El director de Imagen Urbana del
ayuntamiento de Chilpancingo, Carlos Ramirez González, también se desempeña
como empresario del reciclaje de la basura. Es uno de los cuatro líderes de la
flotilla privada de recolectores en la capital de la entidad.
El funcionario municipal de primer
nivel, vinculado directamente con el grupo priista del gobernador Héctor
Astudillo Flores, además de cobrar un salario del erario, también se beneficia
directamente con el negocio de los residuos sólidos en Chilpancingo, admitió el
alcalde capitalino Marco Leyva Mena.
No obstante,
el presidente municipal considera que un empresario de la basura habilitado
como director de área en el ayuntamiento “no
representa” un conflicto de intereses.
Ello debido a que el líder de
pepenadores aglutinados en la organización “La Basura Jefa”, que sustituyeron a
las autoridades municipales y cobran a los ciudadanos el servicio de
recolección de basura, ha venido trabajando en la administración municipal
desde hace 15 años, justificó el alcalde de Chilpancingo.
Entrevistado
este lunes al término de un acto oficial, Leyva Mena admitió que su director de
Imagen Urbana, Carlos Ramírez González está involucrado en el negocio de la
basura en Chilpancingo.
Leyva explicó que su colaborador es uno de los
cuatro líderes que tienen el control de aproximadamente 110 camionetas
particulares que ofrecen el servicio privado de recolección de basura en la
capital de la entidad.
El edil
priista dijo que cada uno de los líderes “son propietarios de 30, 40 o 50
unidades”, autorizadas por el ayuntamiento para brindar un servicio que es
responsabilidad del ayuntamiento y actualmente se encuentra privatizado.
El
“basurero” sin permiso de Semarnat.
Además, el alcalde de Chilpancingo dio a conocer
que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), no ha
otorgado el permiso de cambio de uso de suelo para habilitar el predio
denominado “Rancho Los Astudillo” como basurero a cielo abierto y que ya está
funcionando sin medidas de protección al medio ambiente.
Desde la
semana pasada, el terreno de bosque de selva baja, ubicado al norte de esta
capital es utilizado como depósito de las 400 toneladas de basura que se
generan diariamente en la capital de la entidad y son recolectadas por la
empresa de un funcionario municipal.
Ello debido a que un conflicto entre
el alcalde de Chilpancingo y el gobernador Astudillo, por el control del
negocio de la basura, paralizó el sistema de recolección y destino de residuos
sólidos en esta ciudad y desató una contingencia sanitaria en esta ciudad.
Al respecto,
Leyva Mena dijo que apenas solicitaron los permisos a las autoridades
ambientales federales para cambiar el uso de suelo del nuevo predio habilitado
de manera irregular como tiradero a cielo abierto.
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