Silvano
Aureoles Conejo, gobernador de Michoacán, se muestra preocupado por la
respuesta indirecta que los dirigentes del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano le
dieron a la carta que envió el domingo 1, junto con Margarita Zavala y el
exgobernador poblano Rafael Moreno Valle, por la negativa de aquellos a
realizar una elección abierta para definir al aspirante presidencial del Frente
Ciudadano por México.
El miércoles
4, los dirigentes de esos partidos políticos dijeron que la elección del
candidato presidencial del Frente no será abierta a la ciudadanía.
Ricardo
Anaya (presidente del PAN), Alejandra Barrales (presidenta del PRD) y Dante
Delgado (coordinador de Movimiento Ciudadano) evitaron responderle a Loret si
ya se habían “repartido” las candidaturas a la Presidencia, la jefatura de
Gobierno de la Ciudad de México o la jefatura de gabinete; sólo señalaron que
su prioridad es el país.
“Lo hemos
hablado y acordamos una fórmula: primero está el país, después el Frente y
después los intereses personales. Es un asunto en el que el país está en juego
y vamos a actuar con mucha responsabilidad”, reconoció Anaya.
Sin aceptar la evasiva del panista,
Aureoles opina que tal postura es “una distribución muy pragmática”, pues
afirmar que “como Ricardo Anaya tiene el control del PAN, él va a ser el
candidato a la Presidencia, y la perredista Barrales a la Jefatura de Gobierno
y Dante Delgado, de MC, pues que encabece nuestra lista de diputados o
senadores para que eventualmente sea el jefe de gabinete; es muy práctico, pero
eso va a tener consecuencias de mucho impacto para nosotros”.
–Ya
explicaron cuáles son las tres etapas del Frente que, dicen, en este momento no
es electoral. ¿Cree que puedan cumplirlas, con los tiempos electorales tan
apretados? –se le pregunta.
–Tiempo ya
no hay. Y eso de que el Frente no es electoral es un poco extraño, porque
nosotros estamos planteando la construcción de un gran frente para ir a ganar
el gobierno. No veo cómo llamarlo de otra forma.
Entrevistado
antes de la renuncia de Margarita Zavala al PAN, Aureoles explica por qué ya no
hay tiempo que perder para elegir el método de selección del candidato
presidencial: el proceso electoral comenzó el 8 de septiembre con la
inscripción de los candidatos independientes, proceso cuyo plazo se vencía este
sábado 7 pero que el Instituto Nacional Electoral amplió seis días.
El siguiente paso, señala, es que el
Frente se registre en noviembre como coalición; el 15 de diciembre comenzarán
las precampañas para elegir a un aspirante que deberá ser inscrito como
candidato en febrero de 2018.
–¿Este Frente lo están formando en la
misma tónica que las coaliciones que ya han hecho con el PAN?
–Sí. En las tradicionales, donde se
juntan el PAN y el PRD y se distribuyen “cositas”, el candidato siempre es el
del PAN.
–“Elección
de panteones”, la llamaron en Baja California…
–De
panteones o de parques y jardines –responde–. Nos gana la distribución de los
espacios desde una lógica pragmática… siempre hay pragmatismo en la política,
pero si lo que le estamos planteando a la gente es la etapa que nos falta para
darle a México nuevas instituciones, mejores condiciones de gobernabilidad y
cambios que se requieren para un mejor funcionamiento de las instituciones
públicas, pues no va a pasar de ahí. Se repetirá la misma historia de otros
momentos.
–¿Podría ser
una “elección panteón” si la coalición sólo decide desde la cúpula?
–Sería una
elección presidencial en donde reproduciríamos la historia de otros estados:
ayudar a que el PAN se consolide.
Transición
democrática.
Para
Aureoles Conejo, la elección presidencial de 2018 es “la gran oportunidad y la
gran coyuntura para concluir la transición en el país”, proceso que truncó
Vicente Fox en 2000. “Lo que está de por medio es la culminación de la
transición para sacar al país de una condición inaceptable de pobreza,
marginación, rezago educativo, etcétera”, dice.
Recuerda que
Fox ganó la Presidencia con la promesa de transformar al país sacando al PRI de
Los Pinos.
“Él (Fox)
decidió que mejor no y se echó un sexenio distinto al que esperaban muchos.
Luego, creer que si el PRI se mantiene en el poder va a hacer la transición, es
impensable. Que si gana Morena su candidato lo va a hacer, es impensable. Es
decir, volvemos a cancelar la posibilidad de que México se convierta en un país
diferente si nos arrastran las ambiciones de unos cuantos”, considera.
Pese a los
hechos, el exsenador todavía cree que es posible que el Frente no desaproveche
la oportunidad de terminar el proceso de transición democrática que Fox truncó
en 2000.
“Entonces juntarte para ganar y luego
para ver qué haces con el poder, no tiene ningún sentido. Yo veo que es un poco
la tentación de algunos actores”, menciona sin señalar a nadie.
–¿No se iría
de independiente?
–No. Lo he
planteado y lo sostengo: es la gran oportunidad de construir la transición de
México, del país, no de los partidos. Ese es el tema.
–En el caso del PRD, ¿cómo recuperar
esa credibilidad perdida?
–No va a ser fácil. Si el PRD
contribuyera, en este momento, de manera decidida a la transición, con eso
cumple su misión histórica. Pero si vamos a ir sólo a hacerle el caldo gordo al
PAN, acabaríamos en lo menos deseable.
–¿Qué es lo
menos deseable?
–Contribuir
a que gane un partido con el que, si bien hay coincidencia democrática, en el
combate a la corrupción hay diferencias muy grandes. Hemos decidido hacer un
esfuerzo todos para que esas diferencias se mantengan acotadas, encorchetadas.
–¿Qué pasaría con el PRD si van
solos?
–No descarto la posibilidad de que
empecemos a trabajar en el método y se haga la elección ahorita.
–Pero el PAN
dice que no existen las elecciones abiertas en sus estatutos…
–No es un
tema de partido, es un tema del Frente. Cuando entras a una coalición tienes
que hacer el proyecto del Frente, funcionas con las reglas del Frente, no con
las de los partidos.
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