Francisco Ortiz Pinchetti.
Quien le
haya vendido a Andrés Manuel López Obrador la idea de que Lino Korrodi Cruz fue
el creador u organizador de Amigos de Fox lo timó. No lo fue. El controvertido
tamaulipeco que hoy se suma a los simpatizantes de Morena en medio del escozor
de unos y la sorpresa de otros, fue en efecto, junto con 150 guanajuatenses
encabezados por el empresario neolonés José Luis González y González, El
Bigotón, uno de los fundadores de la agrupación que sería plataforma para la
victoria electoral del candidato de la Alianza por el Cambio en el año 2000;
pero desde un principio, y hasta el final, nada tuvo que ver realmente con la
estructura para-partidaria que provocó a la vez celos y desconfianzas entre la
dirigencia panista.
El verdadero, principal promotor de
Amigos de Fox fue Vicente Fox Quesada. Korrodi Cruz estuvo todo el tiempo
dedicado a la parte financiera de la campaña, junto con Carlos Rojas, que era
el administrador. Y ni siquiera era él quien conseguía las aportaciones de
empresarios de todo el país. Se asumía como “el recaudador” de esos fondos. Y
esa era su chamba.
“Nosotros somos simples cobradores” nos
dijo más de una vez durante la campaña presidencial, que cubrí de cabo a rabo
para el semanario Proceso junto a Francisco Ortiz Pardo. “Vicente es buenísimo
para convencer en corto a la gente”, platicaba Lino. Reconocía siempre que
Vicente era el gran promotor, el motivador de esos financiamientos. “’Inviertan
en mí, soy un buen producto’, les dice a los empresarios. Y los convence”.
Korrodi
Cruz, a quien ahora no pocos medios atribuyen ser el creador de Amigos de Fox,
describía así su trabajo: “A nosotros
nos toca la friega de darle seguimiento a los ofrecimientos que él consigue, de
andar tras los centavos como cobradores. Y no es nada fácil en la circunstancia
mexicana. Muchos empresarios, por ejemplo, están dispuestos a colaborar, pero
temen represalias. Por eso piden
absoluta discreción, anonimato, seguridades. Digamos que tenemos que hacerle un
traje a la medida a cada uno. Luego hay algunos que dan, pero en abonos, y es
necesario estar sobre ellos”.
La
asociación civil Amigos de Fox quedó formalizada en febrero de 1998. Fox
Quesada era todavía gobernador de Guanajuato, pero estaba ya en abierta
precampaña por la candidatura presidencial. Y tenía claro que la estructura del
PAN, con unos 360 mil militantes y adherentes en la República, no sería suficiente
para alcanzar su objetivo presidencial. Estaba convencido de que era necesario
involucrar a ciudadanos comunes y corrientes de todo el país. Así que se reunió
con algunos empresarios que habían sido sus compañeros en la Coca Cola y
concibieron una asociación cívica autónoma, al margen de la estructura
partidista, aunque vinculada a ella.
González y
González fue su primer coordinador nacional y, él sí, creador de la estructura
original. Un año más tarde, sin embargo, sobrevino una desavenencia entre él y
el virtual candidato presidencial y dejó la agrupación. Ya durante la campaña,
ese cargo lo asumió con evidente eficacia José Antonio Fernández. El Bigotón
murió en un accidente de motocicleta en Valle de Bravo, en noviembre de 2003.
En nuestro libro
El Fenómeno Fox (Ed. Planeta, 2001), una crónica completa de la campaña, Ortiz
Pardo y el que esto escribe describimos pormenores de la estructura operativa
de Amigos de Fox, que llegó a tener casi cinco millones de miembros. La
estrategia estaba basada en el convencimiento de persona a persona, al estilo
de las redes comerciales estadunidenses: cada amigo convencía a otras cinco,
seis o siete personas de afiliarse, y así sucesivamente. La organización estaba
estructurada en grupos de 70 personas, enlazadas a través de cadenas
telefónicas o por Internet.
Korrodi Cruz no tuvo nada que ver con
todo eso. Desde un principio le fue encomendada el área de finanzas,
particularmente la ya descrita de recaudar los donativos que conseguía Fox
Quesada en reuniones, comidas y cenas con empresarios. Y era también junto con
Carlos Rojas celoso administrador de esos recursos, cuyo destino principal fue
el pago de espacios publicitarios en medios electrónicos, sobre todo la
televisión, en la que se invierte el 70 por ciento de los egresos totales. “Nos
alcanzó apenitas”, contaba Lino.
El PAN aportó a la campaña 163
millones de pesos y el Partido Verde otros 50 millones. Amigos de Fox consiguió
a final de cuentas otros 226 millones. En total, el gasto de la campaña fue de
439 millones de pesos, cantidad que quedó unos 50 millones por debajo del tope
oficial de 490 millones.
Sobre la
ruptura de Korrodi Cruz y Fox Quesada hay dos versiones. Según la primera,
habría ocurrido a raíz de la decisión del presidente de contraer matrimonio con
su hasta entonces vocera Martha Sahagún, con quien el ex financiero de la
campaña tenía fuertes diferencias. La otra, más creíble, es que el empresario
tamaulipeco –que, eso sí, fue el primero en entrarle con su cuerno al donar 450
mil pesos para el arranque del proyecto de Amigos de Fox en 1998— se habría
sentido traicionado cuando el entonces panista, su amigo de 30 años, no lo
incluyó entre los puestos claves de su gabinete.
Tres años
después de la victoriosa elección foxista, en 2003, el entonces IFE multó al
PAN con casi 400 millones de pesos por irregularidades detectadas en el manejo
de recursos provenientes de Amigos de Fox, incluidas posibles aportaciones
desde el extranjero. Korrodi Cruz, sin embargo, nunca fue inculpado por ese
tema. No me queda claro cuáles son las “culpas” de las que ahora es absuelto
por el dirigente y candidato presidencial de Morena, que lo acoge en sus filas
a partir de la convicción de que “todos los seres humanos merecemos una nueva
oportunidad en nuestra vida”.
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