Georgina Morett.
Al
condicionar su participación, Nueva Alianza pide a los partidos que conforman
el Frente Ciudadano por México que no se anclen en “la figura política heredada
del antiguo régimen, de primero el proyecto y después el candidato. Esto no es
transparente ni es democrático”.
Sobre todo,
cuando sus principales promotores tienen diferencias históricas en temas
fundamentales como “políticas fiscal y energética; participación del Estado en
la economía; política social; diversidad sexual y derechos de la mujer;
políticas de salud; educación y seguridad social.
Pide además
elección abierta, como lo solicitaron Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle y
Silvano Aureoles.
Propone
debates públicos entre los aspirantes transmitidos en directo por internet y
abiertos a la cobertura informativa de los medios de comunicación, consulta
abierta directa y democrática a la ciudadanía, que podría tener lugar en la
tercera semana de noviembre, ya que las encuestas demostraron sobradamente que
no son suficientes para dar certeza de la calidad democrática de la elección de
candidaturas.
Con estos
planteamientos pone el dedo en la llaga sobre la conformación del Frente, que
sólo da ideas generales y no un programa a seguir que dé a la ciudadanía
certidumbre de su propuesta de gobierno.
Hasta ahora,
militantes de los partidos que integran el Frente han dicho que se busca
avanzar en los temas centrales que le importan a la ciudadanía, como la
inseguridad, y que, en temas controvertidos, como la voluntad anticipada y
matrimonios del mismo sexo, se quedarán como estén actualmente en las leyes
federal y locales.
Y como si los ciudadanos creyéramos
que no les importan los cargos, dicen que después se definirá el método, cuando
es precisamente ese el punto de quiebre en el Frente.
Nueva
Alianza, que no otorgará sus votos a cambio de nada, deja claro que pide
“garantía de que cada partido podrá inscribir aspirantes y en especial que se
podrán registrar candidaturas ciudadanas, sin ningún tipo de discriminación”.
Habrá que
esperar la respuesta que den los dirigentes de los partidos que conforman el
Frente a Nueva Alianza y el momento de claridad sobre su propuesta y su método.
Mientras, el tiempo pasa y continúan los enfrentamientos entre los senadores
panistas, que tienen un grupo que fluctúa entre cuatro y 14 inconformes.
ZAMORA,
PUNTERO EN JALISCO.
En Jalisco,
cuarto padrón electoral del país, el PRI tiene dificultades para mantener el
gobierno, y al parecer cada vez el líder de la CNOP, Arturo Zamora, se
convierte en la opción más fuerte para la candidatura.
Si bien el
tricolor no puede darse el lujo de perder otro estado, mucho menos podrá
hacerlo cuando estos votos son fundamentales para la elección presidencial, en
la cual Andrés Manuel López Obrador lleva hasta ahora la delantera.
En
definitiva, Zamora va arriba en las encuestas y esta sería la segunda ocasión
en que contendería por la gubernatura, además de que tiene el apoyo de la
estructura nacional y es senador de la República.
Los otros
dos aspirantes, el fiscal Eduardo Almaguer y Héctor Pizano Ramos, aunque son
muy cercanos al gobernador, no tienen el nivel de conocimiento que se requiere
para ganar, en un estado donde Movimiento Ciudadano tiene un candidato muy
fuerte, Enrique Alfaro, que de lograrse el Frente iría apoyado al menos por
tres partidos.
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