En los centros de salud del Valle de
México, la campaña electoral para la gubernatura del Estado de México provocó
un “relajo total”: durante meses se ausentaron los directores y trabajadores,
mientras que a menudo faltaban medicamentos o tiras reactivas para medir la
glucosa.
La razón: funcionarios de la Secretaría de Salud
mexiquense desviaban los recursos humanos y materiales para conseguir votos a
favor de Alfredo del Mazo Maza, candidato del PRI a la gubernatura mexiquense.
Un
trabajador del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM) adscrito a un
centro de salud de la entidad asevera que, durante
la campaña, la directora llegaba a las ocho de la mañana, dejaba instrucciones
para el día y salía con 15 enfermeros a realizar jornadas médicas callejeras,
que eran en realidad operaciones electorales.
Los enfermeros –cuyo nombre
administrativo es técnicos en atención primaria a la salud, TAPS– vestían de
civil y a veces ocupaban camionetas de la flotilla de Unidades Móviles del ISEM
(a las que les ocultaban el logotipo), sostiene el trabajador, quien habla con
Proceso bajo la condición de mantener secretos tanto su identidad como su lugar
de trabajo.
Durante las
operaciones, los TAPS realizaban
consultas médicas gratuitas y repartían medicamentos; además distribuían vales
para la realización de estudios generales –química sanguínea, de orina y
mastografías– en laboratorios privados. Todo lo anterior a cambio de copias de
las credenciales de elector.
“Durante este tiempo no hubo tiras
reactivas en el centro de salud, y hubo desabasto de medicamentos para
hipertensos o para la diabetes. Todo lo estaban manejando allá, en las jornadas
médicas, y a los enfermeros se les daba más apoyo que a los médicos”, denuncia
el trabajador. “Fue
un relajo total”.
La directora de su centro de salud
forma parte de la red de 30 altos funcionarios del Instituto de Salud del
Estado de México (ISEM) –entre ellos dos directores de hospitales– que operaron
como “procuradores regionales sociales” en la maquinaria electoral que el PRI
instaló en la llamada “Zona 13” de Ecatepec de Morelos para movilizar a
votantes a favor de Del Mazo.
El pasado
viernes 2, Proceso –junto a Animal Político y Aristegui Noticias– reveló que durante los 10 meses anteriores
a la elección estos doctores incorporaron cientos de personas a padrones de
programas sociales a cambio de su credencial de elector, entregaron tarjetas
que supuestamente se activarán después del triunfo del PRI, e incluso llevaron
a ciudadanos a recibir dinero en la Casa del Estado de México.
Las
declaraciones del trabajador –quien comprobó su cercanía con la directora del
centro de salud– evidencian que la
maquinaria priista no sólo operó en Ecatepec bajo la supervisión de la doctora
Elizabeth Dávila Chávez, directora general del ISEM, sino que también desvió
recursos humanos y materiales del instituto –un órgano del gobierno del Estado
de México– hacia la campaña del PRI.
Consultas
amañadas.
El
trabajador asevera que cuando la
directora del centro de salud no se encontraba fuera de su lugar de trabajo,
dedicaba horas en registrar sus operaciones en la plataforma electrónica de
operación electoral del PRI. En su oficina se apilaban folders con copias de
credenciales de elector.
Proceso y
los demás integrantes de la Alianza Méxicoleaks revelaron que cada “procurador
regional social” ingresaba el número de tarjetas entregadas y los nombres de
los receptores en una sección de esta plataforma. En otro apartado anotaba los
nombres, direcciones y números telefónicos de los operadores políticos que
movilizarían votos el día de la elección.
Sólo se podía acceder a esta
plataforma a través de una conexión directa y después de pasar por un doble
filtro de identificación. Poco tiempo después de la publicación del reportaje
en el portal de este semanario la plataforma fue retirada de la dirección donde
estaba hospedaba.
En las
conversaciones que los doctores sostuvieron entre agosto de 2016 y el pasado
jueves 1 en el servicio de mensajería Whatsapp se mencionaron en varias
ocasiones las jornadas de salud realizadas por los operadores del PRI.
El 19 de
enero, por ejemplo, un doctor advirtió que supuestos operadores electorales
pedían las credenciales de elector, “según para una afiliación”. La doctora
Itzel Pedraza Riveras, coordinadora municipal de Salud de Ecatepec, le contestó
que se trataba de un “diputado amarillo” quien “hace jornadas médicas también”.
“Pues este diputado está tratando de jalar a nuestra gente”, abundó su
interlocutor.
El 13 de
marzo, el doctor Miguel Ángel Muñoz Hernández anunció al grupo de doctores que
César Gómez Monge, el secretario de Salud del Estado de México, había
determinado que “algunos compañeros con cargos de alto nivel se incorporarán a
secciones prioritarias para dar seguimiento al programa de pequeñas grandes
acciones y a unas jornadas que se realizarán en las secciones”.
El día
siguiente, los doctores debatieron sobre un lugar en el que “quedaría bien la
unidad móvil” para realizar consultas gratuitas. Una doctora propuso el centro
de salud de Ecatepec, una opción que otro descartó: “¿Cómo? ¿En un centro de
salud vamos a poner un consultorio de medicina general en unidad móvil?”.
Operación
sindical.
De acuerdo
con el trabajador, en paralelo a las
operaciones de los funcionarios del ISEM, Domingo Ortuño Maldonado, líder de la
sección 9 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud (Sntsa) –la cual
cubre Ecatepec, Atizapán, Tlalnepantla, Amecameca, Texcoco y Naucalpan–, aportó
su activa contribución a la campaña de Del Mazo.
El sindicato
contrató grupos de “brigadistas”,
quienes regalaron medicamentos durante operaciones callejeras que se llevaron a
cabo bajo la supervisión de los secretarios generales del sindicato. A cambio
de los medicamentos los brigadistas pedían las copias de las credenciales de
elector y los datos personales de los receptores.
De acuerdo con el trabajador, horas
después de la publicación de los reportajes sobre “Ecatepec 13”, Ortuño convocó
una reunión de emergencia con los secretarios generales del sindicato.
Gritó a sus subordinados que el PRI
no tenía la certeza de triunfar en las urnas y que la revelación de operativos
electorales desde el sector salud podría dañar más la imagen del instituto
político. Advirtió a su audiencia que una derrota del PRI implicaría la pérdida
de ciertos bonos y servicios para los trabajadores del sector.
La Federación de Sindicatos de
Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), encabezada por el senador
sonorense Joel Ayala Almeida, también participó en las operaciones de captación
de votos para el PRI: sus afiliados entregaron al PRI mexiquense los datos de
tres cercanos –entre ellos el domicilio, la clave de elector, la sección
electoral, los teléfonos y la cuenta de Facebook– en un operativo llamado
“Redes afectivas 1+3”.
Clientelismo
de plástico.
En la maquinaria electoral priista
desplegada en Ecatepec, los doctores entregaron cientos de tarjetas de
distintos colores a las personas que captaron para votar por el PRI: una roja
(llamada “Con Todo”); otra verde (“La Fuerte”), y la última, rosa, llamada
“Salario Rosa”.
La tarjeta
“Con Todo”, que los operadores priistas regalaron a millones de mexiquenses,
venía pegada a un folleto firmado por Del Mazo, que Proceso obtuvo a través de
Méxicoleaks, y que planteaba: “Hoy tienes en tus manos la tarjeta ‘Con Todo’,
donde se reunirán todos los programas sociales a los que me he comprometido
impulsar cuando sea gobernador”.
En realidad, el único programa que
aparece en el folleto y que prometió Del Mazo durante su campaña era el
“salario rosa”, el cual plantea la entrega de un apoyo económico bimensual de
mil 200 pesos a las amas de casa por el trabajo que realizan en sus hogares. El
priista nunca explicó cómo determinó esta suma –equivalente a 20 pesos por día–
ni cómo financiaría el programa.
Los otros 11 “programas” mencionados
en el folleto son promesas vagas con un evidente tinte demagógico y revelan la
naturaleza clientelista de la campaña priista. Una muestra de ellos: “Canastas
alimentarias”, “Apoyos económicos”, “Lentes, zapatos escolares y laptops”,
“Descuentos en transporte público”. Al final aparece la mención: “Y muchos
más”.
Del Mazo ni
siquiera ha sido nombrado ganador de la contienda, pero ya se derrumbó su promesa de “descuentos en transporte público”:
un día después de las elecciones subió el precio del boleto del Tren Suburbano
de la Zona Metropolitana del Valle de México. El incremento fue de 50 centavos
para viajes cortos y de 1.50 pesos en largos.
La tarjeta “La Fuerte”, destinada a
los militantes priistas, también venía acompañada de un folleto. Este documento
–filtrado a través de Méxicoleaks– no revelaba para qué serviría el plástico,
pero insinuaba que se activaría después del triunfo en las elecciones.
El texto decía: “Hoy tienes en tus
manos la tarjeta ‘La Fuerte’, que nos dará identidad como priistas, pero sobre
todo, que será un reconocimiento a tu esfuerzo, militancia y trabajo de partido
(…) Haremos realidad este reconocimiento, esta tarjeta ‘La Fuerte’, el próximo
4 de junio con tu apoyo” (sic).
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