¿El Jefe de
Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera Espinosa, el Diputado
priista Adrián Rubalcava Suárez y el jefe delegacional de Cuajimalpa, el
también priista Miguel Ángel Salazar Martínez, son realmente los “salvadores”
de El Ocotal, como se ha expresado recientemente?
El bosque [ubicado en la carretera
México-Toluca, en la comunidad de Santa Rita, en Cuajimalpa de Morelos] estuvo
en riesgo de desaparecer. Para la construcción del Tren Interurbano
Toluca-Valle de México, impulsado por el Gobierno federal de Enrique Peña
Nieto, debían derribarse al menos 3 mil 300 árboles, pero el Jefe de Gobierno
de la Ciudad de México anunció recientemente que el trazo del proyecto fue
modificado para evitar la tala.
Sin embargo,
reportes de vecinos precisan que al
menos 150 árboles del parque fueron talados. ¿Y qué se hará para resarcir el
daño? Aún no lo saben. Ninguna autoridad ni dependencia oficial les ha dado
informes, aun cuando por Ley para realizar cualquier modificación en la zona se
exige una consulta pública.
Las autoridades delegacionales,
además, prometieron resarcir el daño con la siembra de nuevas especies. Pero
eso no ha sucedido.
“Ellos se levantaron el cuello y
ofrecieron cosas que no han cumplido. Pero el trabajo e incluso la vigilancia
nocturna que ahora hacemos en el bosque es iniciativa de los ciudadanos”, destacaron.
“Ese trabajo es voluntario y aquí se
lo puede decir cualquiera. Ni Mancera, ni Rubalcava, ni el delegado Salazar se
han parado por aquí para ayudar”, explicaron habitantes de la comunidad a SinEmbargo.
El pasado 3
de julio, en una reunión encabezada por Mancera Espinosa donde participaron
autoridades federales y locales, el Diputado Adrián Rubalcava y Miguel Ángel
Salazar, jefe delegacional de Cuajimalpa, agradecieron repetidamente la
“sensibilidad” del mandatario de la CdMx por atender temas medioambientales, en
especial en esa demarcación.
Antes, el 19 de junio pasado,
usuarios de redes sociales, quienes acuden a El Ocotal a realizar deporte,
denunciaron con material audiovisual la tala de árboles en el predio. Un día
después, a través de sus cuentas oficiales en Twitter y Facebook, la Delegación
Cuajimalpa compartió el permiso otorgado por la Secretaría de Medio Ambiente y
Recursos Naturales (Semarnat) desde el 7 de junio para llevar a cabo dicha
actividad.
Incluso el delegado
y el Diputado priista “denunciaron”, en conferencia de prensa, un ecocidio de
440 árboles, lo que representa un daño al equilibrio ecológico para Cuajimalpa
y toda la CdMx. Por ello exhortaron a la Secretaría de Comunicaciones y
Transportes (SCT) y a la Semarnat “acreditar la documentación que ampara el
derribo de árboles en suelo de conservación ecológica”.
Pero todo eso se había realizado 13
días antes, como la propia Delegación dio a conocer mediante sus redes
sociales.
El bosque de
El Ocotal es considerado una de las joyas naturales de la capital del país.
Enclavado en la Delegación Cuajimalpa sus
dueños, los comuneros, de San Mateo Tlaltenango, acusan a las autoridades
federales y a las de la Ciudad de México de quebrantar la Ley para dar paso a
la destrucción del lugar, debido a la construcción del tren que correrá de
Toluca a Santa Fe. Fotos: Cri Rodríguez,
SinEmbargo.
TALARON SIN
CONSULTA.
Vecinos de la demarcación acusan que
ninguna autoridad de la capital del país ni tampoco a nivel federal les
consultó la decisión de impactar el predio, que funge como un importante
proveedor de agua y oxígeno en la urbe.
Además, en
entrevista para SinEmbargo y en medio de la zona donde se realizó la tala,
Ricardo García Osorio, quien desde hace 44 años habita el pueblo de San Mateo
Tlaltenango, destacó que hasta el
momento ningún funcionario ni dependencia les ha brindado información oficial
ni con documentos que avalen los dichos de Mancera: que realmente el trazo del
megaproyecto ya fue transformado y no habrá más árboles convertidos en leña y
suplantados por una plancha de cemento.
“Estamos destinados a vivir en una
selva de cemento y de varilla, a costa de que esto [El Ocotal] pueda
desaparecer, por tanta construcción que viene realizando el Gobierno […] Ellos no se ponen a pensar que con
este tipo de construcciones están terminando con esto, que es un pulmón de
oxígeno”, expuso.
Por su
parte, Luis Manuel, de 34 años, contó a este medio que desde hace más de 15
años corre entre los miles de árboles que componen el bosque y criticó lo
ocurrido hace un par de semanas.
“Fue un
ecocidio y, me parece, fue un acto más allá de la falta de conciencia por parte
de las autoridades involucradas en este proyecto del tren interurbano.
Obviamente no hubo una consulta pública, no hay conciencia hacia el medio
ambiente en la ciudad que está tan afectada por contingencias e inundaciones”.
La palabra
Cuajimalpa, recordó, proviene del náhuatl y significa “sobre las astillas de
madera”, por lo que, lamentó, “al ordenar esta destrucción se le está rompiendo
la identidad al pueblo”.
En la comunidad de San Mateo
Tlaltenango, donde se pretenden desarrollar dos túneles por donde pasará el
tren se han contaminado más de 15 cuerpos de agua, ya que “están utilizando
mecanismos de explotación de la tierra, como es la dinamita, y es a través de
eso que se contamina [el vital líquido]”, comentó García Osorio.
TRIUNFÓ LA
CIUDADANÍA, NO LAS AUTORIDADES.
Los pobladores de la zona destacaron
que el triunfo de parar la tala no les pertenece a los funcionarios del
Gobierno de la capital del país ni a los políticos, sino a los vecinos que
levantaron la voz y se enfrentaron a los hombres que, con chalecos en color
guinda y logotipos de la SCT, llegaron a terminar con la vida de decenas de
árboles.
Por si fuera
poco, detallaron, las autoridades delegacionales convocaron a una “clausura
ciudadana”, con el fin de evitar que se continuara con el derribo de árboles.
Incluso colgaron lonas con la leyenda “lamentamos el retiro de árboles para la
ampliación de la carretera federal, por cada árbol retirado, sembraremos 10
nuevos con especies nativas”.
Pero los vecinos recriminaron que
hasta el momento no se ha cumplido dicho compromiso. Ellos aseguran que todo
fue una simulación.
El tren,
opinó José Luis Chávez Arriaga –quien cuenta con parte de la propiedad comunal
del trazo en el que se llevó a cabo la tala–, tiene como propósito hacer crecer
la mancha urbana.
“No dudo que por donde va a pasar el
tren después se construyan edificios”, dijo. Además, denunció que las
autoridades no tuvieron ningún acercamiento con el fin de expropiar los
terrenos que les pertenecen desde el año 1534.
Actualmente, informaron, el bosque es
resguardado durante la noche por grupos de vecinos que se autonombraron
“luciérnagas” y realizan guardias a fin de evitar que la actividad se repita
mientras duermen.
CONTAMINACIÓN
AMBIENTAL Y DEL AGUA.
Paloma
Neumann, campañista de Megaciudades en Greenpeace México, explicó a este diario
digital que los bosques nativos –como es el caso de El Ocotal– son de “gran
importancia” para regular el clima local, infiltrar el agua de lluvia bajo el
suelo.
“Cuajimalpa es una zona muy
importante en términos de infiltración del agua de lluvia y donde nacen algunos
ríos temporales y otros como el río Magdalena, el único que en la actualidad es
fuente de agua potable para los habitantes de la Ciudad de México, en especial
para los de Cuajimalpa”.
“Seguir cortando árboles en esa zona
también contribuye a la problemática de acceso al agua, inundaciones y riesgo
de deslaves en zonas aledañas altas”, añadió la activista.
Mantener la masa arbórea, dijo, es de
suma importancia en términos de calidad del aire, más aún, puntualizó, en la
ciudad donde las contingencias ambientales son frecuentes, pues la vegetación
ayuda a regular la calidad del aire que se respira.
Los cuerpos
de agua que se encuentran alrededor de la urbe en la zona montañosa, explicó son
el resultado de la captación de lluvia y proveen del vital líquido no sólo a
los seres humanos, sino a la fauna que habita alrededor. De allí la importancia
de mantenerlos limpios, ya que el agua se vuelve a infiltrar al suelo en otras
partes de las montañas y es de donde la Ciudad de México obtiene el líquido.
“Si se contamina se está contaminando
el agua de la que dependemos los habitantes de la Ciudad de México, que todavía
captura aproximadamente el 40 por ciento de su agua potable del subsuelo”, insistió.
Derivado de
lo anterior, Paloma Neumann hizo un
llamado a los gobiernos federal y local para “asumir la responsabilidad que les
corresponde en términos de resguardar la calidad de vida y la salud de los
habitantes del país y de la ciudad. No pueden darse el lujo de permitir
seguirle facilitando el negocio a la industria de la construcción que parece
que están rigiendo el futuro del país […] Necesitamos proyectos que contemplen
las necesidades y los derechos y de la ciudadanía, contemplando los aspectos
ambientales y la calidad de vida”.
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