Salvador Camarena.
Si una obra que inauguró y presumió
el presidente de la República tres meses después se desfonda, la explicación
lógica es la metálica: la falla no estuvo en el concreto, sino en quienes lo
hicieron compadre.
Pasada la
tragedia, han aflorado testimonios y documentos que evidencian una atención
negligente a llamados de alerta de pobladores y autoridades locales, por parte
del titular de la delegación de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes
(SCT) en Morelos, José Luis Alarcón Ezeta, despedido ayer por el secretario
Gerardo Ruiz Esparza.
Sin embargo,
la crisis por el socavón no va a
conjurarse con el despido del eslabón más débil. Pues el hoyo que se abrió en
esa carretera ha desnudado graves irregularidades por las que debe responder
Ruiz Esparza.
Ayer en el
programa de Carlos Loret, el secretario de Comunicaciones y Transportes dijo
varias cosas interesantes. Una de ellas es que antes de este miércoles no tenía
reporte alguno sobre lo que terminó siendo una tragedia y una vergüenza
nacional.
Qué modelo de gestión tan interesante
(not) nos plantea el secretario Ruiz Esparza, quien de hecho sabrá Dios qué
cosas más relevantes le impidieron el miércoles asistir más pronta y
oportunamente al lugar de los hechos (le tomó seis horas llegar al socavón).
Tal vez no confía en las carreteras y estaba esperando un helicóptero. O a lo
mejor se quedó a algún festejo del día del abogado, que es su profesión.
El caso es
que si es cierto que Ruiz Esparza nunca supo de los oficios que le giraron
desde gobiernos en Morelos al Centro de la SCT para alertar de las malas
condiciones del drenaje, entonces de qué
le informan al secretario sus colaboradores.
Si corrió a Alarcón Ezeta, ¿qué debe
hacer con José Antonio Rodarte Leal, coordinador general de Centros SCT? ¿Él
tampoco supo nada? ¿Y si supo no dijo/hizo nada? ¿Y qué hacer con Clemente
Poon, director general de Carreteras, y qué hacer con Oscar Raúl Callejo Silva,
que antes fue director general de Carreteras cuando se licitó el fatídico Paso
Express y hoy es el número dos de la SCT? ¿Ellos tampoco supieron nada?
¿Alguien sabe algo en la SCT?
Qué raro que Ruiz Esparza no sabía
los últimos acontecimientos de un proyecto que, digo, uno pensaría que le
habría desvelado un poco, al menos un poco porque no sólo se atrasó, sino que
costó el doble de los mil 45 millones de pesos en que fue cotizado; y que
encima, como lo detalló Leonardo Núñez ayer en el noticiero de Carlos Puig,
tuvo observaciones de la Auditoría Superior de la Federación por 270 millones
de pesos.
Y además de
lo reportado aquí ayer, de que una de las empresas constructoras (Epccor) es en
realidad operada por aquellos (Gutsa) que tras el fiasco de la Estela de Luz
fueron inhabilitados, qué decir ahora sobre la otra empresa que hizo el Paso
Express, Construcciones Aldesem SA de CV, de la que #dicen que la suerte le ha
favorecido porque un Del Mazo, y no precisamente el que acaba de competir en el
Edomex, es su señorial estrella de la buena suerte. ¿Será?
Nada
devolverá la vida a los dos morelenses que cometieron la osadía de confiar en
el gobierno: tomaron el Paso Express para llegar más rápido a trabajar.
Porque es la confianza lo que Ruiz
Esparza ha socavado. No habrá automovilista que no se la piense dos veces antes
de tomar una carretera que costó dos mil millones de pesos del erario. ¿Qué tal
que es una trampa mortal, y el secretario ni enterado?
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