Alejandro Páez Varela.
A 17 años
del supuesto inicio de la presunta “normalidad democrática” en México, muchos
de nosotros, con edad para haber vivido plenamente estas casi dos décadas, vemos con desdén a los mexicanos que siguen
votando por sus verdugos. Vemos con desdén, desconfianza y reclamo a los que,
por ejemplo, hicieron presidente a Enrique Peña Nieto. No creemos que hayan
sido “engañados” tantos votos de 2012 vienen de la complicidad y quizás de la
ignorancia, pero sobre todo del gusto. Entonces les decimos, a ésos: “Tómala,
pues: ahora cómete a tu priista con gusto y no te quejes, ni pongas el grito en
el cielo si la inflación alcanza niveles históricos, si la deuda pública se
eleva a topes nunca antes vistos; ahora trágate las cucharadotas de corrupción,
violencia y desencanto porque esa sopa es tuya y de nadie más”.
No puedo,
sin embargo, decirles lo mismo a los mexiquenses. No puedo. Los datos que todos
tenemos es que hubo una elección de Estado y que, por lo tanto, una mayoría no
fue alegre a votar por Alfredo del Mazo Maza. Edomex no tiene por qué comerse a
su priista con gusto en solitario. Millones salieron a hacer su parte el día de
la votación, pero no hubo autoridades
electorales competentes para obligar a la bestia a controlar sus instintos. Y
nosotros, el resto de los mexicanos, sí hemos sido incompetentes a la hora de
reclamarle a la alta burocracia electoral por el desaseo del proceso de este
año. Y cuando hablo de la “alta burocracia electoral” no hablo en abstracto.
Tiene rostro y nombre: Lorenzo Córdoba, y el resto de los consejeros.
Empiezo por
allí mi texto porque no voy a dirigirme a los mexiquenses, exclusivamente: voy a decirle, a todos los mexicanos, que
esta semana asume como Gobernador un tipo que no debería estar allí; que no fue
un buen Alcalde, que no fue un buen funcionario federal; que su relación con
Javier Duarte y César Duarte está documentada; que su mérito se resume a que es
primo del Presidente y parte de la nomenclatura mexiquense y que él es, en
resumen, todo lo que no queremos para este país.
Voy a decirles que en él se
consolidará todo lo que está podrido en México. Y aun así, esta semana Alfredo
del Mazo Maza asume como Gobernador aunque, como sabemos, no será la medicina
que necesita la enferma sociedad mexiquense, que vive con temor en medio de una
guerra de cárteles y de grupos criminales sueltos a su antojo, mientras sus
hijas pagan cuotas de sangre a una violencia de género que lleva años; que
tiene una (disculpen mi español) mierda de transporte público y de
infraestructura urbana; que aporta con sus impuestos a la caja de los
corporativos oscuros y corruptos que se prestan para sacar dinero del erario
público y así apuntalar la compra de votos, ¡qué va!, la compra de elecciones
completas; que está sometida, esa sociedad, a una pobreza crónica (que se suma
por millones) y que ve, con sus ojos, una desigualdad que da vergüenza.
Voy a decirle a los mexicanos que en
parte es culpa de nosotros esa degeneración, porque no supimos presionar para
que las autoridades electorales pusieran un freno a un abuso que tiene
consecuencias dobles: por un lado, la imposición de Del Mazo; por el otro, la
pérdida de credibilidad en instituciones por las que pagamos miles de millones
de pesos y que sólo sirven para dar empleos, cuotas, a grupos que desde el
poder han secuestrado al Estado mexicano.
La ruta
conocida:
Primero, una fuerte inyección de
recursos de los mexiquenses a la prensa local y nacional. Antes de diseñar
cualquier estrategia para controlar los homicidios, los asaltos, los robos, los
secuestros o los feminicidios, cientos de millones de pesos para la televisión,
la radio, los impresos y los sitios web. Y hay que apurarle, porque el próximo
año se eligen, en el Estado de México, no sólo presidente y Congreso federal:
cambian además las alcaldías y el Congreso local. Sólo da tiempo para, de
inmediato, poner a Alfredo del Mazo en todos los shows (incluyendo los
mañaneros “para señoras”) para que hable de su maravilloso estado y del hermoso
reto que tiene en sus manos, bla, bla.
Luego,
rápido, en caliente, hay que relanzar, por quinta vez, la estrategia de
seguridad. Será necesario que el Ejército y la Policía Federal pongan sus
vistosos (e inútiles) retenes en Neza, en Ecatepec, etcétera. Foto en los
medios impresos, videos para la tele, entrevistas para la radio. Aparecerán en
un acto público Alfredo del Mazo Maza, Miguel Ángel Osorio Chong, Salvador
Cienfuegos y otros. Se necesitarán fotos del nuevo Gobernador con cara de
serio, en un “C-4”, rodeado de gente muy seria y nada corrupta, con enorme
capacidad y probado amor a la Patria, listos para combatir el crimen en las
calles.
Y cada uno de los actos anteriores
necesitará fotos en las portadas y cortes en televisión y en la radio. De eso
se encarga el dinero: se habla con los amigos, se paga lo correspondiente y
listo.
Acto
seguido, porque esto no da tregua, se coordinan los programas de bienestar
social con las actividades del Partido Revolucionario Institucional. Para
noviembre, todos deben estar ya montados en el aparato para ir ciudad por
ciudad, colonia por colonia, barrio por barrio, casa por casa a ofrecer
despensas (más despensas), lámina, monederos, sacos de cemento. Casa por casa.
Si de una vez se puede coordinar la entrega de credenciales y las firmas, pues
adelante, aunque quedan los primeros seis meses del año siguiente para hacerlo.
Otra ronda
de billetes a la prensa: Del Mazo serio con sus amigos priistas y perredistas
en la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), Del Mazo serio y firme en
los noticieros “para señoras” hablando de programas innovadores, Del Mazo serio
en un “C-4”, dirigiendo los destinos de los mexiquenses. Foto en los medios
impresos, videos para la tele, entrevistas para la radio. Rápido. Con toda la
prisa del mundo. Aparecerán en un acto público Alfredo del Mazo Maza y los
titulares de Secretarías de Estado que correspondan: los que no agarraron
candidaturas, a darle rápido en Edomex y luego en el resto de las entidades.
Luego,
empezando el próximo año, los grandes anuncios: se construirá un enorme río por
el que cruzarán diez cruceros por todo Edomex. Y diez puentes elevados. Y
cuarenta auditorios que se llenarán con las bandas más sonoras y más gruperas.
Y cada anuncio necesitará fotos en las portadas y cortes en televisión y en la
radio. De eso se encarga el dinero: maletines y maletotas para la prensa.
Eso, en los primeros meses. Incluye
manipular cifras de pobreza, de inseguridad, de crecimiento y de deuda. Sobre
esto último, que ayude Pedro Aspe. Y de las fotos en las portadas y los cortes
en televisión y en la radio se encarga el dinero y los grandes corporativos de
medios. Sí señor.
Y así, otros seis años.
Y para 2026, Alfredo del Mazo estará
listo y forrado de billetes de las mega-obras para iniciar la campaña. A menos
de que se les atraviese algo, que lo dudo. A menos de que alguien les ponga un
alto, que lo dudo.
Como bien
dice el periodista Humberto Padgett a propósito de su nuevo libro sobre el
Edomex, La monarquía de la barbarie:
“En el centro de Toluca hay una
estatua de Carlos Hank González. Todas las calles se llaman Arturo Montiel,
Emilio Chuayffet. Si yo fuera un académico italiano que me dedicara a estudiar
a las mafias y me pudiera dar una vuelta para estudiar al priismo mexiquense,
diría: ‘¡Espérate! Heriberto Lazcano y todos los narcos que conocemos son unos
pinches gatos al lado de estos’. La manifestación más acabada de la
delincuencia organizada en México es el PRI del Estado de México”.
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