Salvador Camarena.
En Ciudad
Juárez arrancaron el año con 123 robos de auto al mes sin violencia y 23 con
violencia. Y quieren terminar el año con sólo 100 robos de auto sin violencia y
13 con violencia.
La meta no
parece tan notable si se toma en cuenta que estamos hablando de una población
que tenía en 2015, según el Inegi, menos de un millón 400 mil habitantes.
Sin embargo,
tales cifras se valoran de una manera muy distinta si se recuerda todo lo mal
que estaba Ciudad Juárez hace muy pocos años en ese y en otros indicadores de
seguridad.
Sólo en un mes, enero de 2010, los
robos de auto sin violencia llegaron a contabilizarse en mil 231, es decir,
diez veces más que en 2017. En ese mismo año, hubo otro mes en el que los robos
con violencia marcaron el récord de 540. (Cifras de los indicadores de la Mesa
de Seguridad y Justicia de Juárez http://bit.ly/2ucjEAz).
Existen,
como se sabe, varias teorías sobre el descenso en la violencia en Ciudad
Juárez. Hay quien asegura que la guerra entre los narcos cesó y que llegó a esa
población una pax narca, y con ésta, consecuentemente, bajaron los niveles de
los delitos.
Aceptando
sin conceder que el fin de los enfrentamientos entre cárteles pudo contribuir a
reducir los crímenes, es innegable la aportación en ello de los integrantes de
la ya citada Mesa de Juárez.
En el caso del robo de autos, al ver
que el índice de ese delito rozaba los dos mil vehículos al mes, la Mesa de
Juárez congregó a las distintas corporaciones encargadas de la seguridad. “La
primera cosa que vimos es que ni se conocían entre ellos”, me contó de nuevo
ayer uno de los integrantes de ese grupo ciudadano. “Así que hicimos un mapa de
actores. Teníamos gente de la Fiscalía, que tenía que investigar los robos,
gente de la Policía Municipal, que hacía los patrullajes, entonces estaba la
Policía Federal también y hasta gente de la SEIDO de la PGR.
“Asesores colombianos nos dijeron ‘si
no saben lo que está pasando, cómo lo van a cambiar’. Así que establecimos los
indicadores que tenemos hasta hoy. Y convocamos a las autoridades, fue todo lo
que hicimos, juntarlos y decirles: ‘aquí estamos todos los responsables de que
esto cambie’”.
Sucedió que la Fiscalía sabía que los
robos eran entre las 12 horas y las cuatro de la tarde en estacionamientos de
centros comerciales, y entre la medianoche y las 3:00 a.m. en ciertos
vecindarios. Descubrieron que esa información tan básica era desconocida por la
Policía Municipal, que se supone que tendría que hacer rondines preventivos.
Y descubrieron que, de 23 integrantes
de la Fiscalía, sólo dos estaban dedicados a investigar la venta de autos
robados a los 'yonques'. Dos para investigar dos mil robos. Ahí fue cuando
entraron la Policía Federal con miles de agentes y la PGR. “Una semana después
iniciaron los operativos para reventar 'yonques'. El delito es una industria, y
en la medida que éste tenga el terreno fértil, florecerá”.
Los índices
de robo de auto comenzaron a bajar a las pocas semanas. “Es que no es rocket
science, se requieren refuerzos, sí, pero la solución tiene que ser local, con
fortalecimiento institucional para que los policías, los MP y las fiscalías
locales puedan hacer su trabajo”, concluye ese integrante de la Mesa de Juárez.
Visto ese éxito, conviene preguntar
¿y si en vez de esperar milagros, o salvadores nacionales en operativos Conago,
revisamos lo que sí funciona contra el robo de autos?
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