Georgina Morett.
Ulises Ruíz,
quien fue muy criticado como gobernador de Oaxaca, se está convirtiendo en un
priista preclaro al señalar que “no comparte el desbordado júbilo por haber
obtenido el triunfo en el Estado de México y Coahuila”.
Le recuerda
al presidente del tricolor, Enrique Ochoa, que en el Estado de México sólo
obtuvieron el triunfo por ir en alianza, ya que, como PRI, perdieron ante
Morena, y en Coahuila perdieron el Congreso y ciudades tan importantes como
Torreón y Monclova.
Para qué
hablar de Veracruz, donde pasaron a tercera fuerza, además de que perdieron las
10 ciudades más importantes, y de Nayarit, que se convirtió en una debacle.
Además, en
su última misiva enviada a la dirigencia priista, señala dos puntos muy
importantes para la desconfianza de la ciudadanía a su partido: la imposición e
improvisación de candidatos, y la sensación de imparcialidad que generan ante
la ciudadanía los órganos electorales.
Una vez más
Ulises Ruíz, a nombre de Democracia Interna, pero ya sin firmas de sus
integrantes para evitar desmentidos, exige la renuncia de Enrique Ochoa a la
presidencia de su partido, con lo cual puede perder peso su definición del
momento político que se vive.
Pero la
dirigencia debería escuchar sus palabras y no echar las campanas al vuelo por
estos dos mínimos triunfos, ya que para el 2018, sus precandidatos están muy
mal posicionados y es Andrés Manuel López Obrador quien va a la cabeza en las
encuestas.
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