Ricardo
Ravelo.
Conforme se
acercan los tiempos electorales, en todo el país, pero particularmente en Veracruz
arrecia la guerra política entre Miguel Ángel Yunes Linares y el exgobernador
Fidel Herrera Beltrán.
Yunes –un
priista que se recicló con el ropaje del PAN –ha mantenido una permanente
guerra sucia en contra de Herrera Beltrán sin que hasta la fecha existan
pruebas de sus vínculos con el narcotráfico ni que se haya enriquecido, como
sostiene Yunes, con el negocio de la millonaria compra de medicamentos falsos
que, dice, se adquirieron entre 2010 y 2014 a través de empresas fantasmas.
Desde que
Fidel Herrera arribó a la gubernatura de Veracruz, en 2010, los
cuestionamientos han sido permanentes. Obsesionado, Yunes ha seguido a Fidel
como una sombra. Lo relacionó con Francisco Pancho Colorado –preso en Estados
Unidos tras ser acusado de lavar dinero para Los Zetas –, pero Yunes se olvida que estuvo muy cerca de Colorado Cessa: fue él
mismo quien le otorgó la notaría al hermano del famoso Pancho Colorado cuando
fungía como secretario de Gobierno en la gestión de Patricio Chirinos, en la
que Yunes en realidad operaba como un gobernador de facto.
De igual
forma, Yunes ha acusado a Herrera Beltrán de haber sido el número uno de Los
Zetas en el estado, de operar los secuestros y de concesionar el estado de
Veracruz como plaza del narcotráfico a ese grupo criminal. Sin embargo, hasta la fecha contra Fidel Herrera no existe ninguna
investigación por delincuencia organizada ni lavado de dinero.
En Estados Unidos, un testigo
protegido que declaró en el juicio contra Francisco Colorado dijo que en 2004
le entregó varios millones de dólares a un candidato en Veracruz. De inmediato
Yunes Linares salió a los medios de comunicación, que por cierto suele tener
muy bien aceitados para sus fines personales y políticos, y declaró que ese
candidato era Fidel Herrera. Sin embargo, en el juicio ventilado en Austin,
Texas, el testigo nunca refirió nombre alguno y, después, dijo no acordarse del
nombre, por lo que el testimonio fue desestimado.
En efecto, en alguna ocasión Francisco Colorado –cuyo
padrino en realidad fue Juan Bueno Torio, un panista que fungió como director
de Pemex Refinación con Vicente Fox y amasó gran fortuna con presuntos
contratos de obra –coincidieron en una cabalgata en el norte de Veracruz, a la
que asistieron cientos de campesinos y ganaderos de esa región. Sin embargo,
aquello se utilizó como un elemento más para dar como un hecho que Herrera
Beltrán formaba parte del cártel de los Zetas.
Ahora la guerra entre Yunes Linares y
Fidel Herrera subió de tono luego de que el PRI en Veracruz denunció al
mandatario veracruzano por incurrir en presuntos delitos electorales tras el
descubrimiento de que la organización “Yunete” –que impulsa la candidatura de
Fernando Yunes Márquez a la gubernatura del estado –fue sorprendida realizando
un operativo de entrega de despensas y todo tipo de ayuda a los afectados del
huracán “Katia”.
El PRI presentó la denuncia de hechos
ante la Fiscalía para la Atención de Delitos Electorales, el INE y el Ople
local en Veracruz. En una conferencia de prensa, Renato Alarcón, líder del PRI,
dijo que la entrega de despensas en los municipios de Minatitlán y
Coatzacoalcos, por parte de la fundación “Yunete”, “demuestra que se está
lucrando políticamente con la necesidad de las personas”, lo que resulta ilegal
–dijo –y los actores de esta maniobra deben ser investigados.
En medio de la desgracia que también
ocasionó el terremoto de la semana pasada, el abierto y descarado reparto de
despensas por parte de la fundación “Yunete” acaparó los reflectores de la
prensa nacional. Nadie creyó que este operativo electorero no hubiera sido del
conocimiento del Gobernador de Veracruz, quien ha sido severamente cuestionado
por la obsesión de imponer a su hijo como Gobernador.
Cuando Yunes
Linares fue sacudido por la prensa a raíz de sus abusos políticos, de inmediato
echó mano de un instrumento para tender una cortina de humo y apagar el
escándalo que envuelve a la fundación “Yunete”. Hábilmente reavivó el caso de los medicamentos falsos contra el cáncer
y el VIH, de cuyo caso se acusó a Fidel Herrera y Javier Duarte, sin que hasta
el momento se hayan entregado pruebas fehacientes para demostrar su
responsabilidad.
Este
escándalo de los medicamentos apócrifos salió a flote cuando Fidel Herrera aún
despachaba como Gobernador, en 2010, a raíz de que una enfermera del Instituto
de Oncología de Veracruz descubrió impurezas en un frasco de Avastin.
Fue un mes
después de ese hallazgo que se le solicitó al laboratorio Roche Syntex de
México analizar el frasco con impurezas. Después del estudio, la compañía
concluyó que la composición del empaque no correspondía con un producto
original de Roche.
Pasaron
varios años para que oficialmente se iniciara una investigación seria al
respecto, y ésta se inició cuando se reportó el hallazgo de otro frasco con
impurezas al que se le sumó la sospecha de la aplicación de pruebas para
detectar el VIH/Sida que no servían y la desaparición de medicamentos para el
tratamiento de pacientes con esa enfermedad.
En el año 2011, el Instituto Estatal
de Oncología le quitó a la empresa de Especialidades Médicas del Sureste el
contrato para suministrar las quimioterapias y se lo dio otra con un domicilio
similar que, según se comprobó, también era propiedad de la familia del actual
diputado priista Jorge Carvallo –quien es investigado por el SAT por el
traspaso de varios millones de pesos a terceros, cuyo fin era ocultar el origen
de los recursos –quien presuntamente ya es investigado por la PGR.
El 16 de enero de este año, Miguel
Ángel Yunes hizo una acusación grave que levantó revuelo: dijo que entre 2010 y
2014 los pacientes del Instituto de Oncología recibía agua destilada en vez de
quimioterapia.
Pero lo que elevó a nivel de
escándalo el asunto fueron las declaraciones de Antonio Nemi Dib, exsecretario
de Salud en el gobierno de Javier Duarte, quien dijo que cuando asumió el cargo
presentó 400 denuncias ante la Fiscalía del estado y la PGR por el caso de los
medicamentos falsos. Poco después de la denuncia, fue cesado.
Sin embargo,
Nemi también denunció la muerte de ocho
niños con cáncer por haber sido tratados con medicamentos inadecuados. El caso
arribó al nivel de polémica. Y la pregunta es: ¿Quién miente en este caso?
En una nueva
arremetida, Yunes Linares señaló que la
empresa que surtió al estado los tratamientos falsos contra el cáncer facturó
109 millones de pesos. Era evidente que se refería a la empresa de los
familiares de Jorge Carvallo, quien por cierto anda muy tranquilo como quien
nada debe y nada teme.
El caso de
los medicamentos falsos y la muerte de los niños llegó a nivel federal. José
Narro, Secretario de Salud, declaró que la dependencia a su cargo, así como la
Cofepris harían una investigación para deslindar responsabilidades.
El 20 de enero pasado, Yunes Linares,
quien insiste en tener pruebas de este caso, denunció penalmente a los ex
gobernadores Fidel Herrera y Javier Duarte por la compra, suministro y
aplicación de medicamentos falsos y uso de agua salina en vez de quimioterapias
para el tratamiento de niños con cáncer.
Era evidente
que, más allá del hipotético caso de que existieran elementos de prueba, detrás
de esta campaña también yacía un propósito político: mantener el discurso
contestatario y de denuncia que le ha redituado beneficios electorales a Yunes
Linares. Con esa bandera ganó la gubernatura en 2016 y, de igual forma, la
mayoría de las presidencias municipales en los comicios de junio de este año.
Pero el discurso y las acusaciones
sin pruebas tienen fecha de caducidad. Cuando lo que se denuncia no se sustenta
termina siendo devorado y cayendo por su propio peso. Hoy queda claro que Yunes
mantiene una guerra mediática, en este caso, y la atiza para sus fines
políticos y electorales.
El caso es
que la denuncia interpuesta por Yunes contra Herrera y Duarte provocó que el ex
Gobernador renunciara al consulado de México en Barcelona. “Renuncio para
enfrentar la calumnia”, dijo Fidel Herrera tras anunciar su salida del servicio
diplomático. Luego agregó: Y regreso a México para hacer política interna”,
pero hasta ahora no se le ha visto por ningún lado.
Las
conclusiones de la Secretaría de Salud y de la Cofepris fueron claras y
contundentes: No existen medicamentos apócrifos y las muestras que se hallaron
estaban caducas y, por lo tanto, no fueron aplicadas a ningún paciente. Y
nuevamente Narro le exigió al Gobernador de Veracruz las pruebas de esta
acusación, pero hasta la fecha sigue sin presentarlas. Sólo para el uso
mediático dice tenerlas.
Lo que la SS sí reconoció fue que se
detectaron 11 mil toneladas de medicamentos caducos y cerca de 47 mil pruebas
para detectar VIH a mujeres embarazadas. Pero fue contundente: dijo que no
existe una sola prueba de la presunta aplicación de agua destilada en lugar de
quimioterapia.
La guerra
continúa en Veracruz. Exhibida la fundación “Yunete” en abierta violación de la
ley, con el aval del gobierno estatal, el miércoles 13 la Fiscalía de Veracruz
filtró a los medios de comunicación un citatorio para que se presente a
declarar ante esa instancia el ex Gobernador Fidel Herrera Beltrán. El
Citatorio fue enviado a un domicilio en el fraccionamiento Las Ánimas, en
Xalapa, y luego difundido en redes sociales.
El citatorio
expone al exmandatario estatal que debe presentarse a declarar sobre los hechos
contenidos en la carpeta de investigación FGE/FIM/CI/06/2017 que, según se pudo
confirmar, tiene que ver con la denuncia por la compra, suministro y aplicación
de medicamentos apócrifos.
El caso –sobre el que la SS ya
concluyó que no existen pruebas –sigue siendo un detonador de escándalo
mediático que mantiene encendida la caldera en Veracruz, sobre todo ahora que
se exhibieron los abusos de la fundación “Yunete” y cuando los tiempos
electorales se aproximan. Yunes parece estar dispuesto a todo con tal de lograr
su objetivo personal –lejos de los intereses del estado –: imponer a su hijo
Fernando como Gobernador por la colación PAN-PRD
Por el PRI disputan la candidatura Héctor
Yunes Landa y José Yunes Zorrilla. Este último, por cierto, sigue sin levantar
el vuelo porque, según algunos priistas, suele comprometerse con su gente y
luego no cumplir. Así no se puede aspirar a nada. Pese a ello, Yunes Zorrilla
cree que podrá vencer a su parentela que hoy tiene el poder en el estado.
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