Damnificados
en la zona norte de la entidad reprocharon a Héctor Astudillo la omisión de su
gobierno para atender a quienes perdieron sus viviendas a raíz de las
torrenciales lluvias y los sismos ocurridos en septiembre pasado.
El mandatario guerrerense admitió su
incapacidad para encargarse de ese asunto y subrayó que el gobierno federal
será quien se ocupe de la reconstrucción.
Las láminas
y despensas repartidas esta semana, añadió, son sólo “un apoyo preliminar”,
según información difundida por el periódico El Sur en su edición de este
lunes.
Ayer, cuando visitó la cabecera
municipal de Atenango del río, decenas de familias que perdieron sus viviendas
exigieron a Astudillo una respuesta y reprocharon la reacción tardía de su
administración, que –resaltaron– ha limitado su ayuda a la instalación de un
comedor comunitario y a llevar despensas y láminas que están acumuladas en
espacios rentados a particulares, no aptos para la preservación de víveres.
Incluso aseguraron que las
autoridades han incinerado productos que se están echando a perder.
Astudillo aceptó su incompetencia para resolver el
tema de las 9 mil viviendas dañadas (en la franja costera y la zona norte), y
pidió a los afectados que esperen a que el gobierno federal, a través de la
Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), termine con la
reconstrucción en los estados de Oaxaca y Chiapas, para luego ser atendidos.
No obstante,
a cuatro años de que el gobierno federal autorizó más de 2 mil millones de
pesos para el programa de reconstrucción de viviendas afectadas tras el pasado
de los huracanes Ingrid y Manuel, en septiembre de 2013, el Plan Nuevo Guerrero permanece paralizado.
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