En conjunto, el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (Inegi) y el Consejo Nacional de Evaluación de la
Política de Desarrollo Social (Coneval) gastaron 527 millones 615 mil 940
pesos, en dos encuestas que tienen como objetivo principal medir la pobreza
pero que, al final, no sirvieron para eso.
La pobreza nacional del periodo
2014-2016 se realizó con un método que fue producto de “un trabajo de gabinete”
que costó cero pesos, y dichas encuestas no fueron utilizadas.
De acuerdo
con la solicitud de información 4010000057417 realizada por SinEmbargo al Inegi, el costo de la Encuesta Nacional
de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2016 tuvo un valor total estimado
de 396 millones 090 mil 016 pesos.
De esa
cantidad, el Coneval pagó 204 millones
420 mil 040 pesos como parte de los “Recursos comprometidos en el marco de la
Colaboración Interinstitucional para la realización del Proyecto” e Inegi pagó
189 millones 642 mil 253 pesos como parte de los “recursos presupuestados por
el Inegi para el proyecto plurianual”.
Están también otros dos pagos de
Puebla, quien a través de un convenio solicitó un muestreo para evaluar el
programa federal “Cruzada Nacional Contra el Hambre”. Uno, de 1 millón 027 mil
721 pesos fueron de los “recursos comprometidos en el marco de la Colaboración
Interinstitucional para la realización del Proyecto”. El otro, de 1 millón de
pesos, bajo el mismo concepto.
La cifra total, se detalla en la
solicitud, es un estimado del monto inicial presupuestado por el Inegi; hasta
el momento, señala que sólo ha gastado 330 millones 273 mil 137 pesos, pero que
“dicha suma puede sufrir ajustes derivado de las actividades propias del cierre
del proyecto”.
Sobre el
Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS) 2015, que fue la encuesta que no
sirvió en definitiva para medir pobreza, fue trabajada por Inegi y Coneval de
manera conjunta en el diseño conceptual y estadístico, señala la solicitud.
Fue el
Coneval el que cubrió el monto total de dicho levantamiento con 133 millones
553 mil 647 pesos, más IVA, fue un total de 154 millones 922 mil 230 pesos.
El Modelo
Estadístico de Continuación Histórica, con el que se midió la pobreza 2016,
“fue un trabajo de gabinete, es decir que fue realizado por personal del
Instituto en sus oficinas como parte de sus funciones regulares y que no
implicó tareas de campo” y por lo tanto no contó con una asignación
presupuestal al haberse realizado con la infraestructura y recursos del Inegi.
DINERO A LA
BASURA
En resumen, son las dos últimas
encuestas realizadas por el Inegi las que han generado controversia.
Primero el MCS, que fue presentado en
julio de 2016, tuvo una modificación en la medición de los ingresos y en las
variables utilizadas para calcular la pobreza, lo que imposibilitó que los
números pudieran compararse y así, no se pudo saber si la pobreza había
aumentado o disminuido en el último año.
Esos cambios fueron más evidentes en
los números de la población más pobre del país, ya que, según el Inegi, en el
último año, los ingresos de éstos habían aumentado 33.6 por ciento. Inegi aclaró que esa información
disponible no era comparable con los módulos de condiciones socioeconómicas
previos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH).
Inegi y
Coneval iniciaron una batalla. Inegi decía que los cambios eran para mejorar la
captación de la pobreza; Coneval se dijo desentendido del ejercicio y semanas
después anunció que no calcularía pobreza con el MCS 2015. Ambos acordaron que
trabajarían en rescatar esa encuesta –que es la que costó 154 millones 922 mil
230 pesos–. Pero no ocurrió.
Todo el año 2016 transcurrió sin
cifras de pobreza. Ya a mediados de 2017, Coneval llamó a medios de
comunicación para explicar cómo se llevaría a cabo el cálculo de pobreza del
periodo 2014-2016 y presentó el Modelo Estadístico de Continuación Histórica, que
realizaría Inegi con el único fin de que Coneval pudiera cumplir con su función
principal, que es la de calcular pobreza.
En
entrevista con SinEmbargo, el doctor Julio Boltvinik Kalinka, investigador de
El Colegio de México (Colmex), explicó que una de las consecuencias de la
inutilidad del MCS 2015, es que se decidió ampliar la muestra para la ENIGH y
así su costo aumentó.
“¿Por qué
gastaron tanto dinero? La cifra del MCS suena razonable como un costo de una
ENIGH. Antes era más barato porque el tamaño de la muestra eran 10, 12 o 15 mil
hogares. A partir del MCS, resulta que la Ley General de Desarrollo Social le
exige al Coneval e indirectamente al Inegi, que la medición de la pobreza se
haga no solo a nivel nacional, sino por entidad federativa. Eso obligó a que
creciera el tamaño de la muestra. El MCS se estaba levantando de 2008 a 2015 en
60 mil hogares y ahora para 2016, no sé por qué, muy orgullosamente Julio
Santaella [director del Inegi] anunció que habían entrevistado 80 mil hogares”,
comentó.
Pero, a pesar de que creció el tamaño
de la muestra de la ENIGH, de los 60 mil hogares, solamente a unos 12 mil se
les aplican los cuestionarios de gasto de los hogares.
Ese cuestionario, agregó, es el más
difícil y de los más tardados de realizar. El cuestionario es un libro completo
en el que se pregunta cuánto se gastó en arroz, en frijol, en calcetines para
los niños. Todo. Es una lista gigantesca de mil rubros y se pregunta cuánto se
compró de cada cosa y cuánto pagó.
Por esa
razón, el que la cifra de pobreza nacional haya sido el resultado de un trabajo
“de gabinete”, significa para el
investigador –Inegi y Coneval– tiraron a la basura los 396 millones de pesos
que costó la ENIGH 2016, porque con las cifras de esa encuesta no se pudo medir
la pobreza, planteó el especialista.
“Usaron la
ENIGH pero como punto de partida para, con el Modelo Estadístico, bajarles los
ingresos a todos los hogares, para que hubiera un parecido con los años
anteriores. Es una locura. Y podrían no haberlo hecho: podrían haber tomado la
ENIGH de 2014 aplicando un modelo estadístico de crecimiento de los ingresos y
les hubiera salido lo mismo que salió ahora [con la ENIGH 2016]. Esos 396
millones de pesos los tiraron a la basura”, concluyó Boltvinik Kalinka.
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