Georgina Morett.
Es tan poco
tiempo y se puede asegurar que México era otro. En diciembre de 2013, cuando se
aprobó la creación de la Fiscalía General de la República y su transitorio
correspondiente que le daba el paso directo al procurador como fiscal, ni de
lejos se imaginaba lo que sucedería después del Pacto por México, ni mucho
menos una confrontación como la que se ha vivido entre el PRI y el PAN.
Ayer,
después de enfrentamientos y tensiones, el PRI tuvo que retomar en su agenda la
reforma contra el pase automático, lo que permitió que se nombrara al
presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Jorge Carlos Ramírez
Marín, y que sea posible recibir hoy el Paquete Económico para 2018.
Sin embargo,
algunos advierten que las declaraciones
del presidente de la Mesa Directiva del Senado, Ernesto Cordero, de revisar la
transformación de la Fiscalía, se puede convertir de nuevo en punto de
conflicto y alargar el problema.
Aunque ya se
avanza en este sentido, en definitiva, se espera un año muy ríspido en el
Congreso por la sucesión presidencial, en la que los acuerdos van a ser
difíciles, y se requerirá de mucha habilidad política para evitar costos tan
altos como los de este conflicto.
Los priistas Emilio Gamboa y César
Camacho, en definitiva, pagaron caro el querer mantener el pase automático, y
como ejemplo retomemos el hecho de que la bancada del PRI en el Senado no
tenía, el 30 de agosto, esta reforma en sus prioridades.
Emilio
Gamboa, coordinador de la fracción, al dar lectura a la agenda final de su
bancada, únicamente se refirió a la expedición de la Ley de la Fiscalía General
de la República.
Y sólo siete días después señaló que
están listos para aprobar de inmediato la reforma contra el pase automático del
titular de la PGR a la Fiscalía, y que las seis comisiones dictaminadoras están
dispuestas a trabajar en los cambios a la Carta Magna.
Sin duda que
el presidente del PAN, Ricardo Anaya, puede verse como el gran ganador en esta
lucha; pero su palabra quedó en entredicho cuando se recordó que había votado a
favor de la iniciativa en diciembre de 2013.
La verdad es
que Anaya no dio una explicación clara al respecto y parecía que quería acusar
a la 'mafia del poder' de lo que había sucedido.
Otro que en
aquel momento era vicecoordinador de la bancada del PRD, y que también votó a
favor, es Miguel Alonso Raya, quien en primer término reconoce que fue un error
y que no se pensó en las consecuencias de esa decisión.
Después
explica el contexto en el que se dio: era el momento de los acuerdos para las
reformas estructurales y se discutieron cambios muy importantes, como la
autonomía del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval).
Recuerda que
en esas fechas todavía se desconocía la existencia de la 'casa blanca' y no
había ocurrido una de las grandes tragedias de nuestro país, la matanza de
Ayotzinapa, que tuvo como desenlace la renuncia del entonces procurador Jesús
Murillo.
En 2013, afirma, todavía no se perdía
el respeto a la palabra y se podía hacer política, y en 2014, además de esos
hechos, se rompió el Pacto por México.
La alianza
PAN-PRD-MC se impuso en la Cámara de Diputados y logró que se reforme el pase
automático, pero los costos de esta negociación nos mostraron la fragilidad de
todas las fuerzas políticas. Vimos a diputados de Morena, por primera vez, a
punto de aliarse al PRI; a senadores panistas, a punto de romper con su
bancada, y faltan muchas historias en este año electoral.
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