Han pasado
365 días desde aquella huida de Duarte anunciada en Televisión, y hoy varios ex
colaboradores de Duarte se encuentran en prisión, entre ellos el exsecretario
de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez, cuyas propiedades fueron cateadas el
pasado martes 10, y el extesorero Mauricio Audirac Murillo, detenido en Puebla
cuando pretendía comprar un auto de lujo.
También el
exsecretario de Obras Públicas, Francisco Valencia, quien se convirtió en un
boyante empresario restaurantero mientras tenía el cargo, y la exjefa de prensa
Georgina Dominguez Colio, que de ser directora de un modesto periódico local en
Veracruz (Diario AZ) se convirtió en empresaria de medios de comunicación e
inversionista en hoteles-boutique ubicados en el pueblo mágico de Xico.
Trato
diferente recibieron el exgobernador interino, Flavino Ríos Alvarado, y la
exdirectora de Espacios Educativos de la Secretaría de Educación de Veracruz
(SEV), Xóchitl Tress Rodríguez, acusados de peculado y enriquecimiento ilícito,
pero con ligas en el nuevo gobierno del panista-perredista Miguel Ángel Yunes
Linares. Ambos tuvieron una estancia breve en la cárcel de Pacho Viejo y hoy
gozan de completa libertad.
Aunque un slogan de la nueva administración
gubernamental difundido en redes sociales reza: “Justicia, no venganza”, en
Veracruz el colapso financiero y los niveles recrudecidos de inseguridad
continúan igual que en el sexenio de Duarte, preso en el reclusorio Norte.
El gobierno anterior lleva en las
espaldas el asesinato de 19 periodistas, 3 mil 600 personas desaparecidas, más
de 7 mil homicidios y una deuda pública superior a los 40 mil millones de
pesos, más una asfixia financiera en todos los organismos autónomos como la
Universidad Veracruzana, el Instituto de Pensiones del Estado, el Poder
Judicial del Estado y la Fiscalía General del estado (FGE).
El nuevo
gobierno, con Miguel Ángel Yunes al
frente, acumula ya el asesinato de dos periodistas, mil 596 homicidios, 119
secuestros, 182 violaciones y el robo con violencia de mil 918 vehículos, en un
periodo comprendido entre diciembre de 2016 y agosto de 2017. Y, peor aún, la
Universidad Veracruzana se sigue quejando de un adeudo de casi dos mil 400
millones de pesos, mientras que empresas reclaman el pago de un “pasivo
circulante” cercano a los 12 mil millones de pesos.
Además, la deuda pública ya ronda los 50 mil
millones de pesos, aguardando a que las entidades bancarias –temerosas de una
mala calificación crediticia de Veracruz– presenten propuestas para su
reestructuración.
Cuando
Duarte escapó para esconderse entre volcanes, en un pueblo guatemalteco donde
pulula la pobreza, la entidad que gobernó sufría ya una crisis financiera. Las
arcas de las 13 secretarías de despacho estaban colapsadas, mientras un padrón
de proveedores acampaba en la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) a
la espera de cobrar. A la fecha no lo han podido hacer.
Pero varios de los colaboradores de
Duarte continúan en libertad, y en algunos casos bajo la sospecha de que
negociaron su impunidad con el gobierno de Yunes.
Según la
carpeta de investigación 1135/2016 de la FGE, a la que este semanario tuvo
acceso, a Edgar Spinoso, actual diputado
federal del PVEM y ex oficial mayor de la Secretaría de Educación de Veracruz,
le aparece la escritura pública 27950 inscrita en la Notaría 11, que da cuenta
de una propiedad en Torre de la Palmera (oficinas 1003 y 1005), en Boca del
Río, con un valor de 8 millones de pesos.
También es dueño de las oficinas 203
y 1212 en Torre Ánimas, en Xalapa, valuadas en 7 millones de pesos y
registradas en la Notaría número 15, así como de dos departamentos en Houston,
Texas, a nombre de su esposa. Éstos tienen un valor global de 2 millones 140
mil dólares. HOY EN DÍA SPINOSO NO HA SIDO TOCADO POR
LOS GOBIERNOS FEDERAL O LOCAL.
A Vicente Benítez –actual diputado local de
Nueva Alianza–, despedido de la Tesorería de Veracruz cuando la Policía Federal
le encontró 25 millones de pesos en el aeropuerto de Toluca, Yunes Linares le
atribuyó en la misma querella propiedades en Costa Rica, así como hoteles y
terrenos. La PGR abrió una investigación, pero Benítez tuvo acuerdos con la
bancada local del PAN y las diligencias en su contra quedaron entrampadas.
En la misma
carpeta de investigación de la FGE, el
gobernador Miguel Ángel Yunes –quien aparece como denunciante, cuando fungía
como legislador federal– señala a varios supuestos prestanombres de Duarte:
José Juan Janeiro Rodríguez, de Controladora Prado Norte, con domicilio en
Lomas de Chapultepec; Inmobiliaria Cartujano, donde aparecen los nombres de
Moisés Mansur Cysneros y José Antonio Bandin Ruiz; Boydar S. de R.L., de José
Juan Janeiro Rodríguez, y Valkany S. de R.L., de Janeiro Rodríguez y Bandin
Ruiz.
Varios de ellos ya colaboran con la
PGR para rastrear el dinero y las propiedades del mandatario veracruzano y las
cesiones que se hicieron a sus familiares.
A la cuñada
de Duarte y a su suegra, Mónica Guihan Macías Tubilla y María Virginia Yazmín
Tubilla Letayf, respectivamente, la PGR las investiga por sus propiedades en
Woodlands, Texas.
En las
querellas de la PGR y la FGE, a Duarte
también se le siguen diligencias por propiedades reportadas en Estados Unidos
(las ya citadas de Woodlands, Texas), así como en las ciudades españolas de
Madrid y Bilbao, y por sus departamentos en la Torre Publex, Torre Levant y
Torre Pelícano, de Boca del Río.
Los suegros de Duarte, Antonio Macías
Yazegey y su esposa, optaron por irse a vivir a un rancho en el vecino estado
de Chiapas, no sin antes tramitar amparos (1167/2016 y 1168/2016) para evitar
ser detenidos.
La prima de Karime Macías, Corsica
Ramírez Tubilla, responsable de coordinar las redes sociales de Duarte, hizo
fortuna con los contratos en la organización de los Juegos Centroamericanos y
del Caribe Veracruz 2014. Hoy administra su propia productora musical.
Los exfuncionarios de la Secretaría
de Finanzas y Planeación (Sefiplan), Salvador Manzur Díaz –exdelegado federal
del Banco Nacional de Obras–; Gabriel Deantes Ramos, exsecretario del Trabajo y
Previsión Social; Carlos Aguirre Morales, ex subsecretario de Egresos, prófugo
de la justicia, y Tomas Ruiz González, extitular de la Sefiplan, también
tramitaron amparos contra cualquier privación de la libertad.
Mientras
tanto, Javier Duarte continúa con prisión preventiva de un año, a la espera de
que inicie su juicio, ya alejado de los reflectores.
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