pasado, en la
oficina del legislador panista.
De acuerdo con Flores
Flores, Bautista Villegas, Torres Sánchez y Barrera Guillén, coludidos con
funcionarios de la ASE, exigen a varios alcaldes entre el 10% y 20% de los
montos observados por la ASE, para “dejar limpias (las cuentas), que no deban
nada”.
El legislador panista
admite, es “parte de la ecuación”, pero por razones de amistad con el edil,
dice que no cobraría nada.
En la conversación,
Flores Flores le plantea al alcalde reunirse con Óscar Bautista para negociar
el monto a entregar.
El legislador asegura
que su colega, Torres Sánchez, presidente de la Comisión de Vigilancia, y
Barrera Guillén, están “haciendo bisnes” en la Auditoría.
En una parte de la conversación, el edil le dice que se
encontró con Abraham Reinhardt, coordinador general de Auditorías Especiales de
la ASE, para dialogar sobre el tema.
“También esa lana es
para ellos”, le responde el Diputado. Agrega que los legisladores que manejan
el esquema controlan a la ASE, a la Comisión de Vigilancia y a una parte de los
diputados priistas.
El objetivo es eliminar
las observaciones hechas a sus cuentas previa entrega de cuantiosas cantidades.
En su caso, le expone
que le fueron observados 40 millones de pesos y que debía entregar el 10 por
ciento de esa cantidad, es decir, cuatro millones de pesos “para limpiar el
cagadero”.
El Diputado le dice que “ellos
sí te van a pedir lana, por dejarte limpio, que no debas ni nada, que no tengas
un pedo, pero me dicen, ´que pase por lo menos el diez por ciento de lo que
debe”.
Revela que la intención
inicial era cobrarle el 15%, cosa que no ocurrió por ser su “cuate”. También
señala que, en otros casos como en el de Ahualulco y Tamazunchale, el “moche”
alcanza hasta el 20% porque “están empinadísimos”.
Aunque en varias ocasiones, Flores Flores señala que su interlocutor tiene la opción de “mandarlos
a la chingada” y no pagarles nada, también son repetidas las veces en las que
resalta las ventajas de pagar el soborno requerido.
En una parte de la
conversación, Flores Flores le dice a su interlocutor que puede tener su cuenta
“sucia” si decide no pagar, o “limpia” si accede a pagar. “Esa es la ventaja de
los cuatro millones”,
insiste.
También le advierte
explícitamente que, si no se suma al esquema de corrupción, se le aplicarían
sanciones administrativas como la inhabilitación, aunque no se haya “clavado un
peso”.
En el cierre de la
reunión, Flores Flores reitera la conveniencia de aceptar la extorsión.
EFF: ¿(Pagar) si es quitarse de un pedo? Sí… estás limpio de
polvo y paja.
Alcalde: ¿Y ellos lo arreglan con, con…?
EFF: Todo. Haz de cuenta que te dan un premio del mejor
alcalde del mundo.
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